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miércoles, octubre 5, 2022
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    La palabra especializada acerca de los desafíos de la administración pública

    “Hay que erradicar el modelo clientelar”; “el modelo burocrático teóricamente es perfecto, pero funciona rematadamente mal”; para producir cambios “hay que mejorar la cultura política” son expresiones extraídas de la entrevista con Carles Ramió Matas. Sostiene que el Estado solo no puede: “Hace falta toda una sinfónica, pero alguien tiene que ejercer el rol de director de orquesta y eso tiene que ser la administración pública”.

     

    Redacción EL DIARIO
    [email protected]

     

    El viernes estuvo en Paraná el catedrático español Carles Ramió Matas. El Especialista en gestión pública e instituciones públicas en España y América Latina, llegó a Entre Ríos en el marco de la agenda de su visita al país que comprendió también actividades en Buenos Aires y en Santa Fe.

    En Paraná, la Secretaría de Modernización, la Facultad de Trabajo Social (UNER) y la Vicegobernación, a través del Instituto de Formación Legislativa, organizaron una serie de actividades que incluyó una charla con el especialista destinada al ámbito universitario, un conversatorio abierto y un encuentro con autoridades provinciales y municipales para abordar las problemáticas actuales de la gestión pública.

    En el Centro de Convenciones, un número de inscriptos que se aproximó a los 600, de manera presencial y virtual, pudieron escuchar a Carles Ramió Matas en un conversatorio que incorporó la participación del politólogo Oscar Oszlak, argentino, de gran trayectoria y reconocimiento también, en sus estudios acerca del Estado, la administración y las políticas públicas. En definitiva, una propuesta de valor en la que los expositores abordaron desafíos, retos de la administración pública y cuestiones a las que es necesario estar atento para empezar a transitar cambios, sin que el Estado pierda centralidad.

    A propósito, en un tono muy ameno, en un momento de la exposición luego de enumerar desafíos que tiene por delante la administración pública y previo a delinear vectores de cambio, Carles Ramió Matas advirtió que “tuneamos la administración pública. Siempre estamos con imposturas y cuando queremos transformar, queremos transformar todo y finalmente, no se hace nada”. La observación crítica dio pie a formular la propuesta de desandar “cinco o seis palancas de cambio que sean sustantivas”. Y en ese punto aludió a tres grandes vectores, en referencia a calidad institucional (transparencia, rendición de cuentas, separación entre la política y la administración..), mejoras administrativas y en gestión de recursos humanos (arquitecturas variables, gestión por proyectos..) y una administración pública mucho más inteligente (tecnología, inteligencia artificial, robótica..)

    En un diálogo con EL DIARIO, el expositor español respondió algunas inquietudes periodísticas. En sus respuestas y con relación a los modelos que puede tener una administración pública, señaló que hay que erradicar que sea clientelar; sostuvo que algo de burocracia no es malo e introdujo el modelo de gobernanza a partir del cual debe asumir el rol de director de una gran orquesta en la que participan muchos actores.

     

    DIRECTOR DE ORQUESTA. “En el fondo, el desarrollo humano funciona con esta dicotomía Estado – Mercado y acá estoy tratando uno de estos dos motores de bienestar que es el Estado. La administración pública siempre tiene la lógica de valor público con lo cual la parte más desfavorecida de la sociedad es a la que presta más apoyo la administración pública.

    Me impresiona la frase ´aquellos que no tienen nada solo tienen la administración pública´. Por eso hacen falta administraciones públicas potentes, que sean un motor con liderazgo económico y desarrollo social, pero también para ayudar a los más desfavorecidos” respondió en primer lugar al ser consultado sobre su decisión de abocarse al estudio de esta temática desde su formación en Ciencia Política.

    Más adelante, la conversación se orientó a analizar la administración pública en función de las distintas modalidades, modelos, que pueden caracterizar su organización.

    “En América Latina, en la administración pública, hay una mezcla de modelo clientelar que no hemos llegado a superar. El clientelismo es muy resistente y cuando aparentemente lo superas, surgen brotes neoclientelares como es el caso de España. Luego, burocrático porque es el modelo muy presente, que no hay que erradicar pero que habría que disminuir. Luego tiene algunos componentes de modelo gerencial porque la nueva gestión pública de los últimos 35, 40 años, ha ido calando, con lo cual es una mezcla entre clientelar, burocrático y gerencial.

