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miércoles, octubre 5, 2022
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    Es severo el daño del plástico en el río Paraná y su fauna

    Sólo una serie de políticas públicas confluyentes puede poner freno a la contaminación sin límites del plástico. A esa conclusión arribó un equipo de investigadores que se enfocó en lo que ocurre en torno al río Paraná y las lagunas cercanas. No sólo detectaron una alta concentración de micropartículas en playas, sobre todo en la desembocadura de arroyos, sino que analizaron cómo afecta a peces y aves la presencia de estos materiales, altamente resistentes a la descomposición por parte de microorganismos, como bacterias y hongos.

     

    Valeria Robin

    [email protected]

    Los ríos, lagos, lagunas y mares representan al menos las tres cuartas partes de la superficie del planeta Tierra, pero esa abundante masa de agua no se encuentra en estado puro; está contaminada por toneladas de residuos plásticos que desde distintas partes del mundo van a parar a los océanos. La primera etapa de ese viaje está ubicada en las ciudades. Allí, en virtud de condiciones que hemos ido naturalizando, usamos frecuentemente este tipo de materiales, muchas veces descartables, y otras veces con un uso que no justifica el daño que provocan al ser desechados, ya que pueden permanecer prácticamente igual hasta por 600 años.

    Si miramos con detenimiento a nuestro alrededor advertiremos la inquietante presencia del plástico en sus distintas formas: botellas, electrodomésticos, artículos de librería, bolsitas, envoltorios, cajas, cepillos de dientes, y un largo etcétera.

    El uso y abuso de ese tipo de materiales y la mala gestión de los residuos hacen que se conforme una cadena de la que participa la ciudad, los arroyos, los ríos, y finalmente los mares; con un agregado: en cada uno de estos espacios el plástico va haciendo daño.

    Si bien hay estudios realizados a nivel marítimo u oceánico, son menos los que se centran en la presencia de los residuos plásticos en cursos de agua dulce.

    Uno de los grupos de investigadores e investigadoras del CONICET funciona en el Instituto Nacional de Limnología, en la sede de El Pozo, de la Universidad Nacional del Litoral. EL DIARIO entrevistó al biólogo Martín Blettler, uno de los integrantes. Lo que sigue, es un extracto del diálogo mantenido.

     

    –¿Cómo aborda la ciencia el fenómeno del plástico?

    –Hoy en día, la contaminación por residuos plásticos es percibida como un problema ambiental crítico, tanto como el cambio climático. La presencia del residuo plástico se considera un contaminante emergente que afecta negativamente los ambientes naturales y la salud humana. Vale la pena subrayar que los plásticos representan la fracción más grande, dañina y persistente de todos los desechos de procedencia humana que acaban en los ecosistemas.

    A pesar de esto, el conocimiento científico sobre esta temática es aún escaso, sobre todo el referido a ambientes como el nuestro (dulceacuícolas), con presencia de ríos, arroyos y lagunas.

     

    En la actualidad nos hemos acostumbrado a utilizar el plástico, en elementos que tienen un solo uso o una vida útil muy acotada. Tengamos en cuenta que el plástico es un material que no es biodegradable; de hecho, puede mantenerse entre 200 y 600 años. Este dato alcanza para hacernos una idea de la gravedad del problema que enfrentamos.

     

    MIRADA LOCAL

    –¿Qué tan desarrollados están los estudios en nuestra región?

    –La investigación científica sobre la presencia y efectos del plástico en ambientes de agua dulce es una disciplina relativamente joven. En este sentido, nosotros como grupo de investigadores e investigadoras del CONICET, hemos publicado un estudio en la revista científica Water Research que ilustra claramente ese punto. En ese paper advertimos que la poca información existente sobre contaminación plástica en los sistemas fluviales de todo el mundo está dominada por una serie de factores tendenciosos, como por ejemplo el nivel de desarrollo de los países, y no por las necesidades y prioridades globales ambientales. Es así como solo una minoría de los trabajos científicos se han desarrollado en continentes como Asia, América del Sur y África.

