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martes, noviembre 12, 2019
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    Parque Gazzano: Un espacio centenario que reclama una refundación

    Camino al centenario de su constitución como tal, el Parque Gazzano exhibe enormes fortalezas naturales que pueden potenciarse, junto a una riqueza extraordinaria: ha sido apropiado por los vecinos que disfrutan de ese espacio de múltiples formas.

     

    »Valeria Robin

     

    Una de las postales, tal vez la más conocida, del Parque Gazzano es la de la laguna, con su bandada de gansos a puro graznido. Una vegetación exuberante completa la imagen. Y una sensación de naturaleza viva, intensa.

    Donado por Don José Gazzano, el espacio es una referencia, además de un pulmón verde, para una inmensa barriada que se ha apropiado del lugar tanto sea para pasar un rato descansando a la sombra, tomando mates o realizando actividades deportivas.

    Si bien, la señalética podría ser más precisa, las coníferas sobre avenida Zanni pueden servir de referencia para quienes busquen cómo llegar hasta él.

    Los vecinos dividen sus opiniones entre los que consideran que el parque es sencillamente fantástico, y los que entienden que está atravesado por falencias que deberían ser atendidas de manera urgente.

    Nuestra visita al lugar habilita a que le demos crédito a las dos posiciones: es un solar bellísimo, un pequeño paraíso agreste que puede ser mejorado, y que probablemente necesite una intervención sistemática en el corto plazo.

     

     

    INTERVENCIONES

     

    La primera impresión es que lo central y característico del Parque está así desde que Gazzano donó el predio: hasta las construcciones existentes parecen hablar de aquella época en tiempo presente. No es que no haya habido intervención humana, pero parecen haber sido encaradas con más voluntarismo que guiadas por criterios paisajísticos. Se advierte el trabajo de los empleados municipales pero acaso falte unir cada microespacio o sector a una idea general, a un concepto, al que se integre la dotación de servicios. Sin ir más lejos, sinceramente, para alguien que no conozca el espacio verde, la entrada no le resultará un atractivo formidable, de esas que obligan a detenerse y preguntar qué hay allí.

    De todos modos, la tarea sostenida por profesores e instructores a lo largo de los años -y el boca a boca- ha ido haciendo que los residentes de la zona participen de un sinnúmero de actividades: colonia de vacaciones, clases de baile, natación, campamentos infantiles, acuaeróbic, gimnasia o ferias de todo tipo, que llenan el ambiente de una sana energía. Hay también una zona de juegos infantiles y una pista para caminar o trotar.

    Sin embargo, hay quienes tienen una posición más crítica. Algunos de ellos invitaron a EL DIARIO a recorrer el lugar y compartieron sus impresiones.

    “Somos vecinas del parque desde hace 23 años; venimos todos los días y podemos dar cuenta de cómo, a través de los años, todo se ha ido deteriorando”, comentó Rosa Gianello, acompañada por Silvia Seib, Eva Gaillard, y Daniel Verzeñassi.

    “Este lugar, como no tantos otros que tiene la ciudad, deberían constituirse permanentemente como espacio educativo, para que si un docente quisiera transmitirle conocimientos a algún niño sepa que lo puede hacer aquí a partir del contacto con el proceso que naturalmente ocurre: los cambios de estaciones, la evolución de una especie autóctona o un vegetal. Esta es un aula abierta, un aula verde”, opinó Verzeñassi. Como “muchas veces se dejan deteriorar estos lugares para ofrecerlos luego al negocio inmobiliario o cualquier otro tipo de negocio”, el dirigente ecologista entiende que “es necesario que los ciudadanos estemos presentes cuando surge una amenaza o simplemente para reclamar la atención permanente”.

    Entre mate y mate, los vecinos compartieron la palabra. Por ejemplo, Seib. “Este parque es un legado de la familia Gazzano, de José Gazzano, y el año que viene cumple 100 años. La donación se hizo para que el lugar fuera una reserva ecológica y un área de esparcimiento. Este parque es un sistema, un pulmoncito de la ciudad, y lo necesitamos como cada ser vivo necesita el contacto con la naturaleza”.

    Se le unió Versegnassi. “Si conociéramos mejor los sistemas que integramos, habría mucho menos salas hospitalarias y más salud; somos víctimas y responsables a la vez de una especie de replegamiento de la vida a partir de lo cual nos hemos acostumbrado a sobrevivir en un permanente deterioro. Nos faltan espacios verdes y el parque Gazzano debería ser una joyita digna de replicar en distintos sectores de la ciudad”.

