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viernes, octubre 7, 2022
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    Vivir el río

    Micaela Maslein es de Paraná, creció junto al río, y de pequeña aprendió a remar. El canotaje siempre ha estado presente en su vida, como actividad para disfrutar de la naturaleza en familia y con amigos, como deportista integrante del Seleccionado Nacional y actualmente como entrenadora. En diálogo con MUY, dijo: “Los cambios que ha tenido el río Paraná me entristecen. Cuando vi que entre las dos islas no había agua, sentí que estaba sucediendo una catástrofe”.

     

    Gabriela Gómez del Río / [email protected]

     

    Micaela Maslein tiene 33 años, y desde temprana edad disfruta de remar y de estar en contacto con el río Paraná. Allí creció y se desarrolló en el canotaje. Lo practicó como una actividad recreativa y luego integró el Seleccionado Nacional de esta disciplina. Entre sus mayores logros deportivos figura el sexto puesto en el Mundial de Rumania del año pasado, el bronce panamericano en Lima en 2019, medallas de plata en los panamericanos de 2016, 2017 y 2018, y títulos sudamericanos, nacionales y entrerrianos.

    Tras la actuación con la camiseta nacional el año pasado, Micaela decidió apartarse del Seleccionado Argentino, y actualmente se desempeña como entrenadora del equipo de canotaje del Club Náutico Paraná, donde sus dirigidos la toman como referente y trabajan para llegar a los seleccionados argentinos en las competencias internacionales.

    “Mica” disfruta de su trabajo. Le encanta estar en contacto con el río, trata de transmitirles sus conocimientos a sus alumnos e inculcarles el respeto, el cuidado por el río y el medioambiente. estos valores que aprendió de niña.

    Durante el diálogo con MUY, destacó: “Lo más lindo de este deporte es estar en contacto con el río, aprendés a cuidarlo y a respetarlo”.

    La paranaense Micaela Maslein aprendió a remar a muy temprana edad, y hoy
    está a cargo del plantel de canotaje del Club Náutico. Fotos: Juliana Faggi

    -¿Cuándo y cómo comenzó tu relación con el río y con el canotaje?

    -Mi relación con el río, con el canotaje empezó cuando yo era chiquita y mi papá hacía canotaje, en ese momento en la escuela que estaba en el Puerto, en la Ecenaa. Nosotros, como familia estábamos siempre alrededor del canotaje, del río, vivíamos cerca del agua y siempre que se podía lo estábamos disfrutando desde adentro. Después mi papá pasó a ser instructor en el Rowing, y empecé a practicar este deporte, era muy chica, no recuerdo la edad pero lo hice hasta los 14, 15 años. En ese momento empezaba la etapa de competir y como yo hacía otros deportes también, como el voley y la natación, no me daba el tiempo para hacer todos. Decidí dejar a un lado el canotaje, como deporte principal.

     

    CONCIENCIA DE CUIDADO AMBIENTAL

    -¿Considerás que al estar en contacto con el río se aprende a valorarlo y a cuidarlo?

    -Sin dudas, al estar todos los días en el río Paraná aprendés a cuidarlo y a quererlo. Creo que es muy importante inculcarles a todos los chicos el cuidado de la naturaleza, del medioambiente, del río. Los jóvenes ven como algo normal, que cerca de la costa el agua está sucia, y tratamos de no salpicarnos la boca ni los ojos, pero para uno que conoció el río antes, un poco más limpio, todo esto da mucha tristeza.

     

    -Entre los cambios que observás en el río, ¿cuál podrías señalar?

    -Antes podías hidratarte con el agua del río. Me acuerdo cuando era chiquita que salías a remar y no necesitabas llevarte la botellita de agua en el bote, porque para hidratarte podías usar el agua del río. Y hoy no podés, tenés que tener mucho cuidado con el agua del río porque te podés enfermar. Estas cosas causan mucha tristeza.

    Micaela integró la Selección Nacional de Canotaje desde el 2016 hasta el año pasado, con destacadas actuaciones.

    -¿Considerás que se puede lograr más conciencia de cuidado ambiental al estar contacto con el río, más cerca de la naturaleza?

    – Creo que sí, que la gente que rema, que está en contacto con el río tiene mucha más conciencia del cuidado del mismo y del respeto a la naturaleza. Creo que somos los primeros en reclamar cuando vemos que las costas están todas sucias.

     

    -¿Qué opinión te merecen los niveles históricos de bajantes que se han dado en el rio Paraná?

