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domingo, diciembre 4, 2022
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    Un camino de solidaridad

    César Graf es médico reumatólogo. Su nombre está asociado a la innovación, la generosidad y la solidaridad. Los trastornos que ocasionan las enfermedades reumáticas frente al deterioro de las articulaciones, no quedaron en el consultorio. Hace dos años encabezó un proyecto de la Sociedad Argentina de Reumatología que ganó una beca para diseñar y realizar en forma gratuita, dispositivos 3D que mejoran la calidad de vida de los enfermos reumáticos. Pensar, ocuparse del otro, tratar de sumar un granito de arena que contribuyan a la vida de los más vulnerables son parte de sus motivaciones también, junto a la Fundación Solidaria Mitre, que colabora con diez merenderos de la ciudad de Paraná.

     

    Gabriela Gómez del Río / [email protected]

     

    En su consultorio ubicado en calle Mitre, César Graf recibió a MUY. Allí surgió en 2018 por iniciativa de Marisel Cabrera, la Fundación Solidaria Mitre, que luego fue sumando voluntarios. En 2019 lo incorporó activamente a Graf, que volvía a Paraná luego de dos años en Buenos Aires, donde estuvo acompañando a uno de sus hijos en un tratamiento médico que no pudo torcer el destino. Graf se interesó en colaborar con la vida del prójimo.

    La generosidad la practica diariamente, cuando diseña y confecciona modernos dispositivos 3D que mejoran la calidad de vida de enfermos reumáticos en el país. Para poder concretarlo, forjó una red, una cadena de favores, ganó una beca internacional con un equipo de colegas, interesó al Estado, a las escuelas técnicas para que los dispositivos se distribuyan en forma gratuita entre quienes los necesitan y ya no tengan que pagar en dólares por ello.

    -¿Cómo se dio la elección por la medicina?

    -La medicina fue una elección un poco de descarte. No me quería quedar en Paraná por esa rebeldía adolescente, y no me dejaban ser profesor de educación física. Entonces me fui a estudiar medicina a Córdoba, y después me re copó. Tuve la suerte que siempre me fue bien en la facultad, todo lo contrario a lo que era como estudiante en la escuela, –confió entre risas–, nunca salí mal en la facultad.

     

    -¿Quedaste conforme con tu decisión?

    -Sí, totalmente. Me encantó la medicina, la profesión, la vocación. Mi mamá tenía una ferretería, la ferretería Arcioni que se quemó. Un poco eso que pasó, me hizo estudiar, si no estaríamos en la ferretería porque en esa época ya laburábamos de chicos en la ferretería. La idea era seguir con el negocio, pero se dieron las cosas como para que uno agarre otro camino.

     

    -¿Cómo llegaste a la reumatología?

    -Hice clínica médica y ahí me decidí por reumatología, porque el hospital donde yo me formé en clínica era muy de las enfermedades autoinmunes, crónicas. Fui presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología, mientras mi hijo estaba internado en Buenos Aires y después me vine, volví a vivir a Paraná.

    DISPOSITIVOS 3D GRATUITOS

    -¿Cómo surgió esto del diseño y confección de dispositivos 3D?

    -Surge cuando era presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología. Con un grupo de médicos decidimos marcar algunas cosas que necesitaban nuestros pacientes, que las compraban en Estados Unidos y fabricarlas en una dependencia del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, en Tecnópolis. Después con el cambio de gobierno, el cierre de fábrica, nos pasamos a Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), que son las escuelas técnicas. Ellos rediseñaron los dispositivos, algunos funcionaron y otros no. Pero lo iban a hacer las escuelas técnicas de todo el país, cuando se fue Trotta (Nicolás, del Ministerio de Educación de la Nación), se paró el proyecto y vino la pandemia, así que se cerraron las escuelas técnicas.

     

    Como la situación involucra a muchas personas, armó un proyecto, ganó una beca internacional, tendió redes e invitó a sumarse a las escuelas técnicas del país, que son las encargadas de realizar los dispositivos gratuitos. “Presento el proyecto en Estados Unidos, gano una beca, compro las máquinas y las traigo para Paraná porque no podíamos andar circulando por el país en plena pandemia. Cuando se nos acabó la plata de la beca, la Fundación Mitre empezó a sponsorear y a hacer un proyecto educativo que se difundió en todo el país y ahora en Latinoamérica”, comentó Graf.

     

    -¿Y ahora en qué fase está este proyecto?

    -Estoy dando conferencias. Hay 11 provincias que ya lo están implementando. Las escuelas técnicas de esas provincias, hacen los productos y se los dan a los pacientes de su comunidad, gratuitamente. Yo les enseño, les mando el archivo con las características que tienen que tener y pongo un médico del local o a una terapeuta ocupacional a supervisar. Se va haciendo la producción y se va entregando a los distintos grupos de ayuda.

     

    -¿Qué beneficios aportan estos dispositivos?

