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jueves, diciembre 1, 2022
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    Alfredo Carricaberry, el ídolo olvidado de la era amateur

    El entrerriano conquistó tres títulos nacionales entre 1920 y 1930, y se convirtió en un emblema de esa época en San Lorenzo de Almagro. Asimismo, consiguió el Campeonato Sudamericano de 1927 y fue medallista olímpico en 1928 con la Selección Argentina.

     

    KEVIN RIVERO / [email protected]

     

    Alfredo Carricaberry nació el 8 de octubre de 1900, en la ciudad de Colón y dejó una huella notable en la era amateur del fútbol argentino. Fue un ‘winger’ veloz, con desborde y capacidad para asistir milimétricamente, y un talento feroz para convertir goles, que lo llevó a convertirse en ídolo de San Lorenzo, donde conquistó tres títulos y se consagró como uno de los goleadores históricos de la institución. A su vez, en ese período también representó a la Selección Argentina y supo ganar el Campeonato Sudamericano de 1927 y la medalla de plata en los Juegos Olímpicos Amsterdam 1928.

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    El entrerriano se mudó a Buenos Aires junto a su familia siendo un niño. Transitó su etapa de formación deportiva en las divisiones inferiores del Club Floresta y, luego, vistió la camiseta de Estudiantil Porteño de Ramos Mejía.

     

    SU HISTORIA EN SAN LORENZO

    En 1919 arribó a la institución de Boedo. El ‘Vasco’ (apodo que recibió por el origen de su apellido) se lució como extremo por la derecha, en una delantera conformada por cinco jugadores y convirtió 104 goles en 297 partidos disputados.

     

    El colonense se ganó el corazón de los simpatizantes ‘sanlorencistas’ y estableció un vínculo estrecho con sus seguidores. Según indican los medios de comunicación que realizaban las coberturas periodísticas de los partidos en esa época, solía ir a tomar un café al Dante, a pocas cuadras de la cancha, cuando terminaba de jugar. Allí charlaba con quienes regresaban del estadio y fumaba algunos cigarrillos.

     

    En el ámbito deportivo, fue un actor fundamental para que San Lorenzo obtenga el primer título nacional del club en 1923, y repitió las hazañas en las ediciones de 1924 y 1927, organizadas por la Asociación Amateurs de Football.

     

    La primera gloria del elenco de Boedo llegó tras una exitosa campaña que lo consagró con tres puntos de ventaja sobre Independiente, con un saldo de 17 victorias, un empate y dos derrotas. El oriundo de la ciudad de Colón, estableció una gran sociedad con el ‘doble ancho’ Luis Monti y fue uno de los máximos artilleros del equipo al convertir siete goles. En la temporada siguiente volvió a ser un protagonista esencial y anotó en diez ocasiones en el ‘Azulgrana’, que se adueñó del certamen con dos puntos de ventaja sobre Gimnasia de La Plata, tras registrar 18 victorias, tres empates y dos derrotas. Luego de dos subcampeonatos (1925 y 1926), San Lorenzo levantó el trofeo nuevamente, con el aporte de 19 tantos del delantero nacido en Entre Ríos. El conjunto boedense obtuvo el premio con un punto de amplitud sobre Boca Juniors, luego de recorrer el torneo con 26 encuentros ganados, cinco igualdades y sólo dos caídas.

     

    En la continuidad de su carrera deportiva, el puntero derecho vistió la casaca con los clásicos bastones verticales azul y granate hasta 1930, cuando la estructura del fútbol nacional tuvo una modificación histórica.

    EN LA SELECCIÓN ARGENTINA

    Carricaberry también escribió su nombre en los primeros años de la rica historia del seleccionado albiceleste, en el cual supo conocer el peso de la estatuilla del Campeonato Sudamericano de 1927, y se colgó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928.

     

    En la cita continental -posteriormente denominada Copa América- fue una de las figuras del representativo que concluyó festejando en Lima, Perú. El delantero convirtió en tres oportunidades (un doblete en la goleada por 7-1 frente a Bolivia, y uno en el encuentro decisivo que finalizó con un triunfo por 3-2 ante Uruguay), y junto a Segundo Luna fueron los máximos anotadores de la contienda.

     

    Por otro lado, en el certamen ecuménico que se disputó al año siguiente en el territorio neerlandés, el entrerriano fue un titular indiscutido en el frente de ataque y disputó cinco partidos. Argentina no pudo ante el representativo uruguayo (3-2) y obtuvo la medalla plateada.

    SU ÚLTIMA ETAPA COMO JUGADOR

    La llegada del profesionalismo al fútbol argentino cambió el rumbo del entrerriano. En 1931, abandonó las instalaciones de San Lorenzo de Almagro y se cruzó de vereda para jugar en Huracán. Sin embargo, su paso por el ‘Globo’ fue sin éxito y sólo pudo marcar un gol.

     

    Luego de varias temporadas defendiendo los colores del combinado de Parque Patricios, sobre el final de su dilatada trayectoria futbolística se calzó la camiseta de Estudiantil Porteño y posteriormente se retiró en Argentinos Juniors.

     

    FALLECIMIENTO

    Carricaberry falleció el 23 de septiembre de 1942 al sufrir un infarto, cuando bajaba de un colectivo de la línea 100 de la ciudad de Buenos Aires. “Fue uno de los ‘wingers’ más notables que ha dado el fútbol argentino y quizá el más eficaz de los últimos años de la época amateur”, expresó El Gráfico en la edición que anunció su despedida.

    CARRICABERRY EN LA MÚSICA

    El entrerriano recibió el afecto de todo el ambiente futbolístico y su relación fue muy particular, que no pasó desapercibido en la música. En ese sentido, Roberto Torres, junto a Anselmo Aieta que aportó la música, le dedicó un tango llamado “Carricaberry”.

     

     

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