    -Los cambios que ha tenido el río Paraná me sorprenden mucho, recordar cómo estaba hace unos años y ver cómo está ahora, me entristece. El río cuando se llena de agua está mucho más imponente y todo alrededor se ve mucho más lindo. Ahora parece que está bastante vacío. Recuerdo cuando estábamos en época de pandemia, que no se podía salir, hubo un momento donde más empezó a bajar. Un día que salí a hacer un mandado en la bicicleta, me acerqué a la parte alta del parque Urquiza y vi que entre las dos islas no había agua, había arena, me entró una angustia en el pecho, sentí que estaba sucediendo una catástrofe.

    EN COMPETENCIA.

    -¿Cuándo comenzaste a hacer canotaje de una forma más competitiva?

    -Me aparté a los 15 años, y después con 24 años como no podía jugar más al voley por una lesión en la rodilla, me invitaron a remar en la escuela del Puerto, -en la Ecenaa. Acepté para probar, empecé entrenar y se fue dando de a poquito esto de ir levantando nivel, yendo a competencias nacionales. Allí estaban los técnicos de la selección argentina y empezamos a tener contacto con ellos.

     

    -¿Y qué pasó?

    -En 2015 clasifiqué el primer Mundial de maratón. Entrené mucho para eso mientras trabajaba, fui a competir y cuando volví me invitaron de la selección de canotaje de velocidad. Y a partir de ahí lo empecé a hacer de manera más comprometida, a verlo como una actividad principal, pasó a ser como mi trabajo.

     

    CON LA SELECCIÓN NACIONAL

    Micaela es profesora de Educación Física, egresó en el 2010 del y al año siguiente comenzó a trabajar en la Escuelita de Iniciación Deportiva del Club Estudiantes. A fines del 2016, ingresó a la Selección Nacional de canotaje y renunció al trabajo. “Tuve que dedicarme de lleno al alto rendimiento, no se puede trabajar y entrenar a la vez porque estar en la selección significa concentrar muchas semanas fuera de casa, por viajes, por entrenamientos y demás. Uno tiene que estar abocado al 100%, por suerte teníamos una beca, una especie de sueldo para poder hacerlo de esta manera. Así fue que hasta el año pasado, me dediqué sólo a entrenar y competir en canotaje”, comentó Maslein.

     

    -Cuándo y por qué decidiste dar un paso al costado con el seleccionado nacional?

    -Decidí dar un paso al costado del seleccionado nacional el año pasado. Terminé el 2021 compitiendo en el Sudamericano en Uruguay y sabía que esa iba a ser mi última competencia, al menos por un tiempo en el equipo nacional. La decisión fue tomada porque estar en el equipo nacional significa estar mucho tiempo fuera de casa. Disfrutaba mucho de lo que hacía, pero por momentos se tornaba muy duro y difícil. Se extraña mucho la familia, la casa, tengo acá a mi compañero, “Bauti”, que me bancó todos estos años. Consideré que era el momento de quedarme un poquito en casa y seguir disfrutando del canotaje, pero desde otro lado, ya no compitiendo a nivel internacional, no viajando tanto. Me gusta mucho entrenar, pero era momento de descansar un poco.

     

    -¿Cómo fueron las experiencias con el seleccionado nacional?

    -Todas las experiencias que tuve con el equipo nacional fueron muy lindas y estaba satisfecha con todo lo que había hecho, con todos los países que conocí, con los logros que había tenido. Por eso, estaba tranquila con la decisión de quedarme un poco en casa. A la vez me resultaba un desafío empezar a estar del otro lado, de entrenar a los chicos del Club Náutico que estaban pidiendo que trabajara con ellos. La idea me copó y estoy muy contenta.

     

    -¿Quedó atrás el seleccionado o sigue estando en tus planes otra representación nacional?

    -Por ahora no está en mis planes volver a la selección nacional pero no lo descarto porque uno nunca sabe lo que puede pasar. Por ahí me quedó pendiente volver a competir en un mundial de maratón, que fue lo que hicimos el año pasado con mi amiga y compañera, Magdalena Garro de Concepción del Uruguay. Clasificamos a maratón que no era la modalidad que nosotros estamos acostumbradas a hacer y tuvimos un resultado bastante bueno, fuimos sextas del mundo. Así que me quedé con ganas de probar una vez más, un poquito más entrenada para ver qué pasa. Fue una experiencia muy linda, por ahí a nival selección me quedaría pendiente eso.

     

    COMPETIR CON PAPÁ

    -¿Hay una herencia familiar?

    -Sí, claro que hay una herencia familiar, a mi papá le encanta el canotaje, siempre le gustó. Al principio lo hacía de manera recreativa en embarcaciones de paseo, y de a poco lo fue haciendo de manera más competitiva. Él también se separó del canotaje por unos años por cuestiones de trabajo, de familia y demás. Creo que volvimos casi al mismo tiempo a estar en contacto con la competencia de canotaje. Hoy en día, una de las de las carreras que más disfruto son las que corro con él, en el K2 mixto en el campeonato entrerriano. Me encanta competir con mi papá y disfrutar en familia. Creo que son los momentos que más me gustan.