    Por otro lado, hemos avanzado respecto de la evaluación, monitoreo y determinación de los principales impactos de este tipo de contaminación sobre los ambientes locales naturales, semi-naturales y antropizados, es decir transformados por la presencia del ser humano. Dentro de este último grupo se encuentran, por ejemplo, los arroyos urbanos que atraviesan la ciudad de Paraná.

     

    –¿A qué conclusión arribaron?

    –A través de un estudio realizado por nuestro grupo de investigación, publicado en la revista científica Environmental Pollution, registramos una gran concentración de basuras plásticas en la conocida playa paranaense del Thompson y en la isla Curupí (también llamada Islote Municipal), entre otros sitios del río Paraná cercanos a la capital entrerriana.

    La gran mayoría de los residuos plásticos registrados fueron de origen doméstico y de uso cotidiano.

    –¿Qué específicamente?

    – Bolsas de supermercado (principalmente compuestas de polietileno de alta y baja densidad), envolturas y empaques de alimentos (polipropileno y poliestireno), bandejas y vasos de telgopor (poliestireno expandido) y botellas (tereftalato de polietileno).

    Las mayores concentraciones de macro y microplásticos (fragmentos mayores a 2,5 cm y menores a 5mm, respectivamente) se registraron en la playa del Thompson, inmediatamente aguas abajo de la desembocadura del arroyo Las Viejas.

    Encontramos un promedio de casi 5.000 fragmentos de microplásticos por metro cuadrado; incluso en algunos sitios específicos la cifra ascendió a valores superiores a 36.000 microplásticos por metro cuadrado.

     

    ITINERARIO

    –¿Y esos residuos llega a los seres vivos?

    –Lamentablemente sí. Los peces están ingiriendo nuestros plásticos desechados. Hemos registrado partículas de microplásticos (en su mayoría fibras de tejidos) en el tracto digestivo de sábalos (Prochilodus lineatus), especie comercial ampliamente consumida y clave del sistema ecológico del río Paraná. Asimismo, también se registraron estos microplásticos en rayas (Potamotrygon motoro) y armados (Pterodoras granulosus).

    Cabe destacar que los ejemplares estudiados fueron comprados a pescadores artesanales locales para remover y analizar el contenido intestinal, evitando así matar peces que no sean utilizados para el consumo.

     

    –¿De dónde proviene toda esa contaminación plástica?

    –Es una pregunta ineludible. Basados en la abundancia, tipo y distribución de los residuos encontrados, el equipo de investigación apunta a los arroyos de la ciudad de Paraná como vertederos de contaminación. En los hechos, funcionan como venas por las que fluye la contaminación hacia el río Paraná.

    Sin rodeos, la contaminación plástica masiva encontrada en el río Paraná y su fauna íctica tendría su origen en una gestión inadecuada de los residuos sólidos urbanos, muchos de los cuales van a parar a los arroyos de la ciudad y de éstos al cauce del río. No perdamos de vista que Paraná cuenta con 16 cuencas hídricas, y una histórica mala gestión de sus residuos. Por esto, el correcto saneamiento y eliminación de los residuos de los arroyos urbanos de la ciudad debe hacerse basado en enfoques estrictamente científicos y no en meras suposiciones sin sustento cuantitativo.

     

    ALCANCES

    –¿Y qué sucede con los pájaros?

    –Sabemos que las aves son uno de los grupos más afectados por la contaminación plástica. Por ejemplo, el Espinero Grande (Phacellodomus ruber) es un ave nativa que habita zonas ribereñas muchas veces aledañas a las ciudades. Lamentablemente, esta especie no escapa al impacto e influencia de la tremenda cantidad de basura generada por las urbes. Los residuos, debido a su mala gestión, acaban esparcidos por el medioambiente natural, particularmente sobre el río, los arroyos y las lagunas del Paraná.

    Hay un dato interesante. Al estudiar los nidos del Espinero Grande y analizar en detalle su composición y estructura, nos encontramos con que más del 90 % del lugar donde se incuban los huevos y desarrollan los pichones en sus primeros estadios (cámara de incubación) están compuestos por basuras plásticas de todo tipo: fragmentos de bolsas (polietileno de baja y alta densidad), de gomaespuma (poliuretano), de guata sintética (poliéster), tanzas de pesca (nylon), y colillas de cigarrillo (acetato de celulosa). Y el problema se agrava.