    Los intelectuales Carles Ramió Matas y Oscar Oszlak compartieron un conversatorio en Paraná, moderado por el Lic. Pablo Barberis, vicedecano de la Facultad de Trabajo Social. (fotos: Gustavo Cabral)

    ­¿Cuál sería la valoración de esa descripción?

    ­Hay que erradicar que sea clientelar y hay que luchar constantemente y evitar nuevos brotes de neoclientelismo. Que haya una parte que sea burocrática no es malo porque hay que tener cuenta que la administración pública no únicamente presta servicios, sino que también se dedica a temas de autorización, a dar licencias, disciplina, y eso tiene que hacerlo de una forma exquisitamente igualitaria, a todos los ciudadanos y operadores socioeconómicos y ahí los sistemas de gestión estandarizados, léase burocráticos, son los más convenientes. En cuanto prestamos servicios, que es la parte mayoritaria en la administración pública, ahí sí buscamos flexibilidad para lograr más eficacia y eficiencia. Está el modelo de gobernanza, colaboración público privada, colaboración con la sociedad civil organizada, incluso co-gestión de servicios y es ahí donde casi todas las administraciones públicas fallan. Para poder tratar el modelo de gobernanza tienen que ser los directores de la orquesta. En ese modelo hay que reconocer que la administración pública no lo puede hacer todo sola; las competencias son oceánicas y necesita colaboración del modelo privado. No puede ser el hombre-mujer orquesta, hacerlo todo solo, o sea hace falta toda una sinfónica, pero alguien tiene que ejercer el rol de director de orquesta y eso tiene que ser la administración pública.

    ­¿Está en condiciones de hacerlo?

    ­Para que pueda ejercer este rol hace falta cambiar su modelo organizativo y poner más inteligencia institucional, por eso mi último libro se llama Burocracia inteligente. Si nosotros no disponemos de suficiente inteligencia, los actores privados hacen lo que se les da la gana y son lo que acaban llevando la agenda pública cuando la que tiene que llevarla es la propia administración pública.

    APUNTES. ­En el contexto próximo, hay quienes desean ingresar a la administración pública en tanto puesto laboral con estabilidad; otros que la cuestionan y descalifican por agencia de colocación de personas con escasa formación, y quienes denostan su funcionamiento por lento, intrincado…

    ­Es evidente que el primer elemento para regenerar la administración pública es optar radicalmente por la meritocracia en el acceso a la función pública porque si tú no optas por la meritocracia, entonces tienes una administración pública mediocre, muy abierta al nepotismo y a la corrupción. El primer elemento es sistemas de accesos estrictamente meritocráticos. Hay que ver qué competencias son las que mide la persona y ahí hay muchas fórmulas distintas.

    El segundo elemento, todos utilizamos el término burocrático de forma peyorativa. En cuanto alguien me dice que soy burocrático, me está insultando. Con el modelo burocrático se ha establecido una paradoja: es un modelo teóricamente perfecto, pero funciona rematadamente mal. Están los elementos subjetivos, las personas, a veces es una impostura. A veces los empleados dicen ´es que la burocracia me ahoga´; eso es una excusa porque no sale de la zona de confort, o sea, la burocracia no puede funcionar tan mal. Lo cierto es que la burocracia tiene dos problemas: uno es que la implementamos personas, que no somos infalibles, nos equivocamos y hemos diseñado unos modelos burocráticos tan complicados y tan alambricados que el mejor de los burócratas no acaba de dominar y se equivoca. El segundo es que las personas tenemos intereses propios, capturamos las reglas burocráticas a favor de interese corporativos.

     

    ­¿Cómo revertir esas situaciones?

    -¿Cuál es mi idea? Con la inteligencia artificial, la robótica, esto es muy susceptible de ser automatizado y si tenemos buenos algoritmos y entrenados con buena información, entonces podemos conseguir el sueño que estamos esperando desde hace 100 años que es un modelo burocrático sin burócratas, un modelo burocrático eficaz y eficiente por primera vez en la vida.

