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lunes, agosto 8, 2022
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    Oscar Edelstein: explorador de universos sonoros en las fronteras del conocimiento

    El compositor entrerriano ha dado a conocer seis obras de reciente publicación. En ellas se sitúa en los límites de la exploración técnica y estética del fenómeno musical. Durante una visita a Paraná, a la que regresa periódicamente para encontrar en el río respuestas a preguntas esenciales, fue entrevistado por EL DIARIO.

     

    CARLOS MARIN

    [email protected]

    El río y el paisaje fluvial son presencias que acompañan en forma permanente el derrotero existencial de Oscar Edelstein. Tanto como la música y una curiosidad infatigable que ha llevado a este compositor nacido en La Paz a conquistar un lugar en los círculos más encumbrados de la exploración técnica y estética del fenómeno musical. Viena, Nueva York, Londres, son capitales en las cuales este explorador de los límites del conocimiento ha presentado sus teorías y dejado su impronta. Lo ha hecho en conferencias y seminarios brindados en prestigiosos ámbitos a los que ha sido especialmente invitado para dar a conocer sus desarrollos sobre la música, el sonido, la interpretación y la creación artística.

    Talento y sobre todo un compromiso persistente –en un camino que se aproxima a las cinco décadas- han llevado a este creativo a romper límites y a encontrarse con otras culturas y tradiciones desde un lugar que expresa las vanguardias musicales en Latinoamérica.

    Edelstein recoge y proyecta con su vida y su trabajo el camino que transitaron, entre otros, Juan Carlos Paz, Franciso Kröpfl, Gerardo Gandini. Nombres desconocidos para la absoluta mayoría de sus compatriotas, esas personas empujaron, desde Argentina, los límites del conocimiento y la experiencia sensible en materia musical y artística.

    Movilizado por una energía interior que no conoce de respiros, y acompañado en el devenir por Deborah Claire Procter –compañera, musa inspiradora, voz prodigiosa y talento restallante-, el investigador visitó Paraná y fue entrevistado por EL DIARIO. En la charla abordó aspectos de sus contribuciones más recientes al panorama académico e intelectual del país.

    Oscar Edelstein impulsa “la utopía de un mundo mejor, en que la música tenga más dominio sobre todo”. En ese sentido, dice, “soy un musócrata”. Foto: Sergio Ruiz.

    BÚSQUEDAS Y RESPUESTAS

    “Hace cuatro años que no venía a Paraná. Y siempre el planteo es similar: tengo la sensación que regreso a buscar explicaciones. Y que algo encuentro como respuesta. Entre eso, Juan L. Ortiz aparece todo el tiempo”, dice el creador, que en los 70 fue parte del grupo de adolescentes que conoció al poeta y compartió con él tardes inolvidables de charla.

    Situado en los límites de la investigación musical, en los últimos 20 años Edelstein ha concebido el Teatro Acústico y la Sala Cristal Sónico. Esta última incorpora la propia sala como a un nuevo instrumento musical, alterando las propiedades del espacio acústico durante la performance mediante cambios en su arquitectura.  También generó el Ensamble Nacional del Sur, el instrumento para interpretar sus obras y faro vanguardista en el país y Latinoamérica.

    En mayo ha dado a conocer el fruto más reciente de su trabajo. Se trata de seis obras que reúnen y condensan parte de sus búsquedas. Se trata de El Río; Mariposa Eléctrica; Piano peludo flotante –integrado por nueve composiciones-; La calesa en la luna – interpretada por el cuarteto de saxos Tsunami-; 5 invenciones sobre cristales y metrónomos -obra dividida en cinco partes, autónomas y continuas-; y La suerte y la pluma, interpretada por ensamble de cuerdas, saxos y vientos.

    Seguramente quien se acerque por primera vez a la música de Edelstein no podrá dejar de sorprenderse. Y de sentirse movilizado. También es seguro que no quedará indiferente ante la experiencia. Es que el músico concibe su trabajo para una audiencia activa. Así se posiciona en el extremo opuesto de lo que se denomina `entretenimiento´. Su propuesta exige ser apreciada atentamente, con interés. Y sobre todo sin prejuicios.

    Sus obras recientes, son “un mensaje para estos tiempos” y tienen relación directa con “la idea de poder mirar más allá de este presente, de ver en la niebla y a la distancia, por decirlo de alguna manera”. Se trata de “Calcular a distancia, que no sólo es una posibilidad que los artistas tenemos: es una obligación”.

    QUEBRAR LÍMITES

    Concebir nuevos modos de aproximarse, de vincularse, de expresarse con el piano. En eso está Edelstein, que se enfoca en el estudio de parámetros técnicos sobre el instrumento que lleven la interpretación y la audición “más allá”.

