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miércoles, octubre 5, 2022
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    Las charlas deliciosas entre Manuel Puig y Almodóvar

    Los 16 años de diferencia y los miles de kilómetros de distancia entre España y Argentina no parecen haber sido suficientes para impedir que las obras de Manuel Puig y de Pedro Almodóvar dialoguen, cada cual desde su propia coyuntura. Con el cine como referente, uno y otro artista dieron lugar a identidades sexuales silenciadas, expresaron el universo femenino con estilo propio y cuestionaron profundamente la cultura imperante.

     

    Gustavo Labriola

    [email protected]

     

    Manuel Puig nació en General Villegas. Ambientó las primeras novelas en “Coronel Vallejos”, tan parecida a la ciudad de su infancia. Esa procedencia le valió el aborrecimiento de aquellos que, seguramente traicionados por su inconsciente, se creían identificados en esos seres anodinos, mezquinos y sujetos a prejuicios, mandatos sociales y silencios, con una fuerte presencia machista; sociedades hipócritas, de tradición conservadora y represiva.

    Gran amante del cine, Puig se acercó a él como espectador y, más tarde, como autor. Se deslumbró con el cine de Hollywood de las décadas del ‘40y ‘50. Más tarde lo haría con el neorrealismo italiano. Eso lo llevó a que el cine se convirtiera en un elemento central de sus novelas. Tanto lo fue que su primer libro se tituló “La traición de Rita Hayworth”. Allí el cine es tratado como un elemento de evasión y de ensoñación frente a una realidad infructuosa.

    Pero fue “Boquitas pintadas” la historia que más separó a Puig de General Villegas. La historia es protagonizada por Juan Carlos, un verdadero donjuán, y según se interpreta eran fácilmente relacionables con personas reales.

    Ambientado en la década del ‘30, las boquitas pintadas de las que habla el título, las amantes del galán, bien podrían ser las del tango. Es sin dudas, un notable relato de relaciones humanas, donde florece, tanto el amor como la hipocresía.

    Cuando la primavera democrática desterró la censura, se pudo acceder a “The Buenos Aires affaire”, libro que fuera prohibido en el momento de su publicación y que, como algunos otros de Enrique Medina, eran difíciles de conseguir en los años de la dictadura. El libro, un policial, violento e inmisericorde, se refugia también en el cine.

    El libro tal vez más conocido y exitoso de Puig, fue “El beso de la mujer araña”. Una deliciosa y dura novela sobre la relación en la cárcel entre un homosexual acusado de corrupción de menores –imputación muy frecuente en esa época (década del ‘70) a la comunidad gay- y un militante revolucionario. De la vinculación que se establece entre ellos, en ese marco tan humillante y deplorable, habla esta historia que tiene los condimentos del universo Puig.

    “Pubis angelical” relata la larga convalecencia de una mujer enferma en una clínica. Con un gran juego metafórico, recrea en su mente -con un vuelo onírico, alucinatorio- sus relaciones con tres amantes, el sometimiento patriarcal, la culpabilidad subyacente y, como si fuera poco, con el telón de fondo de la dictadura argentina. Pero, además, el cine. Siempre el cine.

    Hubo otros libros y otras historias. Entre ellas, “Cae la noche tropical”, su última novela. Ambientada en Río de Janeiro, ciudad donde Puig residió algunos años, cuenta la historia de dos mujeres octogenarias que discurren sobre sus años en Argentina y la relación con una tercera que tuvo que exiliarse.

    Los textos de Puig proponen intensos diálogos que transforman las historias en casi guiones cinematográficos. De forma tal que cinco de sus ocho novelas fueron llevadas al cine o al teatro.

    “Boquitas pintadas”, fue dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, con actuaciones brillantes de Alfredo Alcón, Marta González, Luisina Brando, Cipe Lincovsky, Mecha Ortiz y Luis Politti. Se representó en teatro y actualmente hay una nueva versión en ballet.

    “Pubis angelical”, fue una película de Raúl de la Torre con la actuación de Graciela Borges, Alfredo Alcón, una de las últimas actuaciones de Arturo García Buhr y la música de Charly García.

    “El beso de la mujer araña”, una gran co-producción con capitales norteamericanos, fue dirigido por el argentino Héctor Babenco, y contó con las actuaciones de Raúl Juliá, William Hurt y Sonia Braga. El mismo Puig suscribió una versión teatral que se estrenó en España. El éxito posibilitó que se estrene una comedia musical en Broadway. Luego de conseguir un gran éxito en Londres, también se repitió en otras latitudes, entre ellas Buenos Aires.

    El notable director chino Wong Kar-Wai, de películas estéticas, cuidadas, y de formidables montajes y bandas musicales fantásticas, se acercó al universo Puig con “Happy Together”, basado en “The Buenos Aires affair”. Filmó lugares emblemáticos de esta ciudad y de la Argentina, dándole marco a una relación de amor homosexual.

    “Cae la noche tropical”, finalmente, dio lugar a una obra de teatro, con las dos mujeres que afectivamente recrean sus recuerdos juveniles.

    Las historias de Manuel Puig cuentan con características melodramáticas y se distinguen por generar rápidamente la identificación de sus lectores. Están redactadas por alguien que concebía y gozaba del cine. Quizás por eso generaron todas esas adaptaciones a la pantalla grande y al teatro, que sin duda han cimentado la importancia de este autor en nuestra lengua.

    Se puede afirmar que Manuel Puig, y sus historias, tienen mucho del universo «almodovoriano”. O quizás es Pedro Almodóvar, con sus heroínas sufridas, sus homosexuales tan vívidos, el que tiene mucho de Puig. Esto, sin dudas, es más realista y ajustado a los tiempos y las trayectorias. Podemos reconocer en las películas de Almodóvar, temas y tratamientos que se expresaron y desarrollaron en las obras de Puig, además de situaciones personales que los asemeja.

    Ambos han aceptado ser defensores de la libertad sexual y, como tales, sus obras cuestionan la sociedad y expresan rebeldía uno ante la máquina de escribir; el otro, tras la cámara. Además, sufrieron la crítica despiadada y hasta la censura. A los dos los une también el amor por el cine, el culto del melodrama, del folletín, la reivindicación del universo femenino, y han sido gestores de tratamientos kitsch. Con 72 años, Almodóvar sigue apostando al desenfado, a visibilizar situaciones marginales y a humanizar personajes que evaden los lugares comunes.

    Cuentan las crónicas que entre quienes ovacionaron el estreno de la versión teatral de El beso de la mujer araña, en el Teatro Martín de Madrid, estaba Pedro Almodóvar. Fue 1° de mayo de 1981, cinco años después de que se publicara la novela de Puig en España.

    Es cierto, Almodóvar desarrolló la parte más sustancial de su carrera como realizador cinematográfico después de que ocurriera la muerte de Puig y, si bien las obras del escritor argentino y el cineasta español emergen de contextos culturales y políticos diferentes, hay un hilo de delicadeza, talento, sensibilidad y conciencia que los vincula.

     

    8 F1

    Manuel Puig, refinado y popular, desafiante y comprometido.

     

    8 F2

    Pedro Almodóvar retoma la senda de visibilización y talento que legara Puig.

     

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