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viernes, diciembre 2, 2022
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    Para recorrer el camino de los viñedos entrerrianos

    Desde hace unos 15 años, Entre Ríos empezó a recuperar una tradición vitivinícola. En la actualidad, la provincia cuenta con aproximadamente 41 viñedos inscriptos en el Instituto Nacional de la Vitivinicultura (INV), cuatro bodegas, siete elaboradores artesanales más unas once personas, que se embarcaron en la fabricación de vinos caseros.

     

    Redacción MUY / [email protected]

     

    Esa producción de vino que supo encararse en estas tierras quedó marginada y prohibida durante la presidencia del Agustín Justo (1932-1938) en lo que fue la denominada Década Infame. En 1937, la ley 12.355 de Adquisición de tierras significó el decaimiento progresivo de la actividad en Entre Ríos. La norma decía que “por intermedio de la Junta Reguladora de Vinos, se adquirirán tierras plantadas con viñedos, ubicadas en zonas típicamente vitivinícolas y en plena producción de uva vinífera, hasta cubrir la superficie necesaria para eliminar 2.000.000 de quintales métricos de producción, en la forma que se establece en la presente”.

    La norma y otras consecuentes que le siguieron, en particular la creación de la Junta Reguladora de Vinos (1935-1943) que implicó “un acuerdo económico que favoreció a los bodegueros más grandes, y una forma de negociación política al interior de la elite gobernante”, según señala María Silvia Ospital, investigadora de Conicet, fueron un cimbronazo para los productores entrerrianos.

    Recién desde hace unos 15 años se retomó en la provincia un camino productivo que apunta al rescate de un acervo que supo contabilizar el cultivo de unas 4.000 hectáreas de vides por aquel entonces, en estos suelos.

    Vides y rosales, una convivencia necesaria para asegurar la producción.

    Algo de esta historia se cuenta en las visitas guiadas que se hacen en uno de los viñedos que está a minutos de Paraná, más precisamente El Aromito. Camino a La Jaula, por Colonia Ensayo, un cartel precisa por dónde entrar al predio en el que está este emprendimiento surgido en 2011.

    Recién en 1993, por iniciativa del senador Augusto Alasino, el Congreso sancionó una ley 24.037 que liberó la plantación de viñedos y comercialización en todo el país, no sólo para las provincias cuyanas.

    Los domingos, El Aromito abre sus puertas para compartir su historia en una jornada con el público. No son pocos los que eligen hacer esta salida que permite recorrer la hilera de viñedos coronados por rosales -para evitar que las hormigas hagan estragos en la producción de las uvas-, o conocer más sobre las variedades que allí se cultivan. La propuesta se complementa con un recorrido por la reserva que hay en el lugar y que recientemente, fue agregada al abanico de áreas naturales protegidas de la provincia. Es que ahí se pueden divisar algunos ejemplares de guabiyú, una especie nativa que se encuentra en peligro de extinción.

    Es un lugar de producción privilegiado por un terreno ondulado que regala unas vistas únicas.

    Este domingo suman yoga y almuerzo saludable, pero en otras ocasiones, hay espectáculos musicales en este entorno natural.

    Tras la caminata llega el momento de las degustaciones de productos de la zona, como los quesos de la Escuela Agrotécnica Alberdi y Las Delicias, nueces pecán y salamines, que maridan muy bien con las tres variantes de los vinos que salen de las uvas del lugar.

    Cabe recordar, que en Los Aromitos están los viñedos, de allí sale la cosecha que llega hasta las salas de elaboración de las bodegas que están instaladas en Crespo.

    Una copa de buen vino con las primeras luces del atardecer, para los adultos, con o sin cultura alcohólica, es una alternativa más que interesante. Y para los más chicos, hay otras opciones para degustar cosas ricas y la posibilidad de pasear y corretear en un entorno natural.

    Descubrir la piel atigrada de los guayabos, formas extrañas de los troncos, el perfume de los aromitos de esta época, los nidos de cotorras o el canto de las calandrias, puede agregar otros motivos de interés para aprender y curiosear con todos los sentidos.

    Asimismo, desde el viñedo suelen organizar actividades culturales para determinadas fechas específicas. Sólo hay que estar atentos para no perdérselas.

    Si uno se retira antes del atardecer, puede continuar hasta el río para pescar un buen atardecer y recién ahí, regresar a la ciudad. (foto: Mónica Borgogno)

    Más información

    Los interesados en recabar más detalles, averiguar costos o reservar lugar para participar de este tipo de visitas guiadas pueden llamar al (343) 15-455-9736.

    Para conocer

    Ya saliendo de la pandemia, este tipo de turismo, a campo abierto, fue una propuesta más que atractiva y posible. Es una oferta novedosa que insta al visitante a apreciar y cuidar el medio ambiente y mirar con otros ojos la producción local. El paseo impone otro ritmo, el que se requiere para el disfrute de la naturaleza. Es cuestión de organizarse, ir recorrer, escuchar sobre las diferentes de cepas que allí se cultivan.

    Es importante señalar que la caminata por la reserva no es extensa ni agotadora pero aquellas personas con alguna dificultad, puede optar por llevar sus sillones e instalarse en cualquier rincón del campo y luego arrimarse a la hora de la degustación.

    Yoga en el viñedo

    Luego de un recorrido guiado por el viñedo, Los Aromitos agregó para este domingo a partir de las 11, una nueva propuesta. Después de la visita con los guías productores del lugar, la profesora Sandra Finucci ofrecerá una clase de yoga para conectar cuerpo y mente, en un escenario ideal para la concentración, con una vista panorámica única.

    No se requiere de conocimientos previos para disfrutar de la actividad, aclaran los organizadores.

    A la propuesta de relajación, se agregará un almuerzo saludable y la posterior degustación.

    Los interesados pueden contactar o hacer más consultas al teléfono: 0343 455-9736.

     

     

     

     

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