    “Cuando comencé a trabajar en nuevas fórmulas tímbricas con el piano –explica- podría decir que ciertas técnicas conocidas como `extendidas´ que en realidad vienen de mucho tiempo atrás, están relacionadas con el manejo de la altura del sonido, o modificaciones como plantear divisiones rítmicas en los dedos, y el tipo de ataques sobre las teclas. A la vez permiten trabajar la división rítmica en un estadio muy complejo e irregular, pero que han sido formuladas como escritura musical tradicional. Desde ese lugar, mi objetivo ha sido llevar esas técnicas a una incorporación casi intuitiva. Quería pasar esa escritura por el cuerpo hasta que funcionaran como algo que se puede intuir. Manejarlo como fórmulas que puedo hacer casi sin pensar”.

    PRINCIPIOS

    El planteo “exige un compositor que habite estas cuestiones novedosas”. A la vez “demanda una nueva escucha, un nuevo oyente, ya que propone un aumento en la percepción y en la sensibilidad por parte de quien aprecia la obra”.

    Apelar a un oyente que sea activo es, subraya “lo que me propuse siempre. Y esto incluye la generación de la sala Cristal Sónico, la formulación y desarrollo del Teatro Acústico, e implica todo lo que ha sido mi evolución como músico desde el principio”.

    “Tengo en alta estima a quien escucha”, agrega Edelstein. “Pienso en el oyente como alguien con quien dialogo. Creo en un oyente que es sujeto y no mero receptor pasivo”.

    Y concluye: “Esta idea que surge en el modernismo, de pensar en ese oyente ilustrado, capacitado, formado, con ganas, con búsqueda, con misterio…. resulta para mí un propósito, un objetivo; un principio ético”.

    CRUCES INTERDISCPLINARIOS

    P:-El dialogo interpluritrandisciplinar como compositor, con la física y otros campos del conocimiento de los cuales toma la idea de la curvatura del espacio, del tiempo, son claves que trasladás a la obra para hablar de `curvar sonidos´.

    OE:-Es así. Uno de los trabajos más lindos, la Sala Cristal Sónico, que estrenamos en 2019 con mi colega físico y artista Manuel Eguía, tiene que ver con ese intercambio. Algo que nos enriqueció a ambos. Comprendí que en la física hay poesía.

    Encuentro en la física, y sobre todo en la no comprensión de ella –porque no la tengo- un camino para acercarse a eso que nos resulta un misterio. Y eso enhebra y excita una parte del imaginario que se potencia. Porque no estoy pensando ya en pequeñas metáforas tradicionales, en recapitulaciones góticas o en relatos antiguos. Pienso en transformaciones que a la vez desconozco, que me incitan, me motivan, y me llevan a tomar decisiones técnicas. De ese modo se produce un diálogo permanente entre esa imaginación tensada, forzada, exigida por lo que no puede ser comprendido que se transforma en un motor, diría, religioso. Es lo que no entiendo, pero necesito comprender, lo que me impulsa y me conecta con esa materia. Ese es el punto más relevante en la búsqueda. Luego viene otro momento: el proceso para que todo eso baje a lo escrito, a lo que suena, a lo que está. Y allí quedan esos vestigios para que quien escuche atentamente –como aquel que observa un cuadro intensamente- logre poder introducirse en esa escena. Una escena musical que toma a la persona y la lleva hacia ese lugar que transitó el creador, el artista.

    El misterio que nos impulsa a la búsqueda tiene todos esos aspectos combinados. Y hay una espiritualidad enorme en ese camino; pero que necesariamente –tal como pienso a un músico- tiene luego que bajar a un ejercicio técnico que lo haga concreto. Porque sino la propuesta queda sólo en eso, una idea suelta, y no es mucho más que mera especulación.

    RAÍZ, POESÍA, VANGUARDIA

    P:-En esta última serie de obras “El Río” “Mariposa eléctrica” y “Piano peludo flotante”  lo que se advierte claramente que existe un vínculo en las tres, en las que aparece el paisaje, el río y elementos propios de esta parte del mundo ¿Cuánto permanece del terruño natal en el registro de su obra?

    Mucho. Para mí el río es Juan L. Ortiz. Mis charlas con él son mi patria de infancia. Y me llevan a todos los horizontes que él habilitó en mi pensamiento.

    En “El río” está Juan (Ortiz) con su poesía. Diría que el río y lo que él veía en el Paraná, está en mí. Y está más lo que él veía que lo que yo puedo ver. En ese sentido, he visto a través de él desde esa patria infantil que dejó en mí.

