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jueves, octubre 6, 2022
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    Acusados por el crimen del contador enfrentan pena de prisión perpetua

    El crimen de contador Gonzalo Calleja, ocurrido en 14 de julio en Paraná, entre las 16.45 y las 19, será juzgado por un jurado popular. Ayer, la jueza de Garantías de Paraná, Carola Bacaluzzo, remitió la causa a juicio. También rechazó el pedido de sobreseimiento de uno de los dos imputados. Las evidencias que complican a los imputados.

     

     

    Ezequiel David Morato y Francisco Nahuel Giménez serán juzgados por un jurado popular por su presunta responsabilidad en el crimen del contador Gonzalo Calleja. Ayer, en la audiencia de remisión de la causa a juicio solicitada por el fiscal Santiago Alfieri, Bacaluzzo resolvió remitir el legajo para su elevación a juicio. También, resolvió rechazar el pedido de sobreseimiento de Giménez, planteado por su defensor, Juan Cabrera, y prorrogó las medidas de coerción que venían cumpliendo los acusados: Morato en la cárcel y Giménez, excarcelado. A este, le impuso presentarse una vez por semana en Fiscalía para acreditar su sujeción al proceso.

    Alfieri realizó un pormenorizado relato de las evidencias que pudo recabar durante la IPP. A esto adhirieron en su totalidad, los querellantes Iván Vernengo y Damián Pettenatti. El fiscal adelantó que realizó una reformulación del hecho que no afectaba el principio de congruencia. Esto fue así, puesto que las defensas no realizaron ningún planteo. Ambos deberán defenderse del presunto delito de Homicidio agravado por alevosía y criminis causa en concurso real con Robo. La pena que enfrentan es de prisión perpetua.

    Hecho

    El nuevo hecho atribuido a los dos imputados, como autores, consistió en que el “14 de julio entre las 16.45 y las 19 aproximadamente”, los imputados “actuando conjunta y articuladamente, engañaron a Gonzalo Calleja para que suba en inmediaciones de calle Pringles y Batalla de Suipacha de Paraná, al Fiat Uno con la excusa de realizar una transacción comercial de dólares norteamericanos por pesos; sentado en la butaca delantera derecha de auto, lo atacaron por sorpresa, presionándole el cuello, con lo que le causaron la muerte, por asfixia mecánica con efecto respiratorio y nervioso”.

    La acusación, presentando evidencias consistentes, entendió que la muerte del contador ocurrió “en procura de la impunidad y apoderarse de la suma aproximada de 12.600 dólares estadounidenses que llevaba Calleja, de su reloj inteligente, su mochila negra, billetera con documentación personal, su celular, las llaves de su auto Ford Fiesta, lo quelogaron, abandonando el cuerpo de Calleja en una zona de descampado sobre calle Selva de Montiel de Paraná”.

    Evidencias

    Alfieri desarrolló las evidencias que se recabaron durante la investigación, destacando los testimonios que ubican a ambos imputados juntos antes y después del hecho; el impacto de sus celulares en las antenas que los ubican en las zonas calientes del hechos; las cámaras de seguridad de aquellas zonas que oficiaron en igual sentido cargoso; las relaciones previas entre ambos y la deuda que Morato mantenía con el dueño de un desarmadero, que canceló el mismo día del hecho, entre otras.

    El fiscal sostuvo que Calleja no podía de ninguna manera sobrevivir al encuentro pactado con Morato para el intercambio de pesos por dólares, porque no podía quedar con vida y dar cuenta del robo. Así, destacó que el hecho fue cometido en medio del contexto de confianza que existía entre Morato y la víctima, que cambiaban divisa por pesos de manera frecuente; que fue atacado en aquel contexto y cuando, sin posibilidades de defenderse, estaba contando el efectivo habida cuenta que siempre surgía alguna diferencia en los montos. El fiscal señaló que la víctima no tuvo ninguna posibilidad de defenderse, y prueba de ellos es que no se observaron en el cuerpo lesiones de carácter defensivo.

    Rechazo

    La defensa de Giménez pidió su sobreseimiento porque entendió que no se pudo recabar pruebas que sostengan que tuvo que ver con el crimen. Cabrera sostuvo que a Morato se le cree el 98 por ciento de su declaración, pero el dos por ciento restante, en el que sostiene que no conocía a Giménez, no. Alfieri rechazó el pedido y sostuvo que no se trata de que no hay evidencia de cargo y refirió que la hay, mencionando que Morato y su esposa lo tenían agendado a Giménez en sus celulares, que éste lo tenía a Morato bajo la sigla PPPP, y que Giménez le realizó trabajos de albañilería a Morato. También refirió que un testigo es el que “le pone nombre y apellido” a Giménez, ubicándolo en el lugar de los hechos. Es la persona a la que Morato le pide, después del crimen, que lleve a Giménez a su casa.

    La defensa de Morato, a cargo de las defensoras públicas, María Fernanda Álvarez y Romina Cian, pidió plazo, habida cuenta que tomaron la defensa con la causa muy avanzada, para que se le tome declaración ampliada indagatoria, para con ese acto proceder a solicitar el cambio de calificación legal. Fiscalía y querella se opusieron. Antes de que la jueza resolviera, la defensa expresó que esperaría al juicio, donde su defendido declarará, y procederá a solicitar el cambio de calificación.

     

    Remiten a juicio por jurados la causa del crimen de Gonzalo Callejas

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