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lunes, agosto 8, 2022
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    Los clubes de barrio no la pasan bien en el fútbol paranaense

    Una realidad a la que muchos no pueden escaparle. Se hace insostenibles para algunos afrontar los gastos que conlleva la competencia. Lo que ocurre en el país afecta directamente a los que menos tienen. La situación de las instituciones que no tienen canchas es aún mucho más grave. Y encima hay flagelos que no se pueden combatir.

     

    Siempre se dicen que el fútbol es una herramienta de contención social importante. Que los clubes de barrio en ese sentido cumplen un factor fundamental. Aunque muchas veces esos discursos venden y sirven para hacer política, hoy las instituciones más carenciadas de Paraná atraviesan un delicado momento, que más temprano que tarde, para muchos se volverá insostenible.

    Los clubes deben afrontar para competir gastos exorbitantes, que sin el apoyo de los entes gubernamentales se está haciendo cada vez más imposible. Desde las instituciones aseguraron a EL DIARIO que los aportes recibidos (los que los tienen) no son suficientes y que debido a la vulnerabilidad del contexto barrial, en muchos casos no se cobran cuotas societarias, son pocas las personas que se involucran y siempre van a tener que depender de las políticas deportivas que se empleen a nivel ciudad y provincia.

    “Tenemos que sacar fondos destinados a otras cosas, como pequeñas obras o mantenimiento de nuestras infraestructura para poder pagar la liga y que los chicos puedan competir”, aseguraron desde un club donde hay socios, pero donde cuesta llevar a la gente a la cancha. Ante la falta de público en los estadios, este mismo dirigente expresó: “A nosotros nos acompaña la familia, pero una familia tipo, con cuatro integrantes tiene que pagar dos mil pesos para venir a la cancha y obviamente que no viene. La entrada está 500 pesos y es imposible si son muchos integrantes en una casa”.

    Desde otro sector de la ciudad, un dirigente contó: “Nos sale 100 mil pesos poder jugar dos partidos de local al mes en primera y Sub 23; a esos costos hay que sumarle las divisiones juveniles e infantiles, ya no sabemos de dónde sacar fondos”. Este mismo dirigente aclaró: “En nuestro barrio hay muchas necesidades, acá es imposible cobrar una cuota societaria y todo se hace muy difícil”.

    En la actualidad los equipos de primera división cuentan con muchos jugadores jóvenes, que transitan una edad delicada y que tienen un sinfín de realidades. Algunos contenidos, pero otros con la necesidad de encontrar un ámbito que los cobije, que los siga formando, que los aleje de los flagelos que hoy están arraigados en nuestra sociedad y que muchas veces termina arrastrando a nuestros jóvenes a tomar decisiones incorrectas, que terminan complicándole la vida.

    Poder vestir a un equipo, conseguir las pelotas y los demás elementos de trabajo necesarios, el costo del borderó, más algunos que deben alquilar los estadios para jugar como local, es mucho dinero. Ni hablar de poder incentivar a los integrantes del cuerpo técnico con un viatico, eso en la mayoría de las instituciones no existe, todo se hace por amor a la camiseta.

    Un costo grande que tienen los días de partido en primera división está vinculado a los adicionales policiales. Los operativos son costosos para eventos que prácticamente cuentan con un puñado de espectadores.

    Otra de las cuestiones de la que se están quejando en las instituciones es la cantidad de partidos que se juegan en una jornada en cada escenario. En el caso de los equipos que juegan en primera división, previamente sus canchas sirven de campo de juego para el fútbol Senior, el Femenino, Sub 23 y primera, quedando sin dudas en muy mal estado después de tanto trajín.

    Obviamente que esto no es algo que puede solucionar la Liga Paranaense de Fútbol, porque justamente es la unión de todos los clubes. Esta es una situación más profunda, que cala hondo en lo social, que tiene explicaciones desde lo económico, pero que está vinculado a una decisión política de usar el deporte (sea fútbol, básquet, rugby o cualquier otro) como contenedor para los más vulnerables.

    Los dirigentes no pueden solos. Por falta de apoyo, de capacidad o por otras cuestiones. El fútbol en los barrios es necesario y tener las herramientas indicadas es fundamental.

    Para muchos puede parecer que es un deporte y que solo sirve para despejarse, divertirse y que no tiene ningún valor social. Esos están equivocados, porque hay miles de historias de superación que se pueden contar desde nuestro ámbito que le trasformaron la vida a mucha gente.

     

    FOTO: Instituciones como Don Bosco cuentan con otra realidad, sin embargo hay momentos que afrontar los compromisos se hacen cuesta arriba. Peñarol debió realizar un gran esfuerzo para volver a jugar en su cancha. Foto: Gustavo Cabral.

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