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miércoles, diciembre 7, 2022
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    Un sosiego pueblerino para recordar a un intendente

    Una de las primeras calles de Villa Urquiza se llamó Los Aromos y desde 2007 se denomina Intendente Klocker. En ella, el pasado y el presente se conjugan para dar realce a un entorno natural en el que conviven la urbanización con la naturaleza agreste.

     

    Aixa Huilen Mayr

    [email protected]

    Es habitual que las comunidades busquen homenajear a los que consideran dirigentes destacados. Algo de eso parece que ha sucedido en Villa Urquiza con la calle Intendente Edgardo Ángel Juan Klocker, que recuerda a quien estuvo en el gobierno local antes y después de que se institucionalizara como municipio, en los primeros años de la recuperada democracia. Naturalmente, hay además un reconocimiento comunitario al desempeño del homenajeado.

    Villa Urquiza tiene un pasado del que se enorgullece: fue la primera colonia agrícolo-militar de la Argentina, con fuerte presencia de la colectividad alemana. Hoy es un paraje turístico muy ligado a Paraná, ubicado a 45 kilómetros, río arriba. Es una ciudad con una playa privilegiada, un camping popular, un sector de casas quintas muy demandado y un área residencial en constante crecimiento porque el movimiento de visitantes es también multiplicador de riqueza y posibilidad cierta de empleo. Para tener una idea de la dinámica de esta localidad, el Censo 2010 registró a 1.615 habitantes, que llegaban a los 2.500 si se incorporaba el área rural circundante.

    La calle que nos ocupa antes se denominó Los Aromos y tiene una extensión de ocho cuadras: tres de suelo natural y cinco, pavimentadas, justamente durante los gobiernos del intendente Klocker.

    Las veredas de esta arteria albergan edificios relevantes como el de la Municipalidad de Villa Urquiza, la Comisaría, una escuela primaria, la plaza principal, y también casas familiares en las que vivieron varias generaciones.

     

    PERFILES

    Entre tantas, hay una vivienda que resplandece, no porque esté protegida por frondosos árboles, ni adornada de flores, con una galería fresca y acogedora, a metros de la plaza principal; sino porque allí los Martínez (Polo, el poeta; y Miguel, su hijo, el Zurdo, guitarrista) forjaron buena parte de su obra.

    La calle Polo Martínez -sobre la que se erige la Casa del Poeta- cruza en su tramo medio a Intendente Edgardo Juan Ángel Klocker, la arteria que nos ocupa. La vivienda de los Martínez es un sencillo distintivo para esta antigua localidad, fundada el 1 de septiembre de 1853.

    El tipo de viviendas de Intendente Klocker refleja de algún modo el perfil de la ciudad. Al recorrerla se advierten casas modernas, familiares, ocupadas de lunes a lunes; y otras destinadas a personas que llegan a pasear los fines de semanas. Como un tesoro, también alberga dos casas que tienen más de un siglo. Estos edificios luchan contra el paso del tiempo; se nota en sus muros partidos y remendados, en los ladrillos a la vista, en las puertas altas de madera, marrones y descascaradas, y en sus pequeñas vereditas grises con plantitas silvestres que se abren paso desde las profundidades del terreno.

    Pero hay una característica especial que pinta la calle de tranquilidad y música natural, desde sus inicios en Gastón de Cleves hasta su final, en Sergio Alberto Montiel. Son las aves que allí viven: palomas, caseritos, calandrias y cardenales; y los dueños de terrenos desolados que defienden su espacio: los teros y las lechuzas. Los pájaros habitan en una amplia variedad de árboles tales como paraísos, pinos, lapachos, palmeras, jacarandáes, sauces, ñandubayes, palmeras, eucaliptos y ligustros. A toda hora, hay un concierto de sonidos, colores y aromas sobre Intendente Edgardo Juan Ángel Klocker.

    La calle lleva ese nombre en memoria del ex intendente radical. Estuvo a cargo del gobierno local entre 1985 y 1987 como Comisionado; y, en 1987, cuando se formó el municipio, fue elegido intendente y luego reelecto. Según los documentos públicos, fueron los vecinos los que pidieron que Los Aromos pase a denominarse Intendente Edgardo Juan Ángel Klocker. De todos modos, el cambio de nombre no sobrevino por una ordenanza sino por un decreto de la Intendencia. En efecto, fechado el 7 de diciembre de 2007, el decreto n° 110 expresa que los vecinos, a través de cartas enviadas al municipio, pidieron que lleve el nombre del ex intendente a modo de homenaje, por su dedicación, y por el progreso de Villa Urquiza durante su gestión.

    Un sector de la calle Intendente Klocker es de suelo natural.

    VECINDAD

    Entre los frentistas de Intendente Klocker se encuentra Liliana Rivero. Formada en la Escuela Almafuerte, fue docente y directora de la Escuela n° 36 General Gregorio Aráoz de Lamadrid, en Villa Urquiza. Hace 29 años que vive en la esquina de Padre Boxler, lo que le da autoridad a su relato. “Este, es mi lugar en el mundo”, dijo, sin lograr frenar una risa breve.

    La entrevistada contó que la llegada del asfalto fue una enorme alegría, muy esperada por todos. “Nos cambió la vida”, agregó. La obra se inauguró en 1987, justamente por Edgardo A. J. Klocker. Para el acontecimiento, el pueblo en esa oportunidad recibió la visita del presidente de la Nación, Raúl Alfonsín.

    Liliana no dudó en afirmar que los propietarios de esta calle son gente “muy tranquila, amigable, solidaria; tenemos buena relación con los vecinos, el trato es armonioso”.

    Un entorno teñido de colores vivaces y tenues parecía asociarse a las palabras de Liliana: calas, dientes de león, lavanda, enredaderas de flores, margaritas, hibiscus y margaritas del cabo, embellecen los canteros y jardines y se entienden a la perfección con la hilera de árboles altos y frondosos.

    “Es un lugar mágico por todo: está cerca el campo y se respira tranquilidad, sosiego”, destacó la entrevistada mientras intentaba retener la emoción.

    Unos metros más allá, unos gurises jugaban despreocupados. Al observarlos crecer, los padres se preguntaban cómo será el futuro de este enclave pueblerino donde la seguridad sigue siendo un valor.

     

    Razón de ser

    Originalmente, este material fue un trabajo práctico del Taller de Especialización I: Redacción, que se dicta en el segundo año de la Licenciatura en Comunicación Social de la UNER. La carrera se cursa en la Facultad de Ciencias de la Educación.

    EL DIARIO ha accedido a difundir una selección de estos materiales porque entiende que están en sintonía con la idea de construir ciudadanía y sentido de pertenencia.

     

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