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    Educar, con las necesidades del entorno como disparador

    Alumnos de una escuela de Entre Ríos convirtieron un utilitario convencional en eléctrico. El prototipo está en etapa de prueba. El proyecto emerge de un modelo educativo en el que la formación está entrelazada con las necesidades del medio.

     

    Mónica Borgogno / [email protected]

     

    La Ley de Educación Técnico Profesional n° 26.058, sancionada en septiembre de 2005, fue un verdadero impulso para este tipo de establecimientos.

    La norma se sancionó con el objetivo de ordenar, regular y potenciar la calidad de la educación técnico profesional, en todo el país.

    A 17 años de ese hito, la Escuela de Educación Técnica Nº 3 Dr. Miguel Ángel Marsiglia, de Concepción del Uruguay, se dio el gusto de culminar un proyecto de largo aliento, gestado en 2018.

    La idea fue reconvertir el motor tradicional de un utilitario al sistema eléctrico. La noticia es que en las últimas semanas estudiantes del ciclo superior hicieron una prueba en terreno.

    Al frente del proyecto piloto estuvo Jorge Isgleas, jefe de Talleres. Lo desarrolló junto a docentes y alumnos, que egresarán como Técnicos Mecánicos Automotrices. En diálogo con EL DIARIO, Isgleas dio cuenta de la génesis y las características de la propuesta.

    “Nuestra escuela tiene un fuerte compromiso social; ya desde 2018 venimos trabajando en energías renovables, en formas de producir que sean amigables con el medio ambiente y en pensar alternativas como la adaptación de vehículos para personas con alguna discapacidad”, contó, a modo de síntesis, para luego agregar otros detalles. “A partir de un crédito fiscal otorgado por el Instituto Nacional de Educación Técnica y la Fundación Banco Bersa, conseguimos fondos para armar el proyecto de conversión de utilitarios de vieja generación a eléctricos, más la construcción de estaciones de carga con energías alternativas y paneles fotovoltaicos”.

    Como ocurrió con tantas otras cosas, la pandemia demoró la materialización del proyecto. Pero superada la emergencia el grupo se rearmó y en 2021 se acercaron a la Municipalidad para contar la iniciativa.

    “Como el municipio tenía un utilitario con el motor roto -que usaban para las patrullas urbanas-, se firmó un convenio de cooperación mutua: ellos aportaron el vehículo y nosotros, la mano de obra y la tecnología”, explicó Isgleas.

    Así, el equipo de trabajo puso manos a la obra y al cabo de unos meses alcanzaron la meta. “Como se cumplieron 17 años de la ley de Educación Técnica, nuestra manera de festejar fue la conclusión del proyecto”, expresó Isgleas, antes de contar que “salimos a probar el utilitario por la ciudad y anda bien; ahora queda ultimar detalles y plotearlo”.

    El entrevistado completó con que “formalmente se va a presentar en sociedad el 15 de octubre en la Expo Concepción”.

     

    Futuro

    Por delante quedan otras tantas tareas como el diseño de la estación de carga fotovoltaica. Según precisó el entrevistado, “la idea es que la batería de la camioneta funcione durante toda la jornada”. Para ello piensan montar en la municipalidad una estación con paneles fotovoltaicos que almacenarán energía en baterías estacionarias. “Al final de la jornada, la batería del auto se conectará con esos equipos para que le transfieran la carga, sin tener que hacer uso del sistema eléctrico de la ciudad”.

    La distancia máxima que puede recorrer con esta batería un utilitario como el reconvertido es de 70 kilómetros. “Con una batería de litio, la camioneta tendría mayor autonomía, pero las diferencias en costos son notables y por ahora no se puede contar con esa alternativa”, comentó Isgleas.

    Como se podrá imaginar, la iniciativa generó una motivación especial en los estudiantes, en sus familias y la comunidad educativa en su conjunto.

    Esa expectativa, naturalmente, trasciende las fronteras de la escolar. “Es una propuesta transversal de aprendizajes”, destacó el entrevistado, antes de agregar que “desde los primeros ciclos nosotros abordamos temas ligados al uso racional de la energía, la electromovilidad, la responsabilidad social, y la inclusión”. Fue entonces cuando comentó que “en el cuarto año se elaboran estos proyectos y se lo complementa con contenidos referidos a la legislación del trabajo, a las relaciones humanas, y a la impresión 3D; de hecho, hubo que hacer cálculos, fabricar piezas, y encarar la instalación eléctrica, y tareas por el estilo”, describió.

    Programa integral

    Con este tipo de formación, los estudiantes tienen mejores posibilidades de salida laboral. Consultado al respecto, Isgleas apuntó que hay egresados de la escuela “trabajando en los servicios oficiales de distintas concesionarias de la zona; otros, se organizaron de manera independiente o están empleados en talleres de la ciudad; e incluso, uno de ellos está en California desempeñándose, agradecido de haber recibido los conocimientos compartidos acá”.

    El impacto de estas acciones en la sociedad no se hace esperar. La razón es sencilla: las escuelas técnicas piensan soluciones para el entorno en el que están inmersas. “Ahora otro grupo de alumnos está trabajando en el desarrollo de un robot que funciona de manera autónoma y sirve para controlar el crecimiento de los pollitos bebés. A esa máquina la están poniendo a punto en el establecimiento avícola Las Camelias, de San José. La función del robot es mantener en movimiento a los pollitos: circula por los galpones evitando que se recuesten sobre las paredes. Así, los ubica en el centro, donde están los comederos y bebederos. Y, además de vigilar estos aspectos, hace un testeo de los niveles de amoníaco y de temperatura del ambiente”, especificó Isgleas.

    Crecimiento

    Las consultas luego se orientaron al modelo educativo en el que se inscriben estas experiencias. “Somos una de las siete escuelas en la provincia que en agosto incorporó la educación profesional secundaria para personas de entre 15 y 18 años que estaban fuera del sistema educativo”, indicó. “Son cuatro años de formación con módulos flexibles”, agregó. “Se hace un trayecto bachiller con orientación en energía eléctrica”, informó Isgleas.

    Fue antes de resaltar que con la compra de equipamientos que les permitió el crédito fiscal, contactaron a empresas afines y “al ser una escuela, a cambio nos hacen actualización de software gratis”.

     

    Inclusivos al 100 %

    En esta semana, estudiantes de la EET recibieron la visita y el apoyo del jugador de la Selección Argentina de básquet adaptado, Thiago Martínez.

    El deportista celebró la puesta en marcha del proyecto “Adapter C. del U”: una empresa ideada por alumnos, dedicada al servicio de conversión de automóviles para el uso de personas con discapacidad motriz.

    En sintonía con el espíritu de la institución educativa, esta propuesta implica el diseño, la fabricación y la adaptación de piezas del automotor, que permiten modificar el sistema de comandos originales en uno que pueda ser conducido por un usuario con limitaciones motrices.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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