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sábado, diciembre 3, 2022
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    Para curar, mejor enfocarse en los rostros del malestar

    Sustentadas en la conveniencia de que las tradiciones se pongan a dialogar en el diseño de estrategias de salud, las terapias complementarias se nos presentan como recursos en los que los aspectos estrictamente físicos tienen estrecha relación con los psíquicos y neurológicos.

     

    Redacción MUY / [email protected]

     

    Se tiene por cierto que los factores que determinan el triunfo de la salud sobre la enfermedad no se limitan a medicamentos ni a estudios complementarios. Pareciera que hay una fuerte influencia de características individuales de los pacientes y del contexto.

    Esos factores son inmunitarios, metabólicos, genéticos; pero también influyen los hábitos tóxicos y alimentarios, la energía corporal y, principalmente, el estado mental de quien tiene un padecimiento.

    Esas otras dimensiones empujan a un buen número de personas a no desestimar la medicina tradicional; al contrario, la complementan con terapias que incorporan los aspectos psíquicos, neurológicos y emocionales.

    Las terapias complementarias son cada vez más requeridas en los tiempos actuales.

    Tal vez porque son menos prejuiciosas, las mujeres -no importa su edad- van a la vanguardia entre quienes aceptan el desafío de explorar. Pero, la verdad, es que el número de varones que apuesta a las terapias alternativas va en crecimiento.

    Para adentrarnos en este universo, MUY entrevistó a Paola Herbel, médica especialista en medicina general y familiar; facilitadora del enfoque gestáltico. La entrevistada trabaja desde la medicina integrativa, la fitoterapia y la terapia floral.

     

    –¿Cuál es el aporte que pueden hacer las terapias alternativas?

    –La contribución que pueden hacer es ampliar las posibilidades de los tratamientos tradicionales. El hecho de usar fitoterapia, terapias florales, reiki, o reflexología, no solo procura un beneficio a nivel físico, sino que se traduce en una mejoría sustancial. El secreto es que se abordan las emociones.

    Herbel consideró que debe haber un abordaje para cada persona.

    Hay que tener en cuenta que estas terapias integran no solamente lo biológico sino el psiquismo de las personas y el cuerpo emocional; es por eso que se pueden alcanzar avances notables. En ese sentido, la perseverancia y la convicción son clave para lograr el bienestar.

    Hay muchos aspectos beneficiosos de la medicina tradicional o alopática, que aprendí en la facultad; pero, en los hechos, este tipo de prácticas no siempre son suficientes para ayudar al consultante. Entonces, al acompañamiento lo planteamos desde un lugar de empatía, de contención, de comprensión.

    En ese nuevo contexto, las terapias alternativas han demostrado generar efectos saludables.

    El reiki es una de las terapias alternativas más populares.

    –La impresión es que las terapias alternativas han ganado consideración pública y visibilidad en el último tiempo, ¿se corresponde con la realidad?

    –El mayor reconocimiento se debe a que este tipo de terapias propone otras miradas del ser humano: su parte emocional, los cuerpos espirituales; también involucra los vínculos interpersonales, lo que puede ayudar a que el proceso de sanación sea mucho más completo.

    De manera que, si las terapias alternativas han ganado consideración pública, puede llegar a ser porque la gente reclama que su salud sea abordada desde otros enfoques, no solo desde lo biológico.

    En mi experiencia, la mayoría de las veces las personas arriban al consultorio con diagnósticos médicos tradicionales. Aclaro que yo trabajo desde las leyes biológicas, donde se hace una lectura de la enfermedad y los síntomas, al integrar el psiquismo, lo biológico y lo neurológico. Esa mirada permite entender el origen, el curso y el sentido de la enfermedad. Es una forma de explicar lo que nos está pasando.

    Muchas veces los consultantes vienen con diagnósticos de enfermedades muy duras; lo que hago entonces es mirar el caso desde un lugar que permita entender por qué eso está sucediendo en el cuerpo físico, al incorporar la dimensión psíquica y neurológica.

     

    –¿Cambia la noción médico-paciente?

    –Sí. De todos modos, en lugar de pacientes, a las personas que acuden les llamamos consultantes o hacientes, en el sentido de que son corresponsables de su salud y están dispuestos a comprometerse como protagonistas en el proceso terapéutico. De hecho, ellos y ellas opinan, se hacen cargo del trabajo de reconocer por qué se enfermaron o por qué presentan ciertos síntomas. Así, mientras comienzan a entender, adquieren autoridad en su proceso de sanación.

    A diferencia de la medicina alopática, la mayor virtud que tiene la holística es que hay una estrategia de abordaje para cada caso. Y está bien que así sea, ya que son personas diferentes, con distintas historias. Por citar un ejemplo frecuente, suelo apoyarme en el sistema de creencias de cada cual. Como se ve, las terapias complementarias son un traje a la medida de cada uno. Es una medicina sin protocolos, que el terapeuta va construyendo en diálogo con el consultante.

     

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