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jueves, diciembre 1, 2022
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    Inquietante convite a pensar razón y afectos, como dupla

    El libro “La razón de los afectos”, de Roque Farrán, empuja amablemente al lector a correrse de los lugares comunes de las nociones y categorías de análisis para zambullirse en la aventura de pensar el momento actual, sin estereotipos. Merece destacarse el esfuerzo por no anclarse en la nostalgia del pasado ni en una versión fatalista del futuro. El material propone pensarnos, mientras la lectura hace que se muevan las baldosas que pisamos.

     

    Angelina Uzín Olleros / [email protected]

     

    Leer un libro tan actual como “La razón de los afectos. Populismo, feminismo y psicoanálisis” es una experiencia extraordinaria. Sobre todo en un contexto en el que los diccionarios se han transformado en partes de un universo de cruces y desencuentros de significados, de distancia entre quien habla y quien escucha, entre el o la que escribe, los y las que leen. De hecho, ya no puede pensarse como otrora en emisores y receptores conectados de modo directamente proporcional; los canales se han transformado en sonidos inconsistentes plagados de sentidos y malentendidos. A esto se suma la invención de conceptos y categorías de análisis que suman a lo anteriormente dicho, la necesidad de comprender lo que se quiere decir, o lo que pretende transmitir un autor desde la filosofía y el psicoanálisis.

    “La filosofía es, ante todo, una práctica ética de transformación de sí que interpela a los otros a constituirse en sujetos activos de sus prácticas para que aumenten su potencia de obrar. En este sentido también es una práctica política que apunta a la emancipación, aunque usa sus propios medios de interpelación. La escritura filosófica es, en ese sentido, el objeto y la herramienta misma desde la cual se opera para intervenir en el presente; más que discurso argumentativo o sistema de proposiciones, es el modo ejemplar de constituirse a sí mismo.”

     

    Disciplinas

    Cómo piensa Roque Farrán la razón, los afectos, el populismo, el feminismo desde o en el psicoanálisis y las filosofías que recorre con una profundidad moralmente responsable. En este texto, luego de un interesante recorrido teórico y práctico Farrán expresa un programa y una agenda de trabajo filosófico junto a herramientas que provienen de diferentes campos disciplinares.

    “Lo que me interroga hace tiempo es ¿cómo dejar de ser esclavos de nosotros mismos? Séneca la hace fácil: dejar de exigirnos mil cosas y de compensarnos por ellas. Cortar el mecanismo de actividad-deuda-recompensa, traduce Foucault. El punto, no obstante, para mí, es interrogarnos por qué necesitamos de continuo recompensas y compensaciones por lo que hacemos. Es ahí donde encontré un concepto afectivo clave en Spinoza, el contento de sí mismo. Volver a conectarnos con esa gratificación de hacer las cosas por el solo hecho de hacerlas, por la potencia que allí se expresa, luego de ver cómo eso se puede componer y amplificar.”

    Es en este punto que recorre el título del libro, la razón de los afectos, donde lo racional no abandona los sentimientos ni las emociones y la afectividad no está desligada de la razón. En todo caso se trata de informar sobre cómo opera el capitalismo y la lógica neoliberal en las cuestiones tanto racionales como afectivas y poder tomar distancia crítica de lo que impone su programa. La necesidad de recompensa y el peso de la deuda en este tipo de existencia donde lo material está donde no debiera ya que el concepto de materialidad aquí se formula y se plantea desde otro lugar y desde otro êthos.

    “El punto de partida para un materialista son las prácticas. No las demandas o deseos. Tampoco las disciplinas, saberes o profesiones. Ni los sujetos o los objetos. Sino las producciones o transformaciones que se operan entre ellos. Lo que hacemos efectivamente. Nuestra filosofía materialista y popular también ha de ser consecuentemente feminista. Pero para aproximar posiciones con honestidad intelectual y no adicionar de manera apresurada, hay que despejar la función anticipada del saber con relación al sujeto.”

     

    Desplazamientos

    Hay que decir que el “supuesto saber” rompe con la “ilusión del saber inmediato” y se atreve a mostrar las hilachas de toda construcción teórica, hoy abandonada a su suerte. El populismo y el feminismo son denostados y estigmatizados desde diferentes ubicaciones espacio temporales, demonizadas y endemoniadas en todos los discursos de las derechas alternativas y la restauración conservadora.

    “El malestar en la cultura se afinca hoy, sobre todo, en la dificultad para encontrar un marco común que brinde cierta racionalidad a los puntos en disputa. Las diferencias irreductibles, los cuerpos disidentes, las afectividades varias que nos solicitan en sus respectivas afirmaciones terminan derivando muchas veces en discusiones maniqueas, rígidas o defensivas, porque pareciera no existir en el presente la posibilidad de inscribirlas y de plantear con rigor las problemáticas más arduas que nos comprometen en un campo común.”

    Podemos decir, sin que Farrán así lo presente en este libro, que el problema no es la denominada “grieta” que nos separa y se profundiza en abismos esparcidos por todos los espacios sociales, políticos, laborales. La dificultad está en cómo y en qué nos ha transformado ese territorio agrietado donde predomina la imposibilidad de caminar juntes, aunque el ritmo de cada paso sea diferente; a pesar de las diferentes perspectivas y puntos de vista que lejos de con-vivir en la diferencia nos conduce a separarnos irremediablemente.

    “Hace tiempo ensayamos nuevas modulaciones de las prácticas de sí, contra todo dogma colectivista o individualista. El cuidado de sí es cuidado del otro, como también es cuidado del mundo, cuidado de las palabras, cuidado de las cosas, cuidado de la naturaleza, cuidado de los saberes, cuidado de las instituciones, cuidado de las multitudes, cuidado de la economía, cuidado de la anomalía, cuidado de la política, cuidado de los sueños, cuidado esencialmente del deseo y la potencia de perseverar en el ser.”

    Es con estas palabras que Roque Farrán expresa una propuesta y una apuesta existencial, tomar pensamientos y concepciones de mundo que vienen de lejos y también aquellos cercanos a nuestro campo visual y emocional, es la razón de los afectos que recorre toda su obra. Sólo resta decir: que así sea.

    En primera persona

    Roque Farrán (1977) es filósofo, escritor, psicoanalista e investigador adjunto de Conicet. Ha publicado Badiou y Lacan: el anudamiento del sujeto. (Prometeo, 2014), Nodal: método, estado, sujeto. (La Cebra, 2016), Nodaléctica. Un ejercicio de pensamiento materialista. (La Cebra, 2108), El uso de los saberes. Filosofía, psicoanálisis, política. (Borde Perdido, 2018) Escribir, escuchar, transmitir. La práctica de la filosofía en pandemia y después. (Doble Ciencia 2020). Editó colectivamente: Estado. Perspectivas posfundacionales. (Prometeo, 2017); además de numerosos artículos en revistas especializadas.

    Armar valijas

    El ejercicio fue imaginar que en un futuro impreciso sea descubierta una cápsula en el Pre Delta entrerriano. En su interior los jóvenes exploradores podrían hallar libros, objetos singulares, del ayer, en medio de un mundo evanescente y audiovisual. Qué libros expresarían al menos una parte de las memorias, los relatos aquellos que en alguna medida nos toca actualizar, los versos y estrofas del desencanto y la maravilla de estar vivos. Qué materiales no podrían faltar, entonces, si la idea fuera que ayuden a interpretar el cosmos, el mundo y los dilemas de esta época.

     

     

    RESUMEN DEPORTIVO

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