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domingo, diciembre 4, 2022
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    «Vicente»: El teatro, escuela de vida

    José Carlos Vicentín, conocido como “Vicente”, es actor, director, docente y gestor cultural. Es de Paraná, donde está a cargo de la sala Saltimbanquis, un espacio dedicado principalmente a talleres de teatro para niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Con ojos teatreros y curioseando en la naturaleza, como lo hacía en su niñez pero esta vez con una cámara fotográfica, volvió a jugar, a capturar imágenes de la vida silvestre. En diálogo con MUY, aconsejó: “Hay que volver más a lugares de juegos, a lugares que son más parecidos a la infancia, a descubrirnos en lo simple. Basta de ese ritmo loco, superficial y vacío, que no dice nada”.

     

    Gabriela Gómez del Río / [email protected]

     

    “Vicente” es de Paraná, tiene 47 años, y desde su adolescencia está ligado al teatro. En la sala Saltimbanquis, de la que está a cargo y que se inauguró en 2014 en calle Feliciano 546, el artista recibió a MUY y aseguró: “El teatro es una forma de vida, una forma de ver el mundo, una filosofía”.

    Como fiel teatrero, su mirada curiosa en busca de escenas, imaginando personajes e historias, lo acercaron a la naturaleza, lo conectaron con su niñez donde tantas horas pasó allí, al aire libre contemplando lo maravilloso de la vida. Hace cuatro años, a través del lente “Vicente “captura la fauna silvestre y comparte su tiempo libre con la fotografía en escenarios naturales. En diálogo con MUY, dijo: “Hay que generar la toma de conciencia en cuanto a lo ambiental, no valoramos nuestro lugar. Hay que sumar un granito de arena a estas luchas para que nuestra sociedad esté un poquito mejor. No se están quemando las islas, se está quemando nuestro futuro”.

     

    -¿Cómo transcurrió tu niñez?

    -Soy un pibe de barrio, nací y crecí en el barrio Paracao, y ahí viví siempre. Jugábamos con los pibes en la vereda, no es lo que es hoy el barrio Paracao, había muchos baldíos, mucho espacio libre. Nosotros recorríamos, salíamos a andar por esas calles de quintas, donde había muchos árboles y vegetación. Para que te des una idea, al parque Mutio (Las Piedras) se iba a pescar, íbamos en bicicleta no pasaba nada. Los padres confiaban, era otro el clima de época. Todo el tiempo estábamos en contacto con la naturaleza, con el monte, en esas quintas había monte. Siempre me llamó la atención, a veces me iba solo al monte, me gustaba, disfrutaba mucho de eso. La excusa era ir a buscar leña porque había aprendido a hacer asado, pero me quedaba observando el monte. Era pura emoción, me divertía ese contacto con lo natural.

    José Carlos Vicentín: «El teatro se construye desde el juego». Fotos: Juliana Faggi

    -¿Cómo llegaste a la fotografía?

    -De chiquitito me gustaban la fotografía y los animales. Cuando empecé a aprender fotografía en Comunicación Social, incluso me gustó mucho más que el video. Le noto una magia especial, como que en una imagen se pueden capturar un montón de sensaciones del momento, que te las llevás para siempre. También la fotografía tiene algo que me interesa mucho, que es el poder apreciar cosas que el ojo por ahí no te puede dar. Entonces cuando revelás, ves detalles a los que el ojo no llega, y que cada vez con el paso del tiempo está llegando menos, -risas.

    También me gustan mucho los animales y al estar en pareja con Jime, que es fotógrafa, y que todo el tiempo está con la cuestión de captura de imagen, algo que antes solo hacía en el ambiente teatral, pasó a estar más presente cuando viajábamos en ambientes naturales.

     

    -Fotos en la naturaleza…

    -Sí, solemos ir a lugares rústicos, donde hay fauna, mucha naturaleza y de a poquito empecé a sacar fotos, a bolacear y cuando quise acordar ya había vuelto a la cámara. Después me fui preocupando por otras cuestiones técnicas y volviendo a la cámara más profesional. Pero necesito mejorar por ahí la cuestión tecnológica para lo que hago. Pero bueno, por lo pronto me divierto con esto y disfruto mucho de los encuentros con la fauna.

