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lunes, agosto 8, 2022
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    Un sentido reconocimiento a los inmigrantes piamonteses

    Este viernes 1° de julio, cuando -al atardecer- los edificios públicos de la ciudad se iluminen, la Casa de Gobierno de la Provincia de Entre Ríos se vestirá de una manera diferente. Tendrá los colores: rojo, blanco y azul: los colores del “drapò”, o sea de la bandera piemontesa.

     

    Laura Moro / [email protected]

     

    Esa ornamentación singular de la Casa de Gobierno se deberá a que precisamente se estará celebrando en la provincia de Entre Ríos el Día del Inmigrante Piemontés, establecido en 2019 por la Declaración de Interés N° 59 de la Cámara de Diputados.

    Piemonte, la región del Norte de Italia que linda con Francia, desde la cual se gestó la Unidad de Italia en 1861, fue sede del Reino de Italia por largo tiempo; y Turín fue la capital de la Península. Sin embargo, fue ésa una época de extrema pobreza y de guerras permanentes, lo cual generó el gran fenómeno de la inmigración europea que abarcó desde mediados del siglo XIX hasta mediados del XX.

    Inmigrantes que Argentina recibió abundantemente, y que en nuestra provincia dejaron señales indelebles en cuanto a la conformación poblacional, las estructuras sociales, la economía, la industria y los valores de una cultura milenaria.

     

    Cimientos

    Justamente, la Cámara de Diputados recuerda, al elegir ese día, que el 1° de julio de 1857 se fundó la colonia San José, la primera colonia agrícola-ganadera creada por y para inmigrantes en la provincia de Entre Ríos.

    Sobre la costa del Río Uruguay se hallan todavía los vestigios que recuerdan a esos primeros asentamientos agrícolas de colonos europeos que llegaron a mediados del siglo XIX a nuestro país.

    Fueron grupos organizados compuestos por piemonteses, suizos, y saboyanos, que arribaron a esta región por la campaña promovida por el entonces presidente de la Confederación Argentina, Justo José de Urquiza, que tenía la convicción de que había que poblar el país y consideraba determinante la presencia inmigratoria en la conformación de las colonias agrícolas y por ende en el desarrollo económico del país.

    Para fines del siglo XIX Entre Ríos ya contaba con 163 colonias, distribuidas en distintas regiones, constituidas por familias de diversas nacionalidades, y siguiendo el mismo modelo.

    De acuerdo a su política de colonización se les garantizaron a los inmigrantes parcelas de 27 hectáreas que debían pagar con su propio trabajo. Se les entregaron también animales, semillas para sembrar y dos simbólicas palmeras: una se plantaba al iniciar el contrato y la otra al terminar de pagarlo.

    Los colonos sembraron trigo, maíz, algodón, tabaco y maní; plantaron frutales, elaboraron aceite, harina y miel, produjeron vinos y también se perfeccionaron en la avicultura. Incorporaron modernas máquinas de segar y trillar, y aportaron a una enriquecedora diversidad cultural. En su puerto se comercializaron los primeros productos agrícolas que se empezaron a desarrollar en el siglo XVII.

     

    Políticas

    Y no fue errado el concepto de Urquiza. Argentina pasó de ser un importador de cereales y harina a constituirse en uno de los mayores exportadores mundiales de esos productos en algo menos de tres décadas. Esa evolución tuvo un motor principal en la formación de colonias agrícolas, esencialmente con inmigrantes.

    A mediados del siglo XIX, la cuestión inmigratoria integró el proyecto de construcción de la Nación Argentina, en tanto se consideraba el rol de la inmigración como medio de progreso y de cultura. El mismo Juan Bautista Alberdi, en sus “Bases”, texto inspirador de la Constitución Nacional de 1853, enfatiza justamente ese rol.

    Otro detalle de gran importancia es que en San José se organizó la base institucional de la entonces Colonia, la primera intendencia de Entre Ríos y el primer Registro Civil del país. Todo esto es actualmente un testimonio vivo de los primeros migrantes, conservado y mantenido en el valiosísimo Museo de la Inmigración de San José (Departamento Colón) encargado de custodiar esos importantes documentos históricos.

    Presente y futuro

    Los descendientes de Piemonteses de la Provincia de Entre Ríos nos sentimos muy agradecidos a la Cámara de Diputados que, con esta Declaración de Interés destacó y valoró el accionar de estos primeros inmigrantes. Nos sentimos orgullosos de ser los herederos culturales de quienes formaron parte de esa acción colonizadora que contribuyó a construir la pujante provincia que hoy tenemos.

    Y cabe señalar también que al emitir esta Declaración la Provincia de Entre Ríos fue pionera en el país.

    Porque una vez comunicada la misma a la Federación de Asociaciones Piemontesas de la Argentina (FAPA) las asociaciones comprendieron la importancia de recordar y valorar la acción de los piemonteses en todo el país, y cada una de ellas desde su lugar se movilizó para aportar a esta Declaración y reforzarla con otras acciones.

    Y así se destacó cómo ellos fueron forjadores de la “Pampa Gringa”, marcando una estampa piemontesa, que hoy se mantiene y se cultiva, donde aún se habla con amor la lengua del corazón, y donde innumerables hermanamientos de sus localidades con ciudades del Piemonte crean lazos fuertes y duraderos que se multiplican en el tiempo, generando intercambios de todo tipo, desde los afectivos hasta los de la más alta industria y comercio.

     

    Transformación

    Así se recordó también a un gran piemontés, Don Bosco, que desde Italia y gracias a sus Salesianos produjo en la Argentina uno de los más significativos cambios educativos, sembrándola de Colegios Salesianos que aún hoy dejan una marca indeleble en la educación de las jóvenes generaciones, formándolas no sólo como personas de bien, que es el objetivo fundamental sino como emprendedores, trabajadores incansables, buenos economistas, visionarios de futuro. Muchas importantes localidades argentinas están hechas sobre la base de esta formación y su producción se articula sobre el eje salesiano.

    Fue así que después de riquísimos intercambios, de fundamentación de distintas posturas, la Federación votó en pleno la ponencia de establecer un Día nacional del Inmigrante Piemontés que, en homenaje a Don Bosco, sería el 16 de agosto, día de su nacimiento.

    Este año se celebrará por primera vez en la ciudad de Mendoza, donde la acción de los salesianos es de gran relieve.

     

     

     

     

     

     

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