    “Las gestiones municipales lo pudieron haber cuidado más o menos, pero en este momento creemos que es vital repotenciarlo, tanto en cuanto a los recursos naturales como a la cantidad de personas dedicadas a preservarlo y mantenerlo”, sostuvieron.

    En ese sentido, reclamaron una mejor circulación de la información pública. “Hay una repartición que se llama Diseño urbano que tiene en el escritorio un proyecto integral del Parque Gazzano: queremos conocerlo. Somos simples vecinos y nos parece bien que arquitectos y diseñadores nos indiquen cómo planifican una ciudad en crecimiento y qué lugar tiene reservado el Parque es ese plan; tal vez podamos hacer alguna sugerencia”.

    Hay vecinos preocupados por el estado actual del Parque Gazzano. FOTO: Ricardo Holle.

     

     

    LA NATURALEZA Y LO HUMANO

     

    Ajenos a todo, los gansos iban y venían por la laguna, deslizándose en curiosas formaciones que se disgregaban o se compactaban caprichosamente, siguiendo las instrucciones de un líder imperceptible al ojo del neófito.

    Estuvo entretenida la charla con un visitante sobre si, técnicamente, ese espejo de agua no es en realidad un tajamar, en el sentido de que se conforma gracias a la canalización de las precipitaciones pluviales del sector. Lo habitan muchas aves autóctonas, pero predominan los gansos. “Alimentar a los patos o gansos es una de las actividades más encantadoras que pueden existir; sin embargo, sin querer, se perjudica la salud de las aves”, dijo, con tono de quien sabe de qué está hablando. Luego hizo un silencio, de una medida justa para que filtremos la consulta. “El pan los enferma; no contiene los nutrientes que los ‘bichos’ necesitan. Además, contamina el agua; hace que las algas salgan a la superficie, lo que los enferma y de paso, mata a los peces. Después se quejan de que el agua huele a podrido”, expuso, en el preciso instante en que un breve cardumen serpenteó la costa.

    Más allá un ganso sale a tierra firme. Lo han desplumado a tal punto que sus alas parecen la armazón de los paraguas cuando los destroza una tormenta. Como no son adictos al juego ni pagan impuestos y tasas, deducimos que son las marcas de una refriega entre plumíferas, generada vaya a saber por qué antipatía.

    “¿Y qué se les puede dar?”, consultamos. “Mejor, granos de maíz o de arroz (del paquete o cocido), que es barato; o semillas para aves de alguna forrajería; uvas cortadas al medio; lombrices y hasta trocitos de lechuga”.

    En efecto, nos quedamos pensando en que, si el Parque Gazzano tuviera también un destino educativo, no sólo de recreación, todos estos detalles podrían ser mejor cuidados por personal especializado.

     

    TRABAJO DIARIO

     

    Luego del encuentro con los vecinos, se imponía una llamada telefónica. Del otro lado, el director del Centro de Integraciones de los Servicios Públicos de la Municipalidad de Paraná, Roberto Sabbioni. “Este año el responsable de las piletas es la Secretaría General y de Derechos Humanos”, “son 16 las personas que conforman el personal para el mantenimiento del parque” y “se desmaleza, se mantienen limpio los baños y se hace el mantenimiento general del lugar”, señaló, ante distintas consultas.

    “Estas tareas están supervisadas por dos directores, uno del Parque Gazzano y el otro de los Natatorios, de las piletas. Si bien todavía tenemos algunas deudas con los sanitarios, en estos días se va a concretar la licitación para los baños nuevos. Además, hacen falta más churrasqueras, y ponernos de acuerdo con el predio que se le cedió a la gente de Jockey. Nos critican mucho por los yuyos altos, pero hay que tener en cuenta que es una zona de bañados. Hay demasiadas vertientes y allí hay que luchar también contra algunas personas que no cuidan. Tenemos el problema de que hemos trabajado en las luminarias y más de una vez los vándalos las rompen. Hay sereno, pero esta persona no puede arriesgar su vida por alguien que va a hacer un daño a la madrugada. Es una cuestión de conducta”.

    Sabbioni se expresa a borbotones y en una misma construcción oracional se defiende de las críticas y expone lo realizado. “Actualmente se está trabajando para reparar todo”, sintetiza, no sin subrayar que la fortaleza del Parque Gazzano es “la cantidad de gente que visita el parque”. En eso coincidimos.

    Por su parte, el director de Deporte Social de la Municipalidad de Paraná, Antonio Monetta contó que desde su área “se utilizan mucho las instalaciones del Parque Gazzano”, y que “hubo momentos en que mantener corto el pasto fue una tarea difícil de concretar debido a las lluvias constantes”. El funcionario insistió en varias oportunidades que “no es fácil mantener un predio tan grande y tampoco es sencillo coordinar al personal del lugar”.

