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lunes, agosto 15, 2022
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    Hacer los chequeos médicos para evitar males mayores

    Las vacaciones de invierno pueden ser una ocasión propicia para realizar chequeos o exámenes médicos que venimos postergando por las preocupaciones diarias. La información que nos brinden esos estudios será clave para conocer nuestro estado de salud y eventualmente readecuar nuestros hábitos.

    Redacción MUY / [email protected]

     

    En abierta contradicción a lo recomendado, está extendida una idea peculiar: para no enterarnos si estamos enfermos, muchas veces resolvemos no hacernos los chequeos médicos.

    Corresponde decir que para que esta situación se presente confluyen varios factores; por ejemplo, la manera en que cada cual tramita el miedo a la posibilidad de no estar sano; o la experiencia con los profesionales de la salud, cuyas actitudes pueden influir en la relación de las personas con la consulta médica. Es obvio que también incide la situación socioeconómica en un contexto en el que en más de una oportunidad las obras sociales están cortadas. A esto se agrega cierta retracción que se ha producido en los últimos dos años por miedo al contagio de coronavirus.

    De lo que no cabe duda es que retomar la agenda de salud es importante y, dentro de ella, los chequeos médicos anuales. Esas revisiones pueden detectar problemas de salud en etapas tempranas previo a convertirse en algo más grave; también puede evitar que ciertas enfermedades se vuelvan crónicas, aumentando así la posibilidad de establecer un tratamiento oportuno y muchas veces, encontrar la cura.

    Lo sabemos por experiencia propia, conocer el estado de la salud personal nos da tranquilidad. Por estas razones, MUY repasa a continuación aspectos vinculados a las visitas médicas y los controles de rutina.

    Distinciones

    Hay dos tipos de diagnóstico: uno sirve para prevenir, y el otro para confirmar la sospecha de una enfermedad. El chequeo preventivo se aplica en general a personas que no tengan afecciones previas conocidas. Habitualmente consisten en un examen físico y análisis de sangre, orina y heces; electrocardiograma y rayos x de tórax.

    Por su parte, el chequeo diagnóstico -que sirve para confirmar la sospecha de una enfermedad- hace foco en ciertos síntomas del paciente. Si la persona es cardíaca o asmática, o tiene dolores de huesos, seguramente el profesional de la salud insistirá en estudios específicos, para ver su evolución. Es probable en ese caso que se precisen pruebas un poco más complejas.

    Dado que hay una tradición erróneamente extendida que proclama que recién después de los 40 años hay que preocuparse por la salud, es conveniente repasar algunos aspectos. Por un lado, hay que prestar atención a la prexistencia de enfermedades y de antecedentes familiares. Estos son factores que desaconsejan descuidar los controles. También es cierto que las condiciones de la vida actual ayudan a que se presenten en personas cada vez más jóvenes problemas de salud que en otra época estaban circunscriptos a los mayores.

    Al mismo tiempo, los avances de la ciencia y la tecnología han permitido mejorar los diagnósticos y anticipar los tratamientos. Como vemos, puede acompañarse la idea de que, después de cierta edad, los controles médicos deban intensificarse. Pero siempre se estará en mejores condiciones si las consultas con los profesionales de la salud son realizadas de manera sostenida desde los primeros años de vida.

    La realización de los controles anuales ayuda a detectar enfermedades que pudieran estar
    gestándose. Fotos: Gustavo Cabral.

    Qué controlar

    Una cuestión clave es que el chequeo periódico nos va a permitir conocer cómo estamos de salud, qué nos conviene mejorar en el día a día, qué debemos evitar y, qué rutinas debemos mantener en el tiempo para que nos sigan brindando beneficios. Esto es central: el chequeo médico anual está directamente relacionado con nuestra calidad de vida. En virtud de que los exámenes dependen del estado de salud, el sexo y la edad de los pacientes, siempre es mejor abstenerse a los consejos del profesional de confianza.

    Lo aconsejable en cuanto a los controles médicos es seguir el consejo de los profesionales.

    De todos modos, si él no los prescribiera por su cuenta, podemos nosotros plantearle si no es conveniente controlar algunos de estos aspectos: el peso; el funcionamiento del corazón; la capacidad pulmonar; y el estado del resto de los órganos, cuyas señales suelen detectarse en análisis de orina y sangre.

    El listado, naturalmente, no es exhaustivo y va a depender siempre de las condiciones del paciente y el criterio médico.

     

     

     

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