    He llegado a entender que Juan L. Ortiz es un ejemplo de cómo la poesía va por delante, y cómo en mi vida la poesía está siempre a la vanguardia. Así, concibo la música como una forma de dominio técnico y al mismo tiempo de posesión de esa poesía, que siempre queda distante. Digámoslo así: mi música busca atrapar una poesía que siempre queda distante.

    Oscar Edelstein junto a su compañera y musa inspiradora, Deborah Claire Procter, en su paso por Paraná para reencontrarse con el río y con amigos.

    Oscar Edelstein es compositor, pianista y director. Nació en La Paz. Desde su primera infancia hasta su juventud vivió en Paraná. Luego se radicó en Buenos Aires para estudiar con referentes de la vanguardia musical latinoamericana. Reconocido internacionalmente por su originalidad e inventiva, es ubicado liderando la vanguardia musical desde Latinoamérica. Ha recibido encargos de óperas modernas y obras sinfónicas no convencionales por parte del Ministerio de Cultura de la Nación, Teatro Colón de Buenos Aires, la Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina, la London Philharmonic Orchestra, el grupo de percusionistas suecos Kroumata y la Basel Sinfonietta (Suiza), entre otros. Sus performances con el Ensamble Nacional del Sur (ENS) han sido consideradas por la crítica especializada como «un hito histórico en la producción de vanguardia.”  Su trabajo catalogado y publicado es crucial en el mapa de la música contemporánea latinoamericana y la performance.

    SEIS OBRAS MUSICALES DE VANGUARDIA, EN PALABRAS

    “El Río” ligada al poema de Juan L. Ortiz es una suerte de primer boceto de una versión que escribí en 2006 como corolario a la ópera “Los monstruito”, basada en textos de Rodolfo Fogwill. Esta aria requiere de una fragilidad expresiva que capture la extrañeza de un paisaje y una voz singular que sólo Deborah Claire Procter podía hacer conmigo al piano. En ese primer boceto, la voz tenía que recorrer el dibujo melódico tímbrico, quebrándose en los bordes, suspendida entre entonar-respirar; en el límite de lo sólido, evocando el sentido profundo del poema”

    “Mariposa Eléctrica” es una derivación que escribo y tiene mucho de la armonía de “El Río”, de Juan L. Ortiz pero nos conduce a un lugar diferente.

    Respecto a la obra “Piano Peludo flotante”, relata el ilustrador catalán Pere Joan: “Oscar Edelstein me pidió dibujar los conceptos de una posible música para el río. Ideas abstractas y una grilla, un mapa de ideas musicales propias. Cuando le vi tocar el piano pensé que lo hacía de una forma orgánica, acariciándolo, casi empujándolo y metiéndole mano literalmente en sus entrañas. Como lo orgánico para mí tiene pelo pensé: ¡un piano peludo! Eso es, un piano-barco-peludo que remonta el río y que también asemeja un saltamontes. O a un camalote al revés, con las raíces al viento que son los pelos. Pero que no va a la deriva.  El gran instrumento negro que podría ser el vehículo de una forma de contar las sensaciones sin palabras.

    Pere Joan es un ilustrador Barcelonés que junto a Edelstein integró Paraná Ra Angá, una Expedición Científico-Cultural que recorrió los ríos de la Plata, Paraná y Paraguay, desde Buenos Aires hasta Asunción, durante el mes de marzo de 2010. El proyecto agrupó a unos cuarenta científicos y artistas de tres países.

    En “La calesa y la luna” el compositor ha tratado de “llegar a un lugar desconocido con procedimientos de la mecánica clásica, del puro procedimiento”. En esta obra “lo nuevo se encuentra solo y sin buscarlo. `Encuentro, entonces he buscado´, sería aquí mi frase de cabecera”.

    “5 invenciones sobre cristales y metrónomos” es una obra que “trabaja sobre una partitura gráfica que utiliza indicaciones, signos y símbolos específicos tridimensionales que deben explicarse al detalle a los intérpretes”. Esta obra “suma al trabajo de los intérpretes, múltiples decisiones de edición imprescindibles por el grado de variabilidad que posibilita este tipo de partituras gráficas, en donde, luego, es necesario optar por una versión. Por lo cual la publicada es una de las tantas posibles”.

    “La pluma y la suerte” se basa en un cálculo predictivo en el cual Edelstein concibió una obra nueva a partir de superponer otras dos (“La Calesa en la luna” e “5 Invenciones sobre Cristales y Metrónomos”). “La imagen del título –señala- tiene relación con el proceso de creación: la suerte como ese dios pagano menor, que traza algo. Y la pluma como ese cálculo predictivo que puede cambiarlo todo”.

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