     

    -Con la fotografía regresaste al contacto con la naturaleza…

    -Claro, ahora es como un regreso a eso, a la naturaleza. En mi caso personal de escritor, es como que estaba necesitando un regreso hacia la naturaleza, hacia otro tipo de contactos, hacia otras formas de admirar algunas otras cosas que había dejado de hacer.  Hay mucho para observar y maravillarse dentro de la naturaleza, cosas simples que no tienen ningún costo.

    Cuando tenés este encuentro con determinadas especies es algo que no se puede explicar. El comportamiento de la fauna es maravilloso. Pero también todo el mundo vegetal, el mundo de los ciclos naturales, son espectaculares.

     

    -Hay que ser un buen observador, pero también has perfeccionado algunas técnicas para lograr unas buenas fotos…

    -Claro, sí, cuando te vas metiendo podés observar siempre un poquito más, siempre vas aprendiendo. Es algo que no tiene fin, porque siempre hay algún detalle que hace más interesante el trabajo. Después lo vas compartiendo y vas aprendiendo porque siempre hay personas que están más formadas que uno y te van guiando, apoyando, ayudándote a descubrir. Este es un ambiente solidario, y los colegas no tienen drama en enseñarte, en corregirte para que puedas profundizar y mejorar.

     

    -¿Qué cuestiones privilegiás al tomar una fotografía?

    -Me gusta mucho el registro, ir registrando como las distintas especies, tener fotos de la mayor cantidad de especies posibles. Pero después también te pinta el hacer una mejor foto. A veces de uno no tengo tan buenas fotos, entonces vas a buscar una buena foto. Algunas veces me cuesta porque mi tecnología no es muy avanzada.

    «Quiero aunar la fotografía y el teatro para tomar conciencia sobre el cuidado ambiental», dijo «Vicente». Fotos: Juliana Faggi

    SU VIDA EN EL TEATRO

    “Vicente” está ligado con el teatro desde su adolescencia, cuando por compartir un momento con sus compañeros de la secundaria, terminó participando de una clase de taller con Rubén Clavenzani. Así descubrió esta actividad y esta pasión de teatrero.

     

    -¿Qué significa el teatro en tu vida?

    -El teatro es una forma de vida, una forma de ver el mundo, una filosofía. El teatro tiene algo interesante, que no se casa con ninguna verdad, todo el tiempo estás en revisión, en aprendizaje, explorando y todo el tiempo es inestable, también. Creo que veo el mundo con ojos de teatrero, de teatrista; y creo que también tengo una ventaja, cualquier actividad teatral me gusta, la docencia, la dirección, la actuación. He hecho mucha técnica y todo aporta y amplía el panorama. Te levantás pensando en teatro y te acostás pensando en teatro, y siempre pensando de qué manera mejorar tu actividad, de qué manera a la vez, ineludiblemente, esa actividad te mejora como persona.

    Para mí, el teatro es una filosofía, una ideología, una manera de andar por el mundo. Estás todo el tiempo viendo teatro, transformándote en espectador, en la calle, en algún negocio en donde fuese. Todo lo estás mirando con ojos teatrales.

     

    -¿Cómo comenzaste con el teatro?

    -De casualidad, iba a la escuela técnica y algunos de mis compañeros habían empezado a ir a teatro. Y una tarde no teníamos nada para hacer, un grupo se iba a teatro y decidimos acompañarlos. Cuando llegábamos, nos ofrecen actuar, nos invitan, –que es lo que hago yo en la actualidad, invitar a quien viene. Bueno, tomé una clase en aquel taller de Teatro Municipal que lo dictaba Rubén Clavenzani y me encantó. Y al jueves siguiente ya estábamos ahí, participamos de la muestra final y después Rubén nos convocó para hacer unos reemplazos y ya seguimos en el taller. De ahí en más fue todo un avance, aprendizaje que llega hasta el hasta el día de hoy, donde el teatro me sigue maravillando tanto como en esa primera clase.

