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miércoles, octubre 5, 2022
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    Victoria, una ciudad para caminar por su historia

    Desde Paraná hay sólo 122 kilómetros de distancia hasta Victoria, conocida como la “Ciudad de las siete colinas”, y desde Rosario, apenas una hora de viaje en auto. Por un lado, se conduce entre paisajes de ondulaciones y los diversos matices de los campos y sus cielos. Por el otro, la vía de acceso es a través del imponente puente inaugurado en 2003, que cruza por encima del Paraná.

     

    Redacción MUY / [email protected]

     

    Por la ruta provincial Nº 11 se llega a Victoria, una localidad no tan pequeña, de más de 32.000 habitantes, que en algunas zonas y barrios, parece como detenida en el tiempo, con sus fachadas de puertas altas de madera, zaguanes, patios con frutales y gente sentada en las veredas.

    Paseando nomás unas horas por esta ciudad, una no logra imaginarse andando en bici por sus calles, tan pintorescas como pronunciadas. La mejor alternativa tal vez, sea caminarla, para palpar vestigios de su historia.

    Por caso, el barrio histórico Quinto Cuartel, es el lugar del primer asentamiento de inmigrantes vascos y genoveses que en los albores del siglo XX fueron el motor y centro de la vida social, comercial y productiva de la ciudad. Es un punto importante para conocer y divisar restos de edificios históricos del primer puerto y los hornos de cal, principal actividad económica de entonces.

     

    En tanto el Centro Cívico forma parte del conjunto urbano arquitectónico, constituyente del casco histórico de Victoria, declarado Bien de Interés Histórico Nacional. Ya en el Museo municipal Carlos Anadón, de entrada gratuita, se pueden apreciar usos y costumbres de victorienses, de otras épocas. El lugar tiene además de un variado abanico de objetos antiguos de uso cotidiano y piezas de carácter paleontológico, una gran biblioteca en la planta alta, una galería de arte en el subsuelo y un jardín francés en el exterior.

    A paso de turista, también se puede reparar en los minuciosos y tan diferentes trabajos de herrería con los que se distinguen los balcones bajos de las casas de Victoria. En efecto, esta ciudad dicen que atesora un exquisito patrimonio artesanal único en la Argentina, que ha perdurado a través del paso de los siglos, virtud por la cual se la conoce también como “La ciudad de las rejas”.

    Atractivos

    La playa, los paseos náuticos con botes propios o para alquilar en el lugar, así como la pesca, no son opciones menores. En esta ciudad se puede disfrutar de tres playas de diferentes características: un balneario municipal, una playa privada, y otro balneario de acceso libre perteneciente al Club de Pescadores.

    El casino, suele ser un motivo de visita nocturna a la ciudad, salida a la que se le puede sumar una ronda por los bares y cafés más céntricos.

    A quienes les gusta el turismo de tipo religioso -aunque no únicamente-, van a encontrar aquí, la posibilidad de conocer la Abadía del Niño Dios, fundada en 1899 por los monjes benedictinos (de Belloc, Francia). Es uno de los monasterios más antiguos de Sudamérica, aseguran. Tanto huéspedes como visitantes pueden asistir y participar en la oración litúrgica de los monjes, que se celebra con canto gregoriano, acompañado por un órgano tubular ejecutado por uno de ellos.

    Este lugar ubicado sobre la ruta provincial Nº 11, en un entorno natural que se presta para el retiro espiritual, con una hospedería de 80 plazas destinadas a recibir personas de distintos credos y de diversos puntos del país, que quieran compartir y experimentar por unos días, la vida monacal y sus rituales. Hospedarse en un lugar así, es la elección de varios escritores y artistas plásticos en busca de paz o la consabida inspiración o tiempo para crear.

    Los o las interesados en esta singular visita o alojamiento, pueden comunicarse al teléfono: 03436 42-1082.

    Es preciso agregar que tienen su fama los productos regionales manufacturados por los monjes, como los dulces, licores, quesos y cerveza. Al ingreso de la Abadía, está el puesto de venta.

    El Mirador de la Virgen de Fátima, la Basílica Nuestra Señora de Aranzazú, Circuito de Capillas y el Vía Crucis, son otros hitos del turismo religioso que se puede visitar en Victoria.

    Termas para todas las edades

    Las Termas de Victoria son conocidas por su singular infraestructura. En una ubicación privilegiada, ofrecen la posibilidad de descansar, relajar y además, divertirse. Es que el sector del Parque Acuático tiene una atractiva pileta con toboganes de diferentes recorridos y alturas, lo que lo convierte en una propuesta para todas las edades: chicos y grandes se entusiasman con deslizarse por un tobogán recto, otro serpenteante, y un tercero que ostenta un rulo con forma de caracol.

    Esas opciones de más vértigo se complementan con piscinas de muy poca profundidad, que es la más elegida por los más pequeños; un río lento que da la posibilidad de recorrerlo sobre un flotador; clases de aquagym, entre otras.

    Las particulares características de estas aguas termales, con salinidad equivalente a las de aguas marinas y gran variedad de componentes minerales naturales, la convierten en un atractivo en sí mismo, ideal para la balneoterapia y las actividades recreativas en cualquier época del año.

    Servicios

    En el complejo, los visitantes se encontrarán con bares de comida rápida, heladería, tienda de Recuerdos y Artesanías, alquiler de batas, toallas y cofres de seguridad, alquiler de sillas y reposeras, enfermería y guardavidas, oficina de Información al visitante, Internet y actividades recreativas dirigidas.

     

     

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