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lunes, agosto 8, 2022
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    Un casamiento de campanillas, en los albores del siglo XX

    El 1º de julio de 1904 contraían matrimonio religioso Flora Teresa de Urquiza y Costa y Juan Pablo Sáenz Valiente Campos en la Iglesia de La Piedad de Buenos Aires. Dos familias de pública trayectoria unían destinos y riquezas en ese enlace que captaba el interés de la prensa porteña, entre otros la popular Caras y Caretas que lo caracteriza como “uno de los acontecimientos sociales más sonados del año”. Otro Sáenz Valiente –Samuel- lo había antecedido en el matrimonio con una hermana de Teresa.

     

    Rubén I. Bourlot / [email protected]

    Luego de la pomposa boda porteña el matrimonio integrado por Flora Teresa de Urquiza y Costa y Juan Pablo Sáenz Valiente Campos fue a refugiarse a un tranquilo rincón entrerriano, propiedad de la novia.

    Hasta hace algunos años habitaba la coqueta residencia denominada Villa Teresa, casco de la estancia del mismo nombre, Marcelo Tito Sáenz Valiente, hijo menor del matrimonio, y nieto del general Urquiza. Rodeado de arboledas y arrullado por el murmullo del arroyo cercano, el hombre habitaba un trozo de la historia provinciana.

    Al otro lado de arroyito denominado Las Achiras aún se conservaban algunos indicios de lo que había sido el antiguo casco de la estancia San José o el Talar donde la tradición sostiene que nació Justo José de Urquiza en 1801.

    Las edificaciones de la estancia Villa Teresa, conservadas hasta hoy, pertenecen al estilo arquitectónico colonial con mirador italianizante y ricos detalles de mármol de Carrara, según una crónica.

    Cuenta con un portal para los carruajes, aljibe de una pieza de mármol blanco, hogares y chimeneas, espejos y mobiliario suntuoso, detalles que reconocen su origen a finales del siglo pasado, con techos casetonados de origen europeo, entre otros detalles de lujo. En su interior existía una rica biblioteca. En los alrededores se pueden observar varias estatuas diseminadas en el conjunto arbóreo y herbal de los jardines que ofrecen una reminiscencia europeizante a este fundo rural. También se extiende un parque cercano a las 30 hectáreas con robles, lapachos y magnolias.

    Boda de campañillas

    Por la crónica de Caras y Caretas del 9 de julio de 1904, con fotos incluidas, nos enteramos que luego de la ceremonia religiosa se realizó un baile en la casa del novio que “asumió grandes proporciones”. La lista de invitados mostraba a distinguidos nombres de la alta aristocracia porteña que el periódico no revela. Sí menciona el lujo de los objetos artísticos exhibidos en las vitrinas de los salones.

    “A los naturales atractivos de la exposición –culmina la crónica- se unía un fin altamente simpático para acrecentar su éxito: el producto de las entradas era destinado a la Woman’s Building Association.”

    Teresa era una de las hijas del general Justo José de Urquiza y Dolores Costa, nacida en la residencia de San José el 22 de diciembre de 1864 (falleció en Buenos Aires el 8 de septiembre de 1945), y fue testigo del asesinato de su padre en 1870. Para el momento de su matrimonio ya era una persona que orillaba los 40 años.

    Tras la muerte del general el juicio sucesorio determinó que los hijos Cipriano y Carmelo de Urquiza heredaran las extensiones que originalmente formaban parte de la estancia San José, también conocida como Rincón de Urquiza. A Carmelo le tocó la parte que en alguna documentación figura como Estancia Las Achiras, enhorquetada entre los arroyos Cordobés y Las Achiras que dan origen al arroyo hoy llamado Urquiza afluente del Uruguay. Una porción de esta última propiedad fue cedida a su hermana Teresa que incluía el casco ya construido por la fecha que figura en el frente de la edificación principal: “Villa Teresa 1876”. Observemos que para esa fecha Teresa tenía solo 12 años.

    Y recién tres décadas después la residencia pasaba a ser el refugio de amor con Juan Pablo Sáenz Valiente, y el hogar de tres hijos aunque ninguno habría nacido en el lugar según los sitios de genealogía consultados, seguramente por la vida itinerante de Capitán de Navío que era Sáenz Valiente. Juan Pablo nació en París en 1905, Francisco José y Marcelo Tito lo hicieron en Buenos Aires en 1906 y 1908 respectivamente.

    El marino Saénz Valiente

    Por su parte, al momento de contraer matrimonio, Juan Pablo Sáenz Valiente era Capitán de Navío. Había ingresado a la Escuela Naval con diecisiete años, egresando con el grado de alférez en 1883.

    En 1884 Sáenz Valiente formó parte de la expedición que Augusto Lasserre (que ya mencionamos en una historia anterior) realizó al canal Beagle, integrando la División Expedicionaria del Atlántico Sur. Tras efectuar algunas tareas hidrográficas en el sur de su país, regresó a Buenos Aires para ejercer como profesor de máquinas de vapor en la Escuela Naval. En 1885 fue enviado al Chaco, con el objetivo de realizar una campaña en el río Teuco. Ese mismo año fue comisionado en Europa, más precisamente a Trieste, Italia, a buscar el crucero Patagonia.

    Tras ser ascendido a capitán de fragata en 1897, le fue encargado el acorazado Almirante Brown, con el cual realizó el relevamiento hidrográfico del canal Beagle y de las islas Picton, Nueva y Lennox.

    Entre 1899 y 1901, Sáenz Valiente estuvo al frente de las comisiones hidrográficas del río de la Plata y del canal Beagle. Posteriormente, entre 1906 y 1909, se desempeñó como jefe de Estado Mayor. Años más tarde, más precisamente el 12 de octubre de 1910, fue nombrado ministro de Marina por el presidente Roque Sáenz Peña, cargo que continuó, tras la muerte de éste, bajo la presidencia de Victorino de la Plaza.

    Con Rubén Darío

    Sabemos de la estrecha relación del poeta modernista nicaragüense con nuestro país y en particular con los fastos del centenario de la Revolución de Mayo donde le cantó a la Argentina, a sus “campos del Toro y del Becerro simbólicos”. También aquí encontramos en una carta los vínculos con Sáenz Valiente con motivo de la preparación de un Álbum de la Marina de Guerra.

    La misiva enviada por Rubén Darío, fechada en París en 1912, da cuenta al entonces Ministro de Marina de la revisión de documentos “para la redacción del Álbum de la Marina de Guerra que Ud. ha tenido la amabilidad de confiarme.”

    Luego de brindar detalles de las características que debiera tener el trabajo sugiere que el texto iría “precedido de unas palabras sobre la marina argentina de Sir Charles Beresford o de otro almirante extranjero” y agrega: “yo opino que sería muy conveniente, aprovechando los grabados, hacer una edición en inglés y otros en francés, pero sobre todo en inglés, a fin de dar a conocer en Europa y en Estados Unidos la importancia de la flota argentina. “

     

    Para seguir leyendo

    Más temas sobre nuestra región en la revista digital Ramos Generales, disponible en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com/

     

    La revista Caras y caretas se hizo eco del enlace de Juan Pablo Sáenz Valiente y Teresa de Urquiza y Costa.

     

     

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