    Las cosas que se pueden hacer en teatro, la amplitud y lo grato que es, lo enriquecedor de ese abanico tan grande de posibilidades y de sensaciones que abre el teatro, no han dejado de maravillarme.

    «El teatro es una forma de vida, de ver el mundo», dijo el artista a MUY. Fotos: Juliana Faggi

     

    LOS TALLERES

    -¿Cómo comenzaron los talleres de teatro?

    -Toda mi formación, básicamente, la hice en el Juanele, en el grupo que dirigía Rubén (Clavenzani) con muchos de los artistas hoy están dando vuelta en nuestro medio y nos abocábamos al teatro infantil. Todo eso me fue formando porque éramos bastante esponjas en ese momento, de hacer todo tipo de talleres. Eso me dio un abanico de herramientas bastante amplio, que es lo que intento transmitir en los talleres.

    Luego de haber hecho ya unos cuantos años de teatro, surgió la posibilidad de dar clases. Estuve como 12 años en una escuela secundaria en San Benito, en la Zuloaga, dando clases para los terceros años. Y después, surgió la posibilidad de tener un taller en Recrearte, un centro cultural que funcionó en Calle López y Planes, que formaron Marta Petrich y Leonardo González. En ese momento, yo estaba en pareja con Silvina Cardoso y armamos un taller de teatro para niños. De ese tallercito pequeño, de esa experiencia salió Saltimbanquis.

    También empecé a dar otros talleres por otros lados, en la escuela secundaria Paracao, en el club Paracao, que era mi club, dando un taller para la barriada. Después con Silvina nos separamos, ella no quiso continuar el taller y lo seguí yo. Además estuve mucho tiempo dando clases en Ramírez. De Recrearte pasé a la Sala Metamorfosis, cuando funcionaba en calle Presidente Perón, luego en calle 9 de Julio. El taller iba creciendo, incorporamos prejuvenil, juvenil y adultos, alquilé un local porque se necesitaba de mucho espacio. Fuimos a calle Gualeguaychú, entre Belgrano y e Illia. Y en 2014 nos vinimos acá, a la casa de calle Feliciano, que es donde ya estamos estables.

     

    -Fue creciendo el taller y ahora también la sala…

    -Sí, ahora está creciendo la sala. La idea es traer seminarios para distintos profesionales, no solamente los talleres de iniciación teatral, sino que esto sea para otro tipo de artes, que a veces es difícil poder incorporar porque los talleres de teatro ocupan mucho tiempo. Ya hemos traído seminarios de pedagogía teatral y de alguna técnica específica, que les sirva a los artistas de la ciudad.

     

    -En estos tiempos de tanto estrés, el teatro permite desconectarnos de tanto ajetreo…

    -Sí, yo creo que en la actualidad, es sumamente útil, pero también digo que te tiene que gustar el teatro. Creo que es una herramienta muy importante, al ritmo que vivimos hoy. En esta cuestión de que todo tiene que ser ya, que es tan espontáneo, efímero, pasatista, tan breve, el teatro tiene otra realidad, otro formato y de hecho, contrario de la virtualidad. Tiene mucho cuerpo, es presencia, sentimiento, emoción, es trabajar desde lo colectivo, o por lo menos es la propuesta con la que trabajo. Tratar de ver qué podemos generar de manera colectiva y con lo más primitivo que tiene el teatro. Ese teatro primitivo que es cuerpo y voz.

    Creo que si hiciésemos más teatro o si el teatro gozase de una posición mucho más valorada, la sociedad sería distinta. De un tiempo a esta parte, cada vez me duele más ver la sociedad que tenemos, me siento un bicho raro.

