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    ‘Juanqui’: «El teatro es una forma de ser»

    Juan Carlos “Juanqui” Izaguirre está cumpliendo 30 años con el teatro. Es un reconocido actor, director y gestor teatral de Paraná, además de docente universitario. Con sus personajes ha recorrido salas, calles, plazas y cárceles, instando a reflexionar sobre la libertad y el medioambiente, entre otros temas. En diálogo con MUY dijo: Cuando hay algo que te apasiona, uno se inventa el trabajo y empiezan a confluir los caminos”.

     

    Gabriela Gómez del Río / [email protected]

     

    El paranaense Juan Carlos “Juanqui” Izaguirre, de 55 años de edad, es actor, director y gestor teatral desde hace 30 años. Además es licenciado en Comunicación Social, docente universitario y trabaja en la secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos. “Logré unir el teatro con la comunicación”, expresó.

    “Juanqui” pone el corazón en todo lo que emprende. “La pasión y el gusto por lo que se hace son fundamentales para moldear la personalidad y el carácter de las personas”, dijo en diálogo con MUY.

    -¿Cómo comienza tu relación con el teatro?

    -Creo que siempre estuvo en mí, pero como todas las cosas son las pasiones las que me mueven en la vida. Yo estudiaba ingeniería química, y el pasaje de la secundaria a la universidad fue para mí muy fuerte, desde el punto de vista de lo que me apasionaba. Jugué muchos años al rugby en Tilcara y en el Seven interno los diferentes equipos presentaban un sketch, y eso me empezó a mover toda la fibra. Cuando pasé de la secundaria a la universidad, tuve una serie de accidentes y eso me dificultaba poder dedicarle todo el tiempo que necesitaba a la universidad, y era el rugby o la universidad. Elegí la universidad.

    -¿Qué estudiabas y qué pasó con esa elección?

    -La universidad no me llenaba en la vida. Me equivoqué en la carrera, llegué prácticamente hasta sexto año en Ingeniería Química. Dos años antes había empezado teatro, y cuando ya veía el final de Ingeniería Química, no quería dejar el teatro. Así que les dije a mis padres, mi madre lloraba amargamente. Y mi padre, que ya había visto lo que iba a ser como ingeniero, me dijo: “Como ingeniero te vas a morir de hambre y como teatrero también, así que hacé lo que te gusta”. Y eso fue lo que me encarriló para el lado del teatro.

     

    -¿Y cómo fue ese cambio?

    -Cuando empezamos, en esa época, no había las oportunidades de trabajo que hay hoy. Luego de eso, estudié Comunicación Social, me recibí y logré unir el lado teatral con la comunicación social. Cuando hay cosas que a uno lo apasionan o le gusta hacer, uno se inventa. En el mundo del trabajo de hoy, uno se inventa el trabajo, dice: ¿cómo me voy a desarrollar en esto que me gusta tanto? Entonces ahí empieza uno a agudizar y empiezan a confluir los caminos.

     

    ENTRE EL TEATRO Y LA FACULTAD

    “Juanqui” está cumpliendo 30 años con el teatro. Además, es docente, se desempeña como auxiliar de primera en la cátedra de Historia de las Ideas en la carrera de Licenciatura en Comunicación Social de la UNER; y trabaja en la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias de la Educación.

    “Divido un poco mi vida entre el teatro y la Facultad de Ciencias de la Educación, donde estoy en la Secretaría de Extensión. Es el único lugar en que yo me hallo bien en la Universidad para estar en contacto con la academia y desde la cual es bastante parecido a la gestión que uno hace en teatro. Y también tengo otras cátedras dentro de la universidad. Prácticamente diría que se cumple toda una parte. Son 45 horas semanales dedicadas a la universidad y a la facultad y el resto es teatro. dando clases, produciendo, actuando. En eso se divide mi vida y por supuesto, mi familia, Karina y Valentina, que ocupan un lugar central en mi vida y son el motor de todo lo que hago”, subrayó Izaguirre.

    -¿Con quién o quiénes empezaste a formarte en teatro?

    -Empecé con Rubén Clavenzani, en abril de 1992, en un taller municipal de teatro que iba a dictar Gerardo Dayub, y por esas cuestiones de gestión y de todo eso, lo terminó dando Rubén, y con él me inicié en esta noble profesión. Ese primer año fue de mucho aprendizaje y de un gusto enorme.

    También tengo que recordarlo a Lito Senkman, que me marcó muchísimo y me sigue marcando, pues todas sus enseñanzas siguen repercutiendo en mi cabeza.