     

    -¿Cómo es correr con papá?

    -Siempre fui muy competitiva, nunca me gustó perder ni a la bolita y sin embargo, es la única carrera para la que digo: “no me importa, lo quiero hacer para disfrutar”. El K2 mixto con mi papá se está poniendo cada vez más difícil porque competimos contra parejas mucho más jóvenes que nosotros. Pero me encanta el desafío de correr con mi viejo, y disfrutamos de participar y de competir.

     

    COMO ENTRENADORA

    Actualmente, Micaela está a cargo del equipo de canotaje del Club Náutico Paraná. “Sigo en el deporte pero desde otro lado, entrenando a los chicos. Continúo practicando la actividad y yendo a competencias pero a nivel nacional, ya no con la selección argentina”.

     

    -Entrenar y trabajar en un escenario natural, ¿cómo te sentís?

    -Cuando empecé a entrenar prácticamente pasaba más horas en el río que en la tierra, así que tengo una relación muy particular. Realmente, el río se ha transformado en el lugar donde me siento más cómoda. Me encanta que la actividad que hago esté tan relacionada con el río. Me encantaba cuando entrenaba en alto rendimiento y me encanta ahora, donde desarrollo mi trabajo. Estamos en un ambiente tan lindo, se disfruta un montón trabajar así.

     

    -¿Disfrutás de enseñar canotaje?

    -Me encanta ser profe, siempre me gustó la docencia y siento que al haber estado en la selección argentina tengo bastantes cosas para compartir con los chicos que entreno. Siento que tengo mucho más conocimientos para brindarles, así que trato de enseñarles y de transmitirles un poco de todo lo que yo ya viví, y a la vez adquiriendo conocimientos de ellos. Tenemos muchos chicos clasificados a diferentes competencias internacionales, así que trato de acompañarlos para que puedan dar lo mejor de ellos.

     

    BENEFICIOS DE REMAR

    – ¿Considerás que puede ser beneficioso remar? ¿por qué recomendarías el canotaje?

    -Cualquiera puede remar, por suerte es un deporte muy lindo que tiene muy poco impacto a nivel físico, prácticamente no ocasiona lesiones y hay embarcaciones de todos los niveles, más estables para que los principiantes se sientan cómodos y seguros. Es una actividad que físicamente es muy linda y te despeja mucho la mente porque lo hacés al aire libre, en contacto con la naturaleza. Lo que sí o sí hay que tener para remar, es saber defenderse en el agua, saber nadar, no tenerle miedo, porque si en algún momento la embarcación se nos da vuelta no debemos poner en riesgo nuestra vida.

    Ni hablemos de lo beneficioso que termina siendo para todos los gurises hacer un deporte en este medio, sino ellos estarían en su casa rodeados de tecnología, espacios cerrados. Es un privilegio que nuestro deporte sea en contacto con la naturaleza y con el medioambiente, eso le da un toque especial.

    Lo más lindo de remar

    “Creo que lo más lindo que tiene el canotaje es la gente, todos los clubes son muy compañeros y se conforma una gran familia. Como en todos lados pasa, hay competitividad, pero lo más lindo de este deporte, lo que más me gusta es el compañerismo. Y ni hablar de lo que significa hacer el deporte que te gusta al aire libre, y de disfrutar de la naturaleza, tiene una conexión especial”, destacó Micaela.

    Logros

    Micaela Maslein ocupó el sexto puesto del mundo en maratón en 2021 en Rumania; es medallista de Bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019; Medallas de oro plata y bronce en los Campeonatos Panamericanos de 2016, 2017, 2018. Tiene medallas de oro, plata y bronce en los campeonatos sudamericano de 2016,2017,2018,2021. Además de medallas en Campeonatos Argentinos.

     

    Datos

    Micaela Maslein nació en Paraná, el 24 de febrero de 1989. Es hija de Martín Maslein y de Florencia Regondi. Es la mayor de cuatro hermanas, Suyai, Camila y Victoria. Cursó la escuela primaria en la N° 7 Mariano Moreno y la escuela secundaria en el Colegio Nacional N°1 Domingo Faustino Sarmiento. Es profesora de Educación Física, egresó en 2010 del Instituto Privado de Educación Física (IPEF) Entre Ríos.

    Está en pareja desde hace 13 años con Bautista.

    Hobbys: practicar calistenia, mirar series y tomar unos mates en el

    club.

     

     

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