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    El lento declinar de la olivicultura entrerriana

    Una ley del 29 de septiembre de 1932 dividió el país en regiones económicas para el cultivo del olivo y el fomento de la industria derivada. En Entre Ríos los departamentos Villaguay, Concordia, Uruguay y Paraná fueron declarados dentro de esa región económica. La actividad productiva se desarrolló a lo largo del siglo XX hasta que declinó y desapareció. Hoy quedan unos pocos ejemplares de olivo que dan su fruto para consumo casero.

     

    Rubén I. Bourlot / [email protected]

     

    En Sudamérica la olivicultura nació con la llegada de los españoles. Se estima que, en los años fundacionales, hace más de cuatro siglos, se implantaron los primeros ejemplares en la actual provincia de La Rioja. En la localidad de Aimogasta aún se conserva un antiguo ejemplar que fue declarado Monumento Histórico Nacional.

    Pero no le fue fácil a esa olivicultura primigenia. En el siglo XVIII el rey Carlos III hizo talar los olivos americanos para evitar la competencia con la producción de la Península. Una conocida interpretación de Los Trovadores rememora esos hechos:

    El árbol ya fue plantado sin permiso del Virrey.

    Estuvo lleno de pájaros y se hizo grande el laurel.

    Estuve esperando un año pero se pasaron diez.

    Usted me pidió permiso y yo le pedí al Virrey,

    el Virrey escribió a España para preguntarle al Rey,

    el rey preguntó a la Reina si plantaban el laurel.

    El laurel volaba pájaros Lauré, lauré, laurelé,

    sin el permiso de España laure, laure, laurelé.

    Actualmente, la actividad olivícola comprende principalmente dos subsectores industriales de gran importancia para el desarrollo y crecimiento de las economías regionales: el de la elaboración de aceitunas de mesa y el de la extracción de aceite de oliva.

     

    Olivos en Entre Ríos

    En nuestra provincia el olivo fue traído por los inmigrantes junto con las vides e intentaron producir el preciado aceite que era un componente indispensable de la dieta mediterránea. Los primeros intentos de plantaciones se verificaron los departamentos Concordia y Federación. Enrique Mouliá, que fue periodista e historiador de Concordia, nos informa “que en 1880 el Señor José Oriol que fue un español de espíritu laborioso y visionario (como fue mucha gente de ese tiempo), se le ocurrió introducir en el país plantas de olivos para destinarlas al campo de su propiedad existente en el norte de la ciudad de Concordia, donde había fijado su residencia”.

    Una nota publicada en la revista La Chacra (septiembre de 1953) da cuenta que tiempo después estas plantaciones fueron eliminadas, por no resultar viable su comercialización, y reemplazadas por vides y citrus. Más tarde comenzó el cultivo en el departamento Federación y recién en 1932, con la sanción de la ley de promoción, se incrementaron las plantaciones. Para 1950 se contaban con 400.000 plantas y la provincia ocupaba el cuarto lugar en el número de ejemplares. La mayor parte de la producción se destinaba a la producción de aceite.

    Una publicación oficial de 1947 (Revista 4 de junio, 1947) se muestra optimista respecto del desarrollo de la producción entrerriana a pesar que el clima es muy distinto al de la zona andina. “No carece la provincia de tierras apropiadas para la olivicultura -asegura la publicación-. El señor Jaime Anderson, director de Agricultura de la provincia no descarta esta posibilidad”. Y agrega que “el gobierno del doctor Maya está dispuesto a consumar la empresa. Con el señor Anderson colabora un cuerpo de ingenieros que ha agotado ya los estudios del caso y mira el porvenir con ambición y confianza”.

    En la década de 1970 en la zona de las colonias que surgieron a partir de la colonia San José la familia Burgos conservaba en su campo ejemplares de lo que había sido un olivar frustrado, implantado en la década del ’50 por un productor de apellido Hogan. Los propietarios del lugar manifestaban que la cosecha era muy esporádica y para consumo familiar. El motivo de los escasos rendimientos se debería, según expresaban, al clima excesivamente húmedo, lluvioso y a los suelos pesados (vertisoles) poco amigables para este cultivo. El olivo crece normalmente en climas semiáridos, con pocas lluvias y suelos de buen drenaje.

     

    La Fábrica Taangá

    Una publicación reciente (de Sofia Selasco en la página bichosdecampo.com) entrevistó a Omar Mover sobre el desarrollo de la industria en el nordeste provincial en la década del ’40 de la mano del empresario de Buenos Aires Simón Pollack que implantó, en una estancia de 800 hectáreas, dos variedades de aceitunas: la arbequina, de pequeño tamaño y gran capacidad aceitera, y la colano, de mayor tamaño y considerada de mesa. Simultáneamente se levantó la Fábrica de Aceite Taangá y una planta procesadora y envasadora de las aceitunas de mesa. Con el tiempo Federación sumó otras cinco plantas y Chajarí otra, dando lugar a un pequeño pero pujante polo productor olivícola de siete fábricas.

    Mover comenzó a trabajar en la fábrica Taangá en 1976 cuando se llegaron a cosechar 550.000 kilos de aceituna de mesa y 650.000 de arbequina para aceite. La producción “se comercializaba casi todo a Buenos Aires y se exportaban desde Buenos Aires a Brasil. Se hacía mucha aceituna”, relató Mover.

    Hoy ya no quedan producciones industriales de aceitunas en la zona y no hay demasiadas explicaciones al abandono de la explotación. Según algunas versiones la citricultura fue reemplazando al olivo y las plantaciones fueron taladas para implantar el nuevo cultivo. Solo se conservan algunos lotes que producen aceitunas para la fabricación de aceite casero, para consumo propio y venta al costado de la ruta, en improvisados “puestos de artículos artesanales”, en pequeña escala.

    Cabe destacar que la dieta mediterránea que mencionábamos al principio, trasladada a nuestras tierras por los inmigrantes, reemplazó el aceite de olivo por otros más económicos como el de girasol, maní o soja. De haber continuado con la industria de la olivicultura en la provincia tal vez la típica bagna cauda de los piamonteses se elaboraría con oliva en vez de la crema de leche con que se la reemplaza en la provincia.

    Para seguir leyendo

    -El olivo en Entre Ríos, en revista La Chacra, septiembre de 1953. Disponible en la hemeroteca del Archivo General de Entre Ríos.

    -Más temas sobre nuestra región en la revista digital Ramos Generales, disponible en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com

     

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