     

    CULTURA POLÍTICA. ­¿Cómo se debería dar el puntapié inicial para la transformación de la administración pública?

    ­Sin el compromiso, el liderazgo político para hacer la transformación es imposible hacerla. Ahí tenemos el problema de que los cálculos políticos siempre son a corto plazo y una modernización es a largo plazo. Entonces no le salen las cuentas y aquí apelo a que hay que mejorar la cultura política para que exista una lógica de mayor generosidad y lealtad institucional: yo mejoro la administración pública aunque yo no vea sus réditos o no los pueda disfrutar a nivel electoral. Luego hay distintas palancas de cambio. Lo importante es que a veces queremos cambiar muchas cosas que son como accesorias y tenemos que detectar lo que es más nuclear: temas de meritocracia, de transparencia, de rendición de cuentas, de evaluación de políticas públicas, de flexibilizar el modelo y la estructura administrativa, un bloque nuevo que es la inteligencia institucional que va más allá de lo que es la inteligencia artificial.

     

    Razones para ser optimistas

    ¿Qué mirada tiene de la Argentina con relación a la administración pública? fue otra de la consultas efectuadas por EL DIARIO.

    “Ustedes son latinos como los mediterráneos. Tenemos la tendencia a ser excesivamente autocríticos y a veces, tan autocríticos que somos corrosivos y nos paralizamos, nos desmoralizamos con la crítica. Es cierto que tenemos muchos problemas y Argentina, por supuesto, pero hay algunos elementos positivos: se digitalizó sin un modelo, lo que es un error, pero la digitalización en la Argentina está muy avanzada. Hice un estudio donde comparé 8 países, Portugal y España incluido, y me salió Argentina como el país más digitalizado y con mayores niveles de innovación. Es importante.

    Otro elemento sumamente importante es que hay algunos cuerpos en la administración federal, a nivel gubernamental –que no se ha ido renovando- que son funcionarios muy bien preparados que accedieron de forma meritocrática. Ahora intentan volver a impulsar eso con un perfil de gestión, pero con algún ingrediente tecnológico y vinculado con la inteligencia artificial sin que sean necesariamente, ingenieros.

    Y una cosa que envidio mucho de Argentina es que hay una gran comunión y hay como una constelación de gestores que reflexionan sobre su trabajo y académicos que reflexionan sobre la administración pública y que se llevan muy bien y trabajan conjuntamente. Hay una transferencia del conocimiento, cuando en la mayor parte de los países la academia va por un lado, teoriza descontextualizado de la realidad, y los gestores no quieren oír nada de teoría y no avanzan. Acá avanzan bastante de la mano.

    Esto y algunos elementos permiten ser optimistas que si supiéramos tocar las palancas de cambio, realmente se podría lograr una buena renovación de la administración pública argentina”.

     

    Carles Ramió Matas

    Carles Ramió Matas es catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Doctor en Ciencia Política y de la Administración por la Universidad Autónoma de Barcelona (1994) y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid (1987). Es especialista en gestión e instituciones públicas en España y América Latina. Ha publicado 29 libros sobre instituciones, dirección y gestión pública (teoría de la organización y auditoría operativa), función pública, partenariados público-privados, participación ciudadana, lucha contra la corrupción, innovación y sobre temas de educación superior

     

    FOTO CONVERSATORIO 1 GUSTAVO CABRAL

    Si no se opta por la meritocracia para acceder a la función pública, habrá “una administración pública mediocre, muy abierta al nepotismo y a la corrupción”, sostuvo Carles Ramió Matas.

     

    FOTO CONVERSARIO 2 GUSTAVO CABRAL

    “Hacen falta administraciones públicas potentes”, afirmó el catedrático español.

     

    FOTO CONVERSATORIO

    Los intelectuales Carles Ramió Matas y Oscar Oszlak compartieron un conversatorio en Paraná, moderado por el Lic. Pablo Barberis, vicedecano de la Facultad de Trabajo Social.

     

     

    FOTO CONVERSATORIO 3 GUSTAVO CABRAL

     

    FOTO CONVERSATORIO SALON

     

     

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