29.7 C
Paraná
domingo, diciembre 4, 2022
  • Sociedad
  • Muy
Más

    Nuestro querido teatro, la historia en escena

    Todas las referencias a la historia del Teatro 3 de Febrero están repletas de una información que da cuenta de las aspiraciones de una ciudad por contar con un espacio privilegiado para las artes. Aún hoy, el edificio, las instalaciones, son elogiadas por artistas de distintas disciplinas que lo eligen para actuar.

     

    Griselda De Paoli / [email protected]

     

    No puede negarse a Urquiza la clara percepción de que el Estado requería una estética arquitectónica que permitiera mostrar a propios y ajenos el perfil de la Confederación. La capitalidad hizo de Paraná el paño para su materialización y de Danuzio su artífice. Como dice Silvia Dócola, ya había utilizado esa estrategia siendo Gobernador de Entre Ríos cuando, entre otras cosas, en 1849 ordenó la apertura de un “Teatro Dramático” con la correspondiente licencia extendida por el Alcalde Mayor Ordinario y el Jefe de Policía para el funcionamiento del mismo, siempre y cuando no atentara contra la moral y las buenas costumbres.

    Mientras funcionaba un Teatro Provisional, en diciembre de 1851 comenzó a edificarse con aporte ciudadano y el apoyo y empuje del Deán Juan José Álvarez, el primer teatro que tuvo Paraná, que se llamó San Justo y sería luego nuestro 3 de Febrero.

    Las obras confiadas a la dirección del señor Quirse siguieron el proyecto que detallamos: el anfiteatro en forma de elipse cerrada; cuatro cuerpos de localidades que lo rodeaban: galerías bajas, dos líneas de treinta y cuatro palcos y, formando el cuarto, la cazuela. Un amplio escenario dominaba el espacio.

    Nos lo describe Ofelia Sors indicándonos que “formaba el frente del edificio, un cuerpo avanzado sobre cuatro columnas de estilo toscano, apoyado sobre el arquitrabe y cornisa, un balcón de hierro servía de galería exterior al salón destinado para bailes. La coronación del frontispicio la constituía una cornisa sencilla con cuatro pilares que sostenían una balaustrada de hierro como parapeto a la azotea… La madera de los pisos, trabazones y arcos de elipses eran de lapacho, quebracho y urunday, el techo forrado. La inauguración tuvo lugar el 8 de agosto de 1852”.

    Desde los primeros bocetos, el Teatro fue uno de los sueños grandes de la ciudad.

    Roles

    Asumido el rol de Capital de la Confederación, Paraná puso mayor dinamismo en las actividades artísticas, para una población que casi se había duplicado y el teatro se constituyó en una de las mejores ofertas culturales. Sin embargo, las convulsiones políticas de la época lo pusieron en cierto abandono y el paso del tiempo aumentó los daños siendo necesarios grandes esfuerzos para su mantenimiento. Al instalarse la Municipalidad (1873) pasó a estar a su cargo y se relevó su condición planteándose un proyecto de mejoramiento.

    La década siguiente planteó a la ciudad nuevos avances urbanos de los cuáles el Teatro no podía quedar fuera y el escenógrafo y pintor Antonio Parodi, incorporará elementos decorativos que permitieran realzar la sala. Sors nos vuelva a ilustrar al respecto señalando que “el Dpto. Ejecutivo es autorizado para invertir hasta la suma de 1.500 pesos en las reparaciones necesarias y otro decreto (1887), dispone la compra de 200 sillas para los palcos; de lámparas con el nuevo sistema Roschester, como así de las varas de chuse para los pasillos y se instala una cantina”.

    A fines de la década del 80, el Edificio del Teatro servirá de soporte para un préstamo con Hipoteca, utilizándose parte de los fondos del crédito para la refacción del teatro y el pago de deudas, el resto fue utilizado para enfrentar la construcción del Palacio Municipal.

    El actual edificio del Teatro 3 de Febrero obra del Ingeniero Lorenzo Siegerist, con pinturas del plafond realizadas por Ítalo Piccioli fue inaugurado el 18 de octubre de 1908 durante la intendencia de Jaime Baucis, en el mismo sitio que el original.

     

    De primera mano

    En “Paraná, Capital de la Confederación Argentina”, Juan Giménez viene a mostrarnos como testigo presencial de aquellos tiempos, las imágenes que quedaron en su memoria en relación con el Teatro. Al instalarse la Confederación, integró como Oficial 1° el Poder Comunal del que era presidente Ramón Puig, Secretario Lucas Funes y Oficial Auxiliar Ciriaco Pereira, organismo que funcionó en los altos del Hotel Gransac.

    “Todos los años, en la estación de invierno, se hacían venir las mejores compañías líricas. Eran subvencionadas por el Gobierno Nacional.

    Han visitado nuestro coliseo en esas felices épocas haciendo resonar en él, el timbre de sus sonoras y delicadas voces, notables artistas como la Mazzini, la Castagneri, la Bayetti, la Bedey, – tenores como los Devoto, los Ballerini; barítonos, los Mazio, los Bertolini, los Yani; bajos, los Figari, los Cavedagni.

    Se tenía un pintor excenógrafo (sic), Antonio Casanova italiano, para las decoraciones especiales que requerían algunas óperas.

    “La concurrencia al teatro era siempre numerosa; los palcos de abono o de propiedad, perfectamente arreglados con un elegante mobiliario, tanto el palco como el ante palco, uno y otro alfombrados. En este último, el toilette para la familia y un buen confort como entretenimientos de entreacto.

    Los palcos del Doctor Ocampo, de Álvarez Condarco, de los hermanos Antonio y Abdón Zavala, del Intendente Moreno, de Gordillo, sobresalían en estos arreglos”.

     

    Ecos

    En el Capítulo IX de su obra, Giménez reflexiona, a modo de conclusión, y vuelve a referirse al Teatro en retrospectiva. “Hacia acá la ciudad…Otra vez en la ciudad. Hacia la calle de ‘Representantes’ el antiguo Colegio de niñas. Entregando sus abecedarios y sus anagnosias al alma de aquellas primeras vidas, en los barrios de ‘San Miguel’ una colonia africana bailando sus candombes tradicionales… El grupo de liberales en la Botica de Eloy Escobar; mas lejos, la casa del Dr. Bedoya con sus veladas inolvidables…

    Hacia el proscenio, – los prestigios de aquellas grandes noches. Bajo las flores deshojadas por manos agradecidas, el aplauso de todo un pueblo. ¡Oh, las noches del arte¡ El imperio de aquellas gargantas y el gesto de aquellos rostros, la actitud de aquellos cuerpos y el enternecimiento de aquellas almas!

    “En medio la Mazzini, la Castagneri y la Bayetti; a un lado los tenores Devoto y Ballerini; al otro, los barítonos Mazio y Bertolini. Sobre todo, ¡arte¡

    ¡Cuán sublime aquella dualidad¡ ¡Sobre la frente de artistas laboriosos, las flores arrancadas a una heredad primitiva¡ ¡El mérito de inolvidables veladas, prestigiando sobre el proscenio, los aplausos de toda una noche¡

    “Más lejos el orgullo de un pueblo trabajador, levantando la parva y el humo de sus chimeneas”.

     

    AL MARGEN

    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected] [email protected] y/o [email protected]

     

    El 3 de Febrero es uno de los signos distintivos de Paraná.

     

    RESUMEN DEPORTIVO

    Lo más leído

    Agroclave