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lunes, agosto 8, 2022
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    Relevaron distintas estrategias de contención durante la pandemia

    Un numeroso equipo de la Licenciatura en Psicología que se dicta en la Uader relevó información epidemiológica, en materia de salud mental, durante la pandemia. En los primeros días de julio, el resultado de ese trabajo se verá plasmado en una publicación afín.

     

    Redacción EL DIARIO/ [email protected]

     

    Durante todo 2020, en el momento más duro de la pandemia, un numeroso equipo interdisciplinario e intersectorial pero impulsado desde la Licenciatura en Psicología de Uader, se diseñó un proyecto de investigación con el fin de relevar información epidemiológica en materia de salud mental.

    La propuesta había sido aprobada entonces en el marco del Programa de articulación y fortalecimiento federal de las capacidades en ciencia y tecnología COVID-19 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MinCyT) y ahora, tras el informe que habían presentado en noviembre de 2021, acaban de ser bien evaluados por Nación.

    El equipo de trabajo integrado por profesionales de diferentes disciplinas (psicología, trabajo social, comunicación social, medicina, epidemiología),  estudiantes avanzados de la Licenciatura en Psicología (FHAyCS UADER), e instituciones como el Hospital Escuela de Salud Mental y la Dirección Provincial de Salud Mental, estuvo liderado por la psicóloga Adriana Beade, bajo la co dirección de su colega Matías Bargas.

    El proyecto denominado “Producción de información epidemiológica en salud mental y fortalecimiento de iniciativas comunitarias de intervención remota en salud mental ante el ASPO COVID-19 en la provincia de Entre Ríos», tuvo por objeto “articular los dispositivos que diferentes organizaciones de la comunidad entrerriana organizaron ante el ASPO COVID-19, para el acompañamiento y contención remota de la salud mental en la provincia de Entre Ríos. A su vez, se pretende generar conocimiento epidemiológico en salud mental, relacionado con el carácter disruptivo que la epidemia COVID-19, y el aislamiento social instrumentado, provocaron en el conjunto de la población entrerriana”, señaló Beade.

    El objeto de estudio, según comentó la directora del proyecto, “es un área de trabajo que desde la cátedra de Salud Pública y Salud Mental venimos desarrollando hace tiempo; y el objetivo que planteamos fue producir conocimiento epidemiológico en Salud mental en la provincia de Entre Ríos, desde dispositivos comunitarios que hicieron contención remota durante el ASPO COVID-19”.

    Ahora, el próximo paso, según anticipó a EL DIARIO Matías Bargas, será dar a conocer lo que resultó de ese intenso relevamiento.

     

    Cobertura

     

    Al ser consultada sobre los lugares relevados, Beade especificó: “El territorio donde asentamos la investigación fue toda la provincia de Entre Ríos y el momento crítico particular fue el ASPO COVID-19. Tomamos un período de tiempo entre marzo y octubre de 2020; así que de algún modo cubrimos el período ASPO hasta Junio (Aislamiento Preventivo y Obligatorio) y también el DISPO (Distanciamiento Social). O sea que tomamos ese fragmento de tiempo en la provincia de Entre Ríos con todos los dispositivos comunitarios que trabajaban en contención remota”.

    Vale acotar que por dispositivos comunitarios se entienden aquellas iniciativas surgidas de instituciones, otras de municipalidades y otras de ONG que de diferente manera, fueron conteniendo la salud de la población.

    En ese sentido destacó el relevamiento de “algunos dispositivos de alcance provincial, entre ellos el de nuestra facultad, que se puso a disposición de la comunidad, estudiantes, docentes, no docentes y graduados. Otro dispositivo provincial fue el del Colegio de Psicólogos, y también el de varias municipalidades que ofertaron dispositivos locales. Vale la pena mencionar que no suele ser salud un ámbito de desarrollo municipal, algunas municipalidades lo tienen, pero muchas se organizaron para dar respuesta a sus comunidades y algunas ONG también”.

     

    Concepto

     

    Beade se detuvo en un concepto clave, la epidemiología en salud mental. En esa línea dijo que se trata de “un área bastante poco desarrollada porque es un campo del saber que se centra mucho en lo biomédico; y para quienes trabajamos en salud mental es todo un desafío introducir la perspectiva, la variable, la categoría subjetividad que es la específicamente nuestra. En este sentido, es que planteamos este desafío en un hecho crítico e inédito, no porque sea la primera pandemia que atravesamos como comunidad, sino porque esta pandemia tuvo características particulares: la contagiosidad del virus, la rapidez con la que nos desplazamos lo extendió rápidamente por toda la superficie planetaria, con una característica bastante particular de nuestro tiempo que es la inmediatez de las comunicaciones”.

     

    Desarrollo

    Por su parte, Bargas, codirector de la investigación, añadió: “Uno de los objetivos que nos propusimos fue hacer un análisis de los motivos de consulta a los dispositivos. Sin embargo terminamos haciendo mucho más hincapié en pensar en otra pata de la epidemiología que es una evaluación de las actividades, las políticas, las propuestas en el campo específico de salud. Una de las cosas que rescatamos fue la velocidad de organización de los dispositivos. De hecho algunos lo que hicieron fue retomar y valerse de experiencias anteriores o incluso tomar como referencia la organización de otras propuestas que se habían hecho en la provincia”.

    “Fueron modos organizativos de responder a la emergencia que no existían. Es destacable la rapidez y disposición con que algunas organizaciones, municipalidades y ONG logran armar una propuesta y organizarla para atender las necesidades claramente subjetivas y de salud mental de la población”, aportó Beade.

     

    Futuras emergencias, posibles políticas

    Respecto del trabajo encarado, la psicóloga resaltó: “Elaboramos toda una cartografía social de los equipos e información epidemiológica específica en relación a la emergencia sanitaria y a la variable salud mental. Requerimos datos específicos epidemiológicos que se pudieran transmitir de un modo muy sencillo. Yo diría que el impacto de la pandemia y el aislamiento repercutió fuertemente en preocupaciones porque el inicio de la pandemia requirió mucho de estos dispositivos, mucha gente llamó a estos dispositivos pese a que en la provincia no se registraban cantidades, y mucho menos alarmantes, de contagios. O sea que el impacto del riesgo de enfermar y de morir produjo diversas y variadas inquietudes. El cómo discurrió la pandemia tuvo particularidades inéditas que revelan la magnitud de la crisis; y en este sentido consideramos que la investigación aporta información privilegiada para el trazado de políticas públicas, e incluso datos de situaciones provinciales de equipos que trabajan en la provincia, por ejemplo, para tener en cuenta en futuras emergencias.

    El proyecto de investigación fue bien considerado por la cartera nacional. Según detalló Bargas, ahora están abocados a preparar “la publicación de un libro con el informe de la investigación realizada. Uno de los puntos que resalta la evaluación es esto de poder identificar la capacidad de respuesta, la capacidad de organización de alternativas, de cuidado, de prevención en relación a algo que nos atravesó a todos, que fue la pandemia; y de qué modo en diferentes lugares de la provincia, con diferentes estrategias, se pudo responder para contener las poblaciones particulares”.

     

    El equipo de trabajo estuvo liderado por la psicóloga Adriana Beade, bajo la codirección de su colega Matías Bargas.

     

     

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