     

    -¿Cuándo y con qué obra debutaste?

    -Un 17 de septiembre del 92 salimos por primera vez a la calle con una obra que se llamaba “Área Restringida”. Ese año había una nueva disposición y solamente podían circular por algunas calles el sistema público desde transporte a remises. Rubén Clavenzani era nuestro maestro y director y dio nacimiento al grupo Juanele, con el cual estuvimos durante más de diez años produciendo obras de teatro para las infancias.

    CON LAS INFANCIAS

    “Juanqui” siempre estuvo cerca del público infantil y es uno de los hacedores del Festival de Espectáculos Infantiles (FEI), que se desarrolla en la capital provincial durante las vacaciones de invierno. La última edición tuvo la platea completa en todas las funciones.

    “En ese momento, en el 92, cuando arrancamos era bastante novedoso el tema del teatro para niños. Luego, en el 99, por una serie de acciones y la gestión de Silvina Fontelles, se creó el Festival de Espectáculos Infantiles, el FEI. Nosotros estuvimos en la inauguración de esos festivales y hasta el día de hoy no hemos parado”.

    Con respecto al FEI, agregó: “La última edición tuvo un éxito rotundo, con platea llena, soñado. Es el fruto de 30 años de trabajo, de más de 20 años del FEI”.

     

    EN TODOS LOS ESCENARIOS

    -¿Teatro de sala o teatro callejero?

    -Mi pasión por el teatro hizo que estuviera en los dos lugares, en la sala y en la calle. Cuando me dicen: “¿Hacés teatro de calle o hacés teatro de sala?” Hago teatro que es lo que a mí me moviliza y me encanta, ya sea en la calle o en la sala, lo disfruto de la misma forma, cada uno tiene su encanto. Uno se prepara en la vida para seguir actuando y los lugares se van consiguiendo en ese hacer.

    El teatro es la única forma que yo conozco para comunicar, para decir hablemos de esto. Te hablé de mi pasión y creo que hago teatro porque me gusta narrar, porque me gusta contar, me gusta crear realidades paralelas.

     

    DESDE EL CIRCO

    -Fuiste uno de los pioneros en introducir técnicas de circo en las obras, ¿cómo se dio eso?

    -Sí, es cierto, pero en eso me acompañaron otros compañeros. Soy de los pocos que compartió también la profesión del teatro con la profesión del circo, porque el circo llegó muy grande para mí y hoy tengo ya casi 56 años y empecé a hacer circo después de los 30, una edad avanzada para el cirquero. Hoy ya me estoy proyectando a todo lo de circo desde otro lugar, ya no desde una práctica como la tenía hace cinco o diez años atrás, porque mi cuerpo y mi forma de entrenamiento van cambiando.

    Creo que el mismo teatro de calle que practicamos hizo que nos volcáramos hacia ciertas disciplinas circenses. Tanto yo, como toda una generación de compañeros que también hicieron el mismo trayecto y hoy aplican técnicas del circo en sus obras de teatro.

     

    -¿Qué lugar ocupa el teatro en tu vida?

    -Del 92 hasta ahora es una forma de ser y de estar en el mundo. O sea, concibo mis vacaciones con mi familia y con el teatro, cada vez que salimos para mi es una fiesta y la posibilidad de compartir con mi familia, de esos encuentros y de poder actuar. El teatro se ha vuelto una forma de ser y de estar en comunidad.

     

    TEATRO Y COMUNIDAD

    En la ciudad de Paraná existen varios grupos de teatro que organizan propuestas en conjunto, como el FEI y el Corriendo la coneja. La camaradería entre ellos y los lazos de amistad que han sabido construir van más allá de estos festivales.

    “Me encanta el teatro porque es la posibilidad con la cual decimos siempre, no sabemos si nos une el teatro o la comida, sentimos un enorme placer por reunirnos a comer, a diagramar el futuro Corriendo la coneja o el futuro FEI. Está dentro de nosotros el teatro, y lo vivimos de esa forma. Siempre estamos craneando qué obra hacer, cómo ubicarla, cómo generar ingresos con esa obra, con un festival, porque nada de esto se sostiene en el tiempo si no se vuelve una profesión y una profesión bien paga.

     

    -¿Se puede vivir del teatro?

