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jueves, octubre 6, 2022
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    “El Chueco” Pereyra: “Todavía tengo ganas de subirme al auto”

    Julio César Pereyra, más conocido como “El Chueco”, a sus 74 años mantiene vivo su espíritu como piloto, y cada vez que puede se acerca a un autódromo para disfrutar de su principal pasión.

     

    Santiago Dalzotto / [email protected]

     

    “El Chueco” nació el 12 de mayo de 1948 en la ciudad de Bovril y fue pionero en su familia con el ambiente tuerca. Su pasión por los fierros comenzó cuando tenía seis años y vio pasar por Bovril, los autos de competición que hacían la vuelta de Entre Ríos. “Fue en ese momento cuando el automovilismo me tocó el corazón y ahí empezó mi entusiasmo por los fierros”, señaló en diálogo con MUY.

    Empezó a correr a los 32 años en la Fórmula Limitada 31, que luego pasó a llamarse Fórmula 8. “En ese momento nos juntamos un grupo de conocidos acá en Bovril para crear una categoría distinta a la que estaban corriendo en La Paz y Feliciano. Hicimos la categoría y la afiliamos a la Federación Automovilística Entrerriana”, recordó.

    Pereyra y su pasión por el automovilismo, pensando en su regreso.

    “En ese momento era toda una novedad, en esta zona haber organizado una categoría y venia gente de todos los pueblos”. Actualmente “El Chueco” conserva su viejo Ford A de carreras, en su galpón como uno de los principales recuerdos en la ciudad de Bovril.

    Luego de unos diez años desde que dejó de existir la categoría de fórmula, con 42 años Julio Cesar ingresó al TC 850 Entrerriano. “Armamos una peña con los amigos de Brovil y nos insertamos a nivel provincial. Mi primera carrera fue en Viale, donde había una cantidad importante de autos y pude terminar noveno”, expresó.

    Cultivador de la amistad en cada autódromo que las categorías provinciales visitan. Así se lo puede considerar al popular “Chueco”, que supo ganarse el cariño del ambiente y que es valorado no solo como piloto, sino como persona.

    LA ANÉCDOTA

    “Cuando llegué a Paraná a correr en el asfalto, se me ponía la piel de gallina con el solo hecho de estar en ese lugar. Para mí fue algo muy importante, con mucha felicidad y con muy pocos recursos”, recordó.

    -¿Cómo fue tu relación con la familia cuando comenzaste?

    -Mi esposa y mis hijos siempre me acompañaban con la fórmula 8 a todos lados. Íbamos todos y siempre aceptaron lo que yo deseaba y al que se le pegó más que a todos fue al Tavi (actualmente piloto del Competición Especial Clase 2).

    Julio Cesar tiene cuatro hijos, dos varones y dos mujeres. Seis nietos y  disfruta de cada uno de ellos.

    FIAT 600

    “Desde que corrí aquella primera carrera en Viale, me enamoré del Fiat 600. Me gustaba todo lo que tenía cuatro ruedas, pero era todo un desafío poder correr”, expresó.

    En su vida deportiva, Pereyra tuvo varios preparadores con el objetivo siempre de buscar la mejor parte para poder lograr el nivel de quienes andaban adelante. “Siempre el principal tema fueron los costos, teníamos muy escasos recursos para estar al nivel de los de adelante, pero lo importante era estar compitiendo”.

    “La mayoría de mis auspiciantes fueron siempre amigos y nunca me fallaron. Siempre estuvieron presentes y todo es un sacrificio muy grande con mucho esfuerzo”, resaltó.

    “El Chueco” corrió su última carrera en el TC 850 en el 2018. “Rompí un motor en Concepción del Uruguay, y otro en Concordia, y decidimos parar”.

    Con la intención de poder regresar en cualquier momento como piloto, Pereyra tiene en su taller su auto listo con la motorización 1.4 para el TC 850.

    “En estos momentos estoy tranquilo esperando la posibilidad de poder hacer algo. Todavía tengo ganas de subirme al auto, pero estoy muy tranquilo”.

    “La intención no es correr todo un campeonato, sino algunas carreras para despuntar el vicio, con eso ya me sentiría satisfecho”, expresó.

     

    CERCA DE LAS PISTAS

    Cuando tiene la oportunidad, Julio Cesar visita los autódromos para encontrarse con tantos amigos y disfrutar cada momento, cerca de los autos de carrera.

    “El fin de semana pasado estuve en Concepción del Uruguay acompañando a mi hijo que llegó al podio, algo que veníamos esperando hace rato. Tenemos otra perspectiva, y es buena porque suman en las ganas de estar en el automovilismo”, expresó con mucha alegría.

    -¿Una cuota pendiente en el automovilismo?

    – Mis sueños ya están cumplidos. Haber corrido 127 carreras en todos los circuitos de la provincia y haber cosechado un montón de amigos es lo positivo de todo esto.

    “Me subí al auto de carreras de grande y siempre lo disfruté mucho. Agradezco a mi familia que siempre me aguantó y me bancó en este sueño”, resaltó.

     

    AGRADECIMIENTO

    “Estoy eternamente agradecido a toda la gente que de una u otra manera siempre me ayudó. Eso es lo que muchas veces te impulsa a darles una alegría estando arriba del auto de carreras. Los resultados muchas veces se dan y otras, no. Agradezco a toda la gente que siempre me impulsó para estar en el automovilismo, eso es lo que uno disfruta siempre”.

    “Siento un motor y se me eriza la piel. El automovilismo para mí es algo que llevo en mi interior y no lo puedo cambiar por nada. Muchas veces he tenido quizás el peor auto para ir a correr, pero mi mentalidad era siempre ir a ganar y eso siempre me permitía seguir mejorando”, concluyó el inoxidable “Chueco” Pereyra.

     

     

     

     

     

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