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viernes, octubre 7, 2022
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    Practicar yoga es un viaje hacia la ansiada armonía

    Si bien es una disciplina relativamente nueva entre nosotros, el yoga es una práctica extendida. Procura potenciar la salud física, mental y espiritual y se ha aggiornado de tal modo que prácticamente no hay edad ni condición que no la contemple. En la siguiente nota, MUY repasa algunos de estos aspectos.

     

    Redacción MUY / [email protected]

     

    Que el envejecimiento es inapelable todos los sabemos; es un proceso que se inicia incluso antes de que lo advirtamos ante el espejo. La clave es comenzar cuanto antes con una forma de vida que permita que el presente y los años por venir puedan ser afrontados de la mejor manera.

    Hay un dato cierto. En nuestra época se presenta una paradoja. Por un lado, un número creciente de personas tiene al alcance de la mano una mayor cantidad de tratamientos y alternativas para cuidar los aspectos físicos y mentales; pero, al mismo tiempo, el ritmo de vida, sobre todo en las ciudades, nos empuja a enfermarnos por motivos como el estrés, la falta de actividad física y la mala alimentación.

    Uno de los aportes del yoga es que mejora la flexibilidad y la tonicidad muscular.

    Aunque científicamente no se conoce la manera efectiva de detener el deterioro del organismo -ni siquiera en personas sanas- sí existen opciones de las más variadas que, acompañadas de un plan de vida saludable, pueden ralentizar el envejecimiento natural.

    Una de las propuestas es el yoga, una disciplina tradicional cada vez más demandada. Su principal objetivo es alcanzar un equilibrio entre la mente y el cuerpo, a través de una serie de posturas, que se potencian con técnicas de respiración.

    El yoga promueve una nueva relación de la persona con sí misma y con aquello que la rodea; y mientras tanto, optimiza el autocontrol y desarrolla la flexibilidad, la fuerza muscular, mejora la postura y ayuda a eliminar el estrés.

    Por el ritmo de vida, sobre todo en las ciudades, se aconseja incorporar al yoga como un antídoto.

    Tanto para quienes ya se han aproximado al yoga como para aquellos a los que jamás se les ocurriría, MUY repasa en esta nota los fundamentos y las características generales de esta práctica espiritual, física y mental originada en la india.

    Aportes

    Más allá de los beneficios de la relajación y la meditación, para quienes lo practican de manera regular, el yoga produce otros beneficios que, pese a que no se pueden percibir a simple vista, son sumamente importantes. Uno de ellos es que tiene la capacidad de frenar la producción de sustancias nocivas, que oxidan el ADN del cuerpo.

    Por otro lado, se ha demostrado que quienes realizan yoga tienen mayor predisposición a mantener en mejores condiciones y durante más tiempo el grosor de la corteza cerebral, es decir que evitan perder capacidad de razonamiento a medida que pasan los años. Al mismo tiempo, la actividad celular se prolonga y ello lentifica el envejecimiento porque se elimina el riesgo de oxidación.

    Uno de los aportes del yoga es que mejora la flexibilidad y la tonicidad
    muscular.

    Existen investigaciones que detectaron que el yoga activa el sistema inmune y mejora el metabolismo, al potenciar la carga genética implicada en estos procesos.

    Los especialistas sugieren no descartar el yoga para quienes busquen cambiar hacia un estilo de vida más tranquilo, sin estrés, con capacidad de concentración, energía y libre de pensamientos negativos.

     

    Equilibrios

    La palabra yoga proviene del sánscrito, una de las lenguas indoeuropeas más antiguas, y significa “unidad”. Es una disciplina que procura alegría, salud y paz interna, a la vez que profundiza en la conexión entre la mente, el cuerpo y el mundo externo. Su esencia es la búsqueda del equilibrio. Enfatiza los valores de atención plena, moderación, disciplina y perseverancia. También es un camino lleno de posibilidades cuando se aplica a comunidades y sociedades, ya que promueve un estilo de vida sostenible en armonía con el planeta.

    El yoga no se trata solo de ejercicios: es una manera de descubrir el sentido de identidad de uno mismo, el mundo y la naturaleza. En nuestra cultura, rompe con la idea de que el cuerpo humano es un mero instrumento de trabajo, y las personas, sujetos de consumo. El yoga representa la unidad de la mente y el cuerpo, el pensamiento y la acción. Es importante coordinar todos esos aspectos. Ese enfoque holístico es valioso para la salud y el bienestar.

    Singularidades

    Pese a ser una ciencia milenaria, el yoga llegó a Europa recién en los años 60, en el Siglo XX. En esa época de agitación y exploración sensorial, se incorporó la meditación y se empezó a perfilar lo que con el tiempo se llamó modernización del yoga.

    En la actualidad la mayor cantidad de practicantes está en los Estados Unidos. En Argentina, existen por lo menos 300 centros de yoga, y es muy habitual que en gimnasios, clubes, asociaciones y centros recreativos esté integrado a las ofertas. Una de las razones es que el yoga encontró la manera de satisfacer un abanico amplio de preferencias: hay yoga para niños, para mujeres embarazadas y también para personas de más de 80 años. También existen versiones exprés para la oficina, acuáticas, antigravedad, eróticas, e incluso ejercicios para hacer con las mascotas y otros para liberar la risa. Sin embargo, ante tanta diversidad el objetivo es el mismo; los múltiples beneficios que promueve una conexión más franca entre cuerpo y mente.

     

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