    -Se puede vivir del teatro, y creo que en estos 20 años vemos una cantidad de compañeros que están viviendo del teatro con todas las dificultades que se presentan, pero hoy ya es una profesión. Uno se prepara para ser el mejor gestor, el mejor actor, el mejor director. O sea, se hacen todos los pasos, como en cualquier carrera, con pasión. Si no hay pasión, si no hay un gusto por lo que hace es muy difícil y se vuelve una carga y uno pasa a ser una persona amarga en la vida. Por lo cual la pasión y el gusto por lo que se hace, es fundamental para para moldear la personalidad y el carácter de las personas.

     

    Algunos cambios

    “En estos 30 años pasaron muchas cosas. La Ley Nacional del Instituto Nacional del Teatro, con subsidios a las producciones, con formas de estudiar, de ingreso a la universidad, el teatro como carrera universitaria. Toda esa transformación que viví en 30 años se fue consolidando en esta vocación que es el teatro, que luego se conoce y se convirtió también en una profesión. Pero hace 30 años atrás no existía nada de esta posibilidad, pasaron seis años hasta que por primera vez tuve un sueldo como teatrero. Porque en los 90 era muy vocacional el teatro. Eran pocos los referentes, Rubén Clavenzani, Ricardo Leguizamo y Gerardo Dayub, quienes nos hablaban del teatro como una profesión, como una vocación y una profesión a la vez. Ellos fueron maestros”, expresó Izaguirre.

    Balance

    Izaguirre está cumpliendo 30 años con el teatro, y realizó un balance para MUY. “Lo más rico es saber descubrir. He descubierto el teatro que me que me enseñó otra forma de ver la vida y de colocarme. Soy un optimista por ultranza. No puedo dejar de tener optimismo de que vamos a poder cambiar las cosas y que las estamos cambiando. Si no fuera por la actualidad económica que estamos viviendo en esta Argentina, no estaría produciendo cuatro obras de teatro, el Corriendo la coneja y con muchos proyectos que ya estamos pensando en el año que viene. El teatro me transformó porque pude encontrar la vocación y la pasión por lo que uno hace”.

    Otra de las pasiones en su vida vino con el deporte. “El rugby me apasionaba, pero llegó un momento en el cual no pude seguir desarrollándome y por suerte, llegó el teatro. Entonces uno vive de esas pasiones, y esta pasión que es el teatro es para toda la vida. No me veía jugando rugby a los 60, y a mí me gusta la práctica. Me gusta estar arriba del escenario, dentro de la cancha, esa es mi vida. Desde entonces encontré en el teatro esta posibilidad y si la vida me sigue sonriendo, voy a tener 85 años y voy a estar adentro del teatro, en un escenario, haciendo algo o dirigiendo o lo que sea. Yo me veo arriba de un escenario”, remarcó.

    Objetivos

    “Seguir en el teatro, me imagino jubilado pero volcado ya directamente al teatro. Al ser una forma de vida, me pueden quitar muchas cosas, menos el teatro, que es lo que me hace proyectar e ir para adelante también”, redondeó “Juanqui”.

    Datos

    Juan Carlos “Juanqui” Izaguirre nació el 16 de diciembre de 1966 en Paraná. Es hijo de Juan Carlos Izaguirre y de Dora Raquel “Mima” Reviriego (ambos fallecidos), es el mayor de cuatro hermanos, Juan Cristóbal, Miguel Fernando y María Fernanda. Cursó la escuela primaria en la República de Entre Ríos y en la Sarmiento; y el secundario en el Colegio Nacional, donde obtuvo el tercer promedio y no pudo escoltar la bandera nacional por amonestaciones, fue sancionado por bromear que sufría calambres y la necesidad de ser paseado en andas por el patio por sus compañeros.

    Jugó al rugby en Rowing y en Tilcara hasta los 26 años.

    Está casado con Carina Colombo, quien interpretaba a Margarita en animaciones y en distintas obras para niños junto a “Juanqui”. Tienen una hija, Valentina, de 11 años.

    Hobby: le gustan las plantas, la jardinería, hacer cosas con madera, realizar escenografías.

    Maestros

    Entre sus maestros de teatro, Izaguirre mencionó a Rubén Clavenzani, Gerardo Dayub, Lito Zenkman. “Luego con el tiempo hay otra serie de maestros y con los cuales también he continuado trabajando y formándome, Julieta Daga, Gabriel Chamé Buendía, Tuto Tul, José Girado, entre otros.

    “Juanqui” lleva hechas más de 60 obras en estos 30 años. Dice que “las obras de teatro son como los hijos. No se puede tener predilección. Es muy mezquino hablar de mi mejor hijo, para mí pasa lo mismo con el teatro y con los personajes”.

     

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