    -Mejoran la calidad de vida y ahora el paciente puede acceder porque antes había que pagarlos en dólares, y no todos sirven porque es muy artesanal. Se imprime uno por uno, se prueba, se adapta, y si no le sirve se hace otro. No se puede hacer en forma masiva, salvo algunas cosas, como abridores. Pero lo que son órtesis o férulas es muy personal. Yo acá se las hago a los pacientes, y ahora va a entrar la Uader, una escuela de Valle María, una de Crespo y una de Nogoyá.

    TENDER REDES

    El proyecto de innovación para mejorar la calidad de vida de los enfermos reumáticos se ha replicado en distintos puntos del país. “Está en Santa Fe, en Santiago del Estero, en San Juan. Hace unos días firmamos con Mendoza. El gobierno de Misiones también hace los dispositivos, la provincia de Buenos Aires, hay por todos lados, se expandió”, afirmó con satisfacción el profesional.

    A modo de explicación de esta expansión, Graf señaló a MUY que “todas las escuelas técnicas recibieron dos impresoras del gobierno, algunos no las sabían usar, y esto les da un proyecto. Se firmó un convenio con los directores, al diseño no lo pueden vender pero sí, copiar”.

     

    JUNTO A LOS QUE MÁS LO NECESITAN

    César Graf es cofundador de la Fundación Solidaria Mitre, que inició su camino en 2018 de la mano de Marisel Cabrera, técnica de medicina estética que atendió un caso de sarna familiar en el Hospital San Roque.

    Desde la Fundación trabajan para brindar herramientas que contribuyan al desarrollo de quienes viven en barrios carenciados, en rincones de la ciudad, donde aún no llega el agua potable, como asegura el profesional que sucede en el barrio Los Berros, una zona delimitada por las calles General Espejo, Calle Pública 832, Avenida Ramírez y Arroyo Los Berros.

     

    -¿Cómo llegaste a la Fundación Solidaria Mitre?

    -La Fundación Solidaria Mitre aparece como una motivación de Marisel Cabrera, que llega a los merenderos a través de un brote de sarna. Ella trabajaba en el Hospital de Niños, reciben una persona con un brote de sarna familiar y le pide que hagan un producto para combatirla que no se tenga que lavar, porque el remedio que viene farmacéuticamente lo tenés que lavar y enjuagar. Como ellos no tienen agua en barrio Los Berros, se hizo una formulación que no se tenía que lavar y con eso combatieron el brote de sarna. Así empezó y ahí se quedó. Empezó a ver a Florencia, que es la cocinera y le daba de comer a muchos chicos en cajones de madera. Pidió a la empresa farmacéutica que le construya el salón y así lo hicieron. Se llama “Nuestros Niños”. Es un salón que hoy ya es una estructura cerrada. Nosotros le hicimos los baños después, pero no tenemos agua. Les enseñamos a hacer huerta y a trabajarla.

     

    -Ahora también merenderos móviles…

    -Después de pasar varias cosas dentro de los merenderos, vimos que había que hacer merenderos móviles, porque si el barrio no cumple con las expectativas, te lo podés llevar. Con un container hicimos el primer merendero móvil y le anexamos un consultorio móvil en una casa rodante donada por la Cruz Roja para Los Costeros, en Mariápolis.

     

    En Mariápolis al final

    “Nosotros ahí llegamos con un plan de pacificación del barrio porque los querían echar, está todo usurpado. Todo son terrenos privados. Y llegamos al acuerdo de que el día que instalemos el merendero, va a ser en un lugar donado por el dueño y se va a firmar un pacto de pacificación social, donde los vecinos van a cuidar el merendero y las instalaciones, pero no van a dejar que se instale más gente. Los que viven ahí van a seguir viviendo ahí, pero no van a dejar que eso se expanda”.

     

    Brindar herramientas

    La Fundación Solidaria Mitre cuenta desde este año con personería jurídica y ha sumado voluntarios. “Se sumaron el Rowing, la Cruz Roja y hoy tenemos diez merenderos a cargo, a los que se les brindan talleres de capacitación, herramientas para que ellos puedan subsistir. Aparte de que no nos importa si cobran un plan. Nosotros les damos una actividad, no les damos plata, todo es insumos y producción, y les vendemos la mercadería. Tenemos dos talleres de costura con un convenio con la Universidad de Córdoba y hacen bolsas de friselina para los eventos. Tenemos panificación, ladrillos en bloque, todo se vende”.

    Luego indicó que “el merendero itinerante va a tener un taller de peluquería”.

    En cuanto a los aportes que han conseguido, añadió: “Ellos son pescadores, así que les conseguimos tres canoas del Rowing, para que puedan seguir pescando. También tenemos convenio con las universidades para los que vayan terminando la secundaria pueden acceder a la universidad gratis. Tenemos un convenio con la UCA. Además, este mes empezamos un curso de capacitación de líderes barriales con la Fundación Petropack, una capacitación de cuatro jornadas, con acceso a una diplomatura que dura seis meses”.

