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martes, noviembre 12, 2019
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    Elecciones 2019: comienza a desovillarse la enredada madeja del PJ

    Los días por venir serán fundamentales para ver cómo se acomodan las piezas dentro el peronismo entrerriano y, eventualmente, si todas ellas quedan con un lugar de valía en el futuro tablero político.

     

    Hasta hoy, el oficialismo marcha firme detrás del mapa de viaje diseñado para enfrentar la travesía mientras que sus opositores internos se esfuerzan por ver si pueden alcanzar un armado provincial.

     

    Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

     

    Si se tratara de una carrera de autos, en estos días el peronismo estaría saliendo de la última curva del circuito, momento clave en el que cada escudería afrontaría, agazapadas en sus fortalezas, debilidades, cálculos y ambiciones, el último tramo de las pruebas clasificatorias. En la pista, en los boxes y en las tribunas reina todo tipo de especulaciones y estados de ánimo, propio de estas definiciones, donde el deseo de ganar puede presentarse como un factor distorsionante de la realidad. En principio, de los cuatro escenarios alternativos hay dos a los que la realidad los ha vuelto de imposible realización; de manera que, si no surgiera un brusco golpe de timón, quedaría en pie sólo una opción de mal menor. Y justamente por eso, en las últimas horas ha empezado a tallar fuerte la conveniencia de analizar una cuarta salida. El caso es que, aunque desde el punto de vista proselitista los plazos sean más generosos, eventos de corte institucional que tendrán lugar en los días por venir serán el mejor reflejo de la situación planteada.

    En efecto, tanto el cristinismo (cuyo nervio principal es Sergio Urribarri), como el oficialismo, más moderado en sus críticas hacia el macrismo (cuyo caballo de Troya es Gustavo Bordet), llegan con estrategias propias y bien diferenciadas a esta instancia clave. Cada sector evaluará, en el momento indicado, la performance de sus líderes en función de los objetivos planteados, los métodos utilizados y las metas efectivamente alcanzadas. Pero, desde cierta distancia pareciera una puja de estilos: la corazonada, lo sanguíneo, abrazado a la épica asamblearia, movimiental del relato nacional y popular, en el que se ha decidido recorrer los caminos con pasos largos y confiados versus lo estratégico, lo cerebral, donde cada movimiento de piezas es parte de un ajedrez mayor, dominado por la cautelosa táctica de pisar sobre seguro.

     

    DEL DICHO AL HECHO

    Hasta hoy, la sesión preparatoria del jueves determinará que Urribarri será desplazado de la presidencia de la Cámara de Diputados y que en su lugar la mayoría del plenario votará por Juan Reynaldo Navarro. Si la materialidad de los hechos confirmara esta fundada elucubración, el exgobernador y su entorno íntimo vivirá la contingencia –por otro lado, corriente, de poco significado para el común de los ciudadanos– como la sustanciación de una pena en la que será despojado en público de las insignias que lo mantuvieron en ese lugar contra viento y marea desde que dejó el despacho principal en la Casa Gris, en 2015. En lo estrictamente legislativo, el reemplazo no hará más que transparentar una configuración calidoscópica del poder que ya existía en los hechos desde hace rato. En el terreno político, pondrá a Unidad Ciudadana ante la disyuntiva de decidir si pugna por su cuenta para imponer en la consideración pública una fórmula de Gobernador y Vice o, al calor de los mensajes de “unidad en la diversidad” de Cristina Fernández, transforma las dificultades para consolidar un armado en todos los territorios (193 juntas de gobierno y 74 municipios) en una salida política decorosa que, en la práctica, signifique la no presentación a las elecciones como expresión provincial.

     

    SITUACIONES

    Pese a lo que sugieren los agoreros de las nuevas tecnologías de la comunicación, está condenada al fracaso la práctica política que no considere que debe territorializarse, es decir, anclarse en entornos reales, transformarse en vínculos reales, con dirigentes y dirigidos reales, que viven en situaciones reales y en contingencias específicas. En ese juego, el gobierno provincial ordenó las cuentas públicas y desarrolló una serie de acciones con presencia territorial notoria y evidente, de la que participan –acaso no únicamente– las tres ministras del Gabinete: Salud (Sonia Velázquez); Gobierno (Rosario Romero); y Desarrollo Social (Laura Stratta). No en vano, dos de ellas integran numerosos borradores que los cercanos a Bordet escriben y reescriben a la hora de pensar en un/a compañero/a de fórmula para el mandatario.

    Probablemente no se trate de una gestión brillante la de Bordet. Pero le ha alcanzado para distinguirse de sus contrincantes, dentro y fuera del peronismo. Es interesante advertir, entonces, que en la efectividad de este entramado de acciones de gobierno, que va involucrando a líderes de distinto desarrollo a lo largo y a lo ancho de la provincia, debe buscarse la razón por la que es tan difícil construir alternativas electorales en el oficialismo que, más temprano que tarde, necesita de nombres y apellidos constantes y sonantes para completar las nóminas de aspirantes en las distintas categorías.

    Por otro lado, no es menos cierto que la trenza de intereses, cálculos, estrategias y decisiones coyunturales que fueron urdiendo el bordetismo y el urribarrismo ayudaron a constituir los límites esquivos de un acuerdo. Porque, si –por el modo en que cada sector caracteriza al gobierno nacional– la unidad parecía lejana, el proyecto de reforma política –que el actual presidente de la Cámara de Diputados impugnó– incluía la definición de que con el 15% de los votos una minoría tenía derecho a participar de la lista, lo que hubiera resuelto muchos de los dilemas que hoy se le presentan a la fuerza. Tal vez el encono personal hacia cierta dirigencia no le permitió al urribarrismo desarrollar una mirada panorámica que, en definitiva, le devolviera al gobernador el gesto de haber sostenido acuerdos y concesiones, soportando presiones desde carteras con fuerte llegada a la propia Casa Rosada. Pero esto puede que sea arena de otro costal.

     

    RELANZAMIENTO

    Los hechos indican que, luego de la sesión preparatoria del jueves en las que ambas Cámaras renovarán y/o confirmarán las autoridades, el viernes el gobernador Bordet abrirá formalmente el período legislativo. Habrá que ver qué ocurre en el momento indicado, pero es muy probable que en su mensaje no haya referencias a lo que vaya a ocurrir en Diputados ni con Unidad Ciudadana que, por cierto, seguramente llevará candidatos a intendente propios en numerosas localidades. Si bien por estas horas el hermetismo dificulta que se conozcan detalles de la pieza de comunicación que está siendo armada, cierta lógica política indica que será una continuidad dialéctica del acto en el Club Echagüe, cuando Bordet confirmó que iría por la reelección.

    El hecho de que el espacio elegido no sea el recinto de la Cámara de Diputados ni la solemne sala mayor del Teatro “3 de Febrero”, sino el Centro Provincial de Convenciones, puede estar dando cuenta de esta idea. Como se advierte, todo parece claro y, a la vez, todo está por verse.

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