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miércoles, diciembre 7, 2022
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    Las marcas entrerrianas en Rosario, maestra de la patria

    La Maestra de la Patria, Rosario Vera Peñaloza, encuentra en su paso por la Escuela Normal de Paraná una instancia de formación clave. Enriquecida por la experiencia de Sara Eccleston, sus estudios para ser profesora la confirmaron en la convicción preexistente de que se precisaba una reforma educativa que se sostenga en la creatividad y curiosidad de los niños, desde edad temprana.

     

     

    Griselda De Paoli

    [email protected]

     

    EL DIARIO tiene lectores atentos, particularmente cuando la información se relaciona con la historia de instituciones que tienen que ver con su identidad y con el sentido de pertenencia a su ciudad.

    Con frecuencia hemos abordado en este espacio temas relacionados con nuestra querida e icónica Escuela Normal de Paraná, Cuna del magisterio argentino. Hace unos días veíamos con sorpresa una nota de la agencia Télam que homenajeaba con absoluta justicia a Rosario Vera Peñaloza, Maestra de la Patria, egresada que enorgullece a nuestra escuela y que no necesita tergiversaciones para ser reconocida por su desempeño e incansable hacer en función de la educación y en particular por los jardines de infantes.

    Rosario Vera Peñaloza expresó siempre su reconocimiento y homenaje a la escuela que la formó y al primer Jardín de Infantes de la Argentina.

    En ese contexto, la asociación de Exalumnos de la Escuela Normal de Paraná manifestó la necesidad de clarificar la información vertida en el artículo referido y lo hace a través de la palabra autorizada de la profesora Norma Fernandez Doux, investigadora incansable, historiadora de la Escuela Normal.

    “Docentes, estudiosos e investigadores de todo el país han reconocido desde hace muchos años a la riojana Rosario Vera Peñaloza, como una de las personalidades paradigmáticas de la historia de la educación argentina consagrándola ‘Maestra de la Patria’ en ocasión de cumplirse el medio siglo del calificado desempeño de su vida concebida como Magisterio. A ellos me he sumado en varias ocasiones con conferencias en su suelo natal, artículos publicados por EL DIARIO y en una obra-homenaje de reciente edición, a partir de las búsquedas realizadas en el importante patrimonio documental que posee el archivo de la Escuela Normal del Paraná. Me he detenido especialmente en sus estudios durante el cursado del Profesorado Normal que realizara entre nosotros entre 1893 y 1894 y el inicio de su carrera docente en la misma institución y en la jurisdicción provincial entrerriana, entre 1895 y mayo de 1896.

    “Sus estudios primarios en San Juan (finalizados en 1888), en la Escuela Normal de La Rioja (Maestra Normal Nacional, promoción 1891) y en Paraná (Profesora Normal Nacional, promoción 1894) y luego, una vez egresada, su largo y meritorio desempeño en La Rioja, Córdoba y Buenos Aires a los que agregó numerosos viajes por provincias argentinas realizando estudios y socializando teorías pedagógicas y prácticas educativas resultado de su propia capacidad intelectual y didáctico-creativa, constituyen un elocuente testimonio de su compromiso vital con la educación.”

    Rosario Vera Peñaloza cimentó su perfil de educadora en la Escuela Normal de Paraná.

    El Jardín de Infantes

    Continúa Norma Fernández Doux. “En mayo de 1896, finalizado su desempeño docente en Paraná del que conservará inolvidables y agradecidos recuerdos durante toda su vida, Rosario regresó a La Rioja donde mientras aguarda integrarse a la enseñanza oficial, fundó un Jardín de Infantes privado, en el solar de los Vera Vallejos, orientada por Sara Eccleston. En 1897 ingresó a la Escuela Normal dirigida por su antigua directora Annette Haven y al crearse el Jardín de Infantes en la misma institución en 1898, fue designada directora-organizadora del mismo, el que comenzará a funcionar en 1899.

    “Es necesario recordar que si bien hubo algunos ensayos previos en Buenos Aires (en castellano y en inglés) el reconocimiento oficial como organizadora y profesora del primer Jardín de Infantes del país (1884) anexo a la Escuela Normal Nacional del Paraná (durante la gestión directiva de José María Torres-Gustavo Ferrari y de acuerdo con la posibilidad dada por el artículo 11 de la Ley n° 1420/1884), corresponde a la educadora norteamericana y ferviente fröebeliana Sarah Chamberlain de Eccleston. Con las profesoras sarmientinas (Sarah) Eccleston, (Antoinette) Choatte y (Lucy) Doolittle se formaron, además, las tres primeras profesoras kindergartianas normales en la misma institución (primera promoción, año 1888).

    “Rosario llegó a Paraná pocos años después portando ya, la veta educadora que transversalizó su existencia y acompañó sus grandes obsesiones: la reforma escolar argentina, los Jardines de Infantes y la formación docente consumiendo su vida de investigación y docencia ensamblando ciencia y moral, consigna que recogiera de las enseñanzas de la célebre Escuela, como expresara en su discurso-homenaje en 1946”.

    Vera Peñaloza proponía que el acto educativo se sostenga en la curiosidad de los niños.

    Exactitud

    Los precisos datos de archivo son clarificadores, y esa precisión está reforzada por las palabras de esta Maestra de Maestros, para que no exista duda al hacerse referencia al Primer Jardín de Infantes de la Argentina. En efecto, en Los Jardines de Infantes y las escuelas nuevas, Rosario Vera Peñaloza lo expresa del modo que sigue.

    “Hermanos ya lo sabemos. En esa casa (Casa de la Confederación) cuya obra sintetizó una de las figuras más radiantes y puras que haya surgido de la misma, en estas palabras: Tuvo la virtud de formar conciencias.

    “En esa casa, decía, en esa tierra y en ese lugar donde ya florecía un ideal de patria y de educación, arrojó la primera semilla de los Jardines de Infantes un coloso de la idea, sembrador primitivo que arrojó al voleo cuanta simiente de progreso abarcaron sus manos potentes: Domingo Faustino Sarmiento.

    “Por su influencia, el gobierno creó allí el Profesorado en esta especialidad y le encomendó su dirección a una distinguida especialista.

    “Semilla que sembrada, debió ser proficua por la calidad, por el terreno, por el sembrador y por la jardinera en cuyas manos se dejó el cultivo: la Sra. Sara C. de Eccleston, de grata y querida memoria.

    “A la historia de origen debería seguir la del desarrollo de esta institución sin arraigo aparente en la Argentina.”

    AL MARGEN

    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected].

     

     

     

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