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lunes, agosto 8, 2022
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    “Hay que construir consensos más allá de una fuerza política”

    Centro para la concertación y el desarrollo es la denominación de un espacio que se define plural y federal, de producción y debate de ideas para el desarrollo productivo. Nicolás Trotta, el exministro de Educación de la Nación, es uno de sus referentes y compartió con EL DIARIO una mirada sobre problemas que arrastra el país desde hace años y respuestas pendientes.

     

    Redacción EL DIARIO / [email protected]

     

    Nicolás Trotta estuvo el viernes último en Paraná donde desarrolló una serie de actividades en su carácter de referente del Centro para la concertación y el desarrollo (CCD). Acompañado por el rector de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, Luciano Filipuzzi, y el decano de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud, Aníbal Sattler, durante una entrevista en EL DIARIO, habló de “los tremendos desafíos” del país que “tiene deudas muy marcadas con la sociedad, con problemas estructurales que no se logran resolver y se van trasladando de gobierno a gobierno”.

    Se detuvo en los problemas “urgentes que son exclusivamente de nuestro país” para referirse a “la alta inflación para la que no hay soluciones mágicas”. Agregó que “venimos hace poco más de 15 años con índices altos de inflación y no hay gobierno que haya logrado bajarlos más allá de las diferencias en el despliegue de las políticas o el impacto que ha tenido en la capacidad de compre del salario, que ha sido muy disímil”.

    Consideró que se puede trasladar esa problemática a las distintas áreas de las políticas públicas y en ese sentido propone “ampliar esa mirada para marcar que esos desafíos deben ser comunes no solo a la dirigencia política partidaria, sino también al sector empresario y trabajador para poder trazar una agenda de desarrollo en nuestro país”.

    Trotta concurrió a EL DIARIO, acompañado por el rector de la Uader, Luciano Filipuzzi, y el decano de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud, Aníbal Sattler. Foto: Sergio Ruiz. EL DIARIO.

    Entusiasta describió las “potencialidades” del país: “el enorme factor de desarrollo que significa nuestro sector agropecuario con el desafío de sumar valor agregado; la agenda que se vincula a la energía que puede producir no solo para garantizar el autoabastecimiento y su propio desarrollo sino para la exportación y generación de riqueza; una minería sostenible que también es el camino para poder cimentar un modelo de desarrollo. Y a eso le sumamos el capital humano, el sector del software y el sector industrial”.

    Cambió el tono para advertir que “todo eso demanda de una claridad que hoy en el país no la observamos en términos generales. Creo que el desafío que tenemos próximamente los argentinos es decir cuál va a ser esa agenda, cómo la construimos colectivamente y cómo logramos que en cuatro, cinco, seis puntos centrales haya un acuerdo más allá de la coyuntura política”.

     

    -¿En este escenario cómo se inserta este Centro?

    -Hace varios meses que venimos trabajando con una mirada federal porque otro desafío que tiene la Argentina es romper una imposición de una agenda política conurbanizada. Parece que se impone lo que ocurre en esa región del país y el país es mucho más extenso, más diverso, con desafíos históricos también vinculados a las inequidades territoriales, a problemas que han ganado visibilidad afortunadamente a partir del rol de los gobernadores y las gobernadoras, en las últimas semanas, en el planteo por las asimetrías que existen en el precio del transporte y de la energía entre ciudad y provincia de Buenos Aires y el resto del país, por mencionar un ejemplo.

    Luciano Filipuzzi, rector de la Uader, destacó que “el Centro está compuesto por referentes de todo el país”.

    Nosotros pretendemos llevar adelante un proceso que se llama Iniciativa Consenso que es una hoja de ruta que han trabajado los equipos técnicos del Centro que no solo pretende enfrentar con ciertas respuestas problemas como la inflación sino la agenda para el desarrollo de la Argentina, para la transformación positiva del Estado, una agenda vinculada a la educación, la ciencia y la tecnología. Otro problema creciente, que tiene una enorme presencia en nuestro país y tenemos que abordarlo de una mirada plural es la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

    Esa iniciativa denominada Consenso pretendemos que habilite una agenda de trabajo con las centrales obreras, diversas fuerzas políticas, cleros, la Conferencia Episcopal, la Unión Industrial Argentina, tratar de ir construyendo colectivamente una mirada común más allá del gobierno que tengamos en términos nacionales o en cada una de las 24 jurisdicción del país.

     

    -¿El espacio tiene una identidad partidaria?

    -Todos tenemos un marco de pertenencia, pero somos conscientes que no alcanza con el justicialismo para la transformación que necesita la Argentina. Hay que construir consensos más allá de una fuerza política. Eso lo vemos desde lo que nos ha impuesto la realidad: hay problemas que venimos arrastrando hace demasiado tiempo. Hoy la Argentina, en el siglo XXI, es un país mucho más desigual que previo a la última dictadura. Eso implica también una reflexión de la democracia, como un modelo que permita realmente el progreso colectivo de toda la sociedad. 52% de nuestros niños están debajo de la línea de la pobreza. Han mejorado en la gestión del presidente Fernández ciertos indicadores vinculados al empleo pero también hay desafíos que no se han logrado abarcar o emprender. Todo esto tiene que ser parte de un debate interno hacia nuestra fuerza política, hacia el Frente de Todos.

     

    -No parece sencillo consensuar, concertar por estos días.

    -Y así nos ha ido como sociedad. El saldo no ha sido positivo.

     

    -¿Es factible hacerlo?

    -No es un camino fácil, pero vemos ciertos procesos de descomposición que demandan respuestas urgentes. Creo que los extremos no nos llevan a un modelo de desarrollo y no hay que inventar la rueda. Tenemos que ver qué han hecho los países que nos han sacado distancia en las últimas décadas en la agenda del desarrollo. Cuando vemos nuestra región, hay países que cuando los comparamos linealmente no tienen el nivel de desarrollo que tiene Argentina pero