     

    -Formar desde lo más primitivo del teatro…

    -Sí, me interesa mucho eso, formar desde ese lado porque después todo lo demás se puede maquillar con dinero, con buenos vestuarios, maquillajes, escenografías. Si no existe esa cosa de lo más primitivo en el teatro, que es una persona generando un clima, haciendo poesía, contando una historia, no tiene mucho sentido. Entonces el poder comprometerse con eso, y en eso se da un juego en el cual nos exploramos, nos repensamos, nos ponemos a prueba, nos mostramos, creamos y eso tiene un precio a nivel personal, a nivel humano. El encuentro humano, solo quienes lo viven y forman parte de esa cuestión interna lo pueden comprender. Después llega el espectáculo, una muestra, lo que sea, pero siempre rescato el proceso de trabajo grupal.

     

    -Actualmente, ¿cuesta ser artista independiente?

    -Sí, por supuesto, siempre ha costado porque estás apostando todo el tiempo y porque la pandemia puso todo peor. Creo que postpandemia también se perdió mucho de lo que veníamos construyendo con las grupalidades. Al estar tanto tiempo parados, hay mucho capital que se va perdiendo, hablo de lo económico, como de otros tipos de capitales donde ahora es más arriesgado poder producir. La actividad siempre ha sido riesgosa, difícil. Pero también es una elección, y no hay que renegar de eso porque uno así como tiene esas complicaciones, también tiene ciertas ventajas. Se puede elegir siempre sobre el camino, dónde quiere derivar, qué quiere contar. Como toda actividad independiente tiene sus ventajas, pero también tiene sus dificultades, sus riesgos y sus momentos de crisis.

    OBJETIVOS

    “Ahora cerrar el año con los distintos grupos. También queremos volver a repetir muchas cosas que se hicieron este año y estamos recontra conformes, como el ciclo Gurisada y teatro. Estamos pensando con nuestros compañeros y con el grupo Saltimbanquis cómo volver a realizarlo, cómo hacer circular nuestros trabajos, nuestros espectáculos, todo implica un trabajo de producción, de gestión que a veces no se ve”.

    Para finalizar, “Vicente” confió: “Quiero aunar estas dos pasiones, de teatro y naturaleza, o de teatro y fotografía en algo que las que las reúna. Viendo de qué manera se puede generar un cambio de conciencia, de mentalidad en cuanto a lo ambiental. Lo que se ve desde el teatro en la sociedad, también se ve desde la fotografía en esta cuestión de las quemas de las islas, de los ambientes naturales y ver que no se hace nada es muy triste. Hay una pérdida de comunidad, no valoramos nuestro lugar, no cuidamos nuestro espacio. Esto es tratar de sumar un granito de arena a todas estas luchas para que nuestra sociedad esté un poquito mejor, más sana y más rica, porque uno piensa que quema campos o pasto, pero en realidad está quemando su futuro”.

     

    Saltimbanquis

    La sala cultural Saltimbanquis se inauguró en 2014, en calle Feliciano 546 de la ciudad de Paraná. “Esto no es la sala de Vicente, si bien es mío como propietario, siempre hay un colectivo que está trabajando, que está aportando y que realiza sus ideas de mil maneras en el espacio. Y ya veníamos viendo la posibilidad de hacer espectáculos y estamos tratando de buscarle la vuelta para que eso no nos implique condenarnos todos los fines de semana a tener que estar trabajando y podamos tener tiempo para nosotros”.

    “Vicente” contó que “antes de la pandemia, teníamos unos ahorros para realizar unas mejoras y los vestuarios, pero nos quemamos toda la plata y quedó en la nada. Ahora de a poquito, hemos vuelto a trabajar y a hacer algunos cambios, muy despacito”.

    DATOS

    José Carlos Vicentín, “Vicente”, nació el 28 de febrero de 1975, en Paraná. Es hijo de Elsa Isabel y Carlos José, tiene una hermana menor, Lorena. Está en pareja con Jimena González.

    Cursó la escuela primaria en la Evaristo Carriego y el secundario en la ENET N°5. Es Licenciado en Teatro, se graduó en 2020 en la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe. Previamente, tras finalizar los estudios secundarios, cursó un año de Analista de Sistema y algo más en la Licenciatura de Comunicación Social.

    Hobby: la fotografía, leer, cine.

     

     

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