     

    Actividades para todos

     

    –Hasta el 15 de febrero, se desarrolla la Colonia Municipal de vacaciones, destinada a chicos de 6 a 12 años. La propuesta incluye natación, juegos, actividades deportivas, talleres, visitas a otras colonias y campamento.

    –Programa Cambia Tu Vida, está destinado a personas de 35 años en adelante. Se realizan bailes, como zumba, merengue y salsa, los días lunes y miércoles de 8 a 9. Profesora Carina Landra. Asistencia promedio: 25 personas.

    Acuagym: martes y jueves de 17:30 a 18:30. Profesora Carina Landra. Asistencia promedio: 30/35 personas.

    De marzo a noviembre, se despliega la temporada deportiva, con diferentes propuestas.

    – Programa Cambia Tu Vida: Destinado a personas de 35 años en adelante. Depende de la Dirección de Mediana y Tercera Edad de la Subsecretaría de Deportes de la Municipalidad. Coordinador: Gustavo Roque Fernández.

    – Bailes (zumba, merengue y salsa): lunes y miércoles de 8 a 9:30. Profesora Carina Landra. Asistencia promedio: 30 personas.

    – Bailes (zumba, merengue y salsa): lunes y miércoles de 16:30 a 18. Profesor Carina Landra. Asistencia promedio: 40 personas.

    – Caminatas, gimnasia y Newcom: martes y jueves de 18:15 a 18:30. Profesor Pablo Thevenin. Asistencia promedio: 20 personas.

    – Programa de Iniciación Deportiva: Destinado a chicos/as de 6 a 13 años.

    – Atletismo: lunes y miércoles de 17 a 19 hs. Profesor Pablo Carussi. Asistencia promedio: 25 chicos/as.

    Cabe acotar que el Programa de Iniciación Deportiva y las Colonias de vacaciones depende de la Dirección de Deporte Social de la Subsecretaría de Deportes de la Municipalidad de Paraná. Director: Antonio Monetta.

     

    Las clases de aquagym son una de las opciones para hacer ejercicio y sentirse bien en Parque Gazzano.

     

     

    Un hombre con historia

     

    La historia de José Gazzano es mucho más rica aún que la herencia que dejó y que hoy lleva su nombre.

    Gazzano vino desde Italia Génova, con su madre y dos hermanos y fueron a Uruguay Mercedes a la «Coqueta del Hum» donde trabajó en una estancia francesa. Una vez instalado en Argentina, se dedicó al arreglo de carretas.

    La vivienda de José Gazzano estaba ubicada en la esquina de Zanni y Tibiletti. Desde allí, erigió el andamio de un plan de vida a futuro que hoy día está próximo a cumplir sus cien años.

    Dicen que dicen, que cuando anochecía, en el almacén de ramos generales que atendía Don Gazzano se congregaban los vecinos para que José les leyera y narrara historias a la luz del farol. Se hacía silencio y todos los ojos se clavaban en él. El gesto era tan preciado por los jornaleros, que muchas veces le pagaban el kerosene, con escasas monedas, a cambio de un par de párrafos.

    Hombre de mirada buena y aspecto de sabio. Generoso. Con el oído en el pasado y la mirada en el porvenir, supo montar un espacio rico en vegetación, con el mismo empeño de quien parte de un lienzo liso e inapreciable y lo nutre punto por punto, de una vasta cantidad de colores.

    El cometido que ha tenido el Parque Gazzano, es el de ser un lugar de esparcimiento y recreación, y que al mismo tiempo sea un sitio de abundante vegetación, colorido y amigable, un pulmón verde para la ciudad, donde la gente pueda ir a tomar mate, a comer un asado, o simplemente a leer bajo la sombra de un árbol. Y así sucedió.

     

    Lo macro y lo micro

     

    En una primera instancia, es bueno realizar una vista panorámica del Parque para detenerse luego en los numerosos ecosistemas en miniatura que se han desarrollado desde el 1920 cuando el lugar se llamaba “Dios y Patria”.

    Si bien algunas plantas han desaparecido y otras mutado, los vecinos recuerdan que había una huerta, árboles frutales, mandarinas, plantas de olivo, castaños y un tajamar. Actualmente, la laguna, las coronas de novias, los lirios, las petunias, las rosas, los gansos y las tortugas, son algunos de los protagonistas de los microsistemas que hacen a la belleza de la reserva ecológica.

     

     

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