    –¿Por qué?

    –Esta especie se caracteriza por utilizar muchos años un mismo nido, incluso su propia prole puede utilizar el mismo nido al crecer, “heredando” basura de generación en generación. Algunos de los efectos negativos del uso de basura para la construcción de los nidos es el aumento en la temperatura del nido cuando las aves usan piezas de bolsas de plástico, debido a su baja capacidad como aislante térmico. Esto afecta seriamente el desarrollo del embrión, disminuyendo la tasa reproductiva.

    Otro efecto negativo es un aumento en la depredación por parte de predadores naturales, dado que los nidos quedan visualmente más expuestos a causa de lo llamativo y extravagante del material plástico, generalmente colorido y brillante. También es esperable una disminución en la supervivencia de los pichones al ingerir accidentalmente fragmentos plásticos del interior del nido o, incluso, al quedar enredados y atrapados en éstos hasta su deceso.

    Estos resultados fueron recientemente publicados en la revista científica Environmental Science and Pollution Research. Se entenderá entonces, la necesidad de abordar esta problemática en búsqueda de soluciones reales.

    El equipo de investigación encontró micropartículas en la fauna ictícola.

    CONCIENCIA

    –Hasta ahora hemos hablado de los residuos plásticos y del impacto en los ecosistemas naturales, pero ¿qué papel les cabe a los ciudadanos?

     

    – Hay otro estudio, realizado en conjunto con la ciudadanía, que fue publicado en la revista científica Science of The Total Environment. Allí registramos más de 90 casos de interacciones entre residuos plásticos para 44 especies diferentes. Este estudio fue patrocinado por The National Geographic Society.

    Quiero subrayar la importancia de esta iniciativa. La ciencia ciudadana se orienta a la generación de nuevo conocimiento con la participación activa e imprescindible de la ciudadanía, en al menos una etapa del proceso de investigación. En este caso, fue durante la generación de datos a través de registros fotográficos de especies nativas interactuando con residuos plásticos.

    La mayoría de los casos documentados en ese estudio fueron enredos de aves, mamíferos, reptiles y peces con plásticos tirados en el ambiente, los cuales tuvieron consecuencias letales para muchos de los organismos involucrados (casi el 60%).

    Los enredos con elementos de pesca abandonados y con los anillos de las tapitas de las botellas fueron particularmente peligrosos y relativamente frecuentes en este estudio. Por ejemplo, biguás, caranchos, calandrias, caraús, lagartos overos y otras especies fueron registrados atrapados en estos objetos sin posibilidad de escape ni de supervivencia. En este sentido, este tipo de objetos plásticos, así como muchos otros, tristemente funcionan como “trampas a la deriva” aprisionando, estrangulando o asfixiando muchas especies que se topan con ellos.

     

    –¿La batalla contra el plástico está perdida?

    –Consideramos que no. A través de los estudios científicos realizados visualizamos y cuantificamos las colosales cantidades de residuos plásticos que se encuentran dispersos en el río Paraná, sus lagunas, playas y ambientes circundantes. También hemos demostrado sus impactos directos e indirectos sobre la fauna.

    Los resultados sugieren la conveniencia de considerar aspectos primordiales a tener en cuenta para minimizar la contaminación regional por plásticos.

    –¿Cuáles son?

    –En principio, es imperiosa la necesidad de reducir el uso de plásticos descartables. Consecuentemente, habría que implementar la Responsabilidad Extendida del Productor, principio para extender las responsabilidades de los fabricantes de productos plásticos a varias fases del ciclo total de su vida útil, incluyendo cuando se transforma en basura.

    Naturalmente, es urgente mejorar los sistemas municipales de recolección y tratamiento de los residuos, incluyendo el correcto saneamiento de arroyos urbanos. Y, asimismo, generar una mayor concientización por parte de la ciudadanía en general respecto del daño que producen los plásticos y la necesidad de circunscribir al mínimo su uso.

    Como se advierte, todos estos aspectos requieren la interacción de múltiples actores y sectores: empresarios/as, políticos/as, educadores/as, científicos/as y la ciudadanía en su conjunto. Solo de esta interacción virtuosa podrían esperarse cambios reales.

     

     

     

     

     

     

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