     

    Trabajo y reinserción social

    Graf contó que la Fundación recibe reinserción social a través de la Oficina Medios Alternativos. “Tenemos siete personas con probation que trabajan en la Fundación, según la actividad que desarrollen. Si es agricultor va a la huerta, si es docente da clases y si es profesor de Educación Física hace la tarea recreativa. La OMA nos pasa el dinero de los que hacen probation pagando”.

     

    -La Fundación Solidaria Mitre está junto a diez merenderos…

    -Y la pandemia hizo desastres. Los chicos dejaron de comer en las escuelas y volvían a comer a su casa y no había. Tenemos diez merenderos porque no podemos abastecer a más, porque tenemos pedidos de 30 merenderos, hay 57 registrados en Paraná. Nosotros creemos que hay el doble porque muchos no tienen salón físico, ni nada.

    Nosotros no queremos que la gente mande plata. Queremos que venga y labure, el tiempo es lo que más nos cuesta.

     

    -¿Cómo se sostiene la Fundación?

    -La Fundación se financia con donaciones. Nosotros financiamos bastante. Y a través de esto, del proyecto de 3D que se lo pasé a la Fundación, los honorarios por las conferencias que doy ingresan directamente.

     

    Objetivos

    “A corto plazo, instalar el merendero y terminar el consultorio móvil y empezar a desarrollar ese barrio oeste, llevar luz y si se puede el asfalto. En Los Berros tenemos para construir un merendero del otro lado, que se llama Huellitas. Ya hicimos los cimientos y ya compramos el material y ellos van a construirlo, van a poner los ladrillos que hacen. Y siempre con la idea de educar, en Los Berros hay mucho analfabetismo”, remarcó el médico.

     

    -¿No van a la escuela?

    -No, pero no porque no quieran, les queda muy lejos. Los chicos tienen que caminar cuatro o cinco kilómetros. Es mucho, y los padres por ahí tienen que salir a cartonear y no los llevan. Nosotros lo que propusimos fue instalar una escuela ahí, en el salón. Pero dicen que no se puede mandar un docente ahí, así que pedimos el colectivo para mandar 70 chicos a la escuela, ya que no pueden ir dos docentes al salón.

     

    -¿Por qué aconsejarías transitar el camino de la solidaridad?

    -La gente es solidaria, lo que pasa que está desconfiada. Muchas veces hay que llevar las cosas a esos lugares, o que realmente no queden en manos intermedias. Nosotros vamos y damos en mano y vemos que se distribuya, y nos tienen que mandar la foto cuando cocinan, cuando usan nuestros implementos. La gente es solidaria, nosotros hemos recibido muchas donaciones. Lo que pasa que no se anima a poner esta otra cosa, a involucrarse. El que entra no sale más, y después es difícil dormir.

     

    -¿Por qué invitarías a sumarse a la Fundación?

    -Esto te aporta y te importa mucho, pero dejás mucho también. Vas viéndolos crecer, esa gente que no tenía nada hoy tiene hasta una huerta para defenderse. Hay mucha gente que no entiende que vos dejes tu tiempo ahí y te vayas a un merendero un sábado, un domingo. Esto te cambio mucho.

     

    Qué hace la Fundación Solidaria Mitre

    Brinda asistencia en el lugar, alimentación, apoyo escolar y entrega de útiles, controles sanitarios de niño sano, vacunación, prevención de enfermedades. También gestiona turnos médicos y documentación, otorga capacitación de adultos, talleres de costura, panadería y peluquería, granja orgánica, taller de impresión 3D, ladrillería y premoldeados.

    “Hay barrios en los que no somos bien vistos porque nosotros no pedimos nada, los documentamos, le damos escolaridad, la merienda, pero no sabemos ni de qué partido son y no nos importa. Ni dejamos entrar el tema. Como decía Marisel el otro día, ‘la gente los trata de planeros pero hay que estar ahí’. No tienen nada, no tienen agua ni luz, no tienen baño en Los Berros”.

     

    Para sumarse

    Voluntarios que ayudan en distintas áreas de trabajo, coordinados para brindar asesoramiento y capacitación a merenderos de barrios vulnerables de la ciudad de Paraná y alrededores. Los interesados en sumarse pueden contactarse al 343 4667152 y al 343 6205627

     

    Datos

    César Graf nació en Paraná, el 6 de febrero de 1968. Es hijo de Raúl Eduardo Graf y de Yolanda Arcioni, ambos fallecidos; tiene un hermano mayor, Walter, arquitecto. Es papá de Nicolás, de 30, médico; Tomás, de 27, “casi arquitecto”; Tobías y Joaquín (fallecidos).

    Cursó la escuela primaria en la Normal, Centenario y estuvo internado en Villa Urquiza; y la secundaria en la Industrial y en el Colegio Nacional. “Anduve por todas”, dijo en la entrevista.

    Estudió Medicina en Córdoba, hizo la residencia en un hospital de Capital Federal y en el hospital Cullen de Santa Fe. Presidió la Sociedad Argentina de Reumatología hasta el 2019.

    Hobby: “Esto, la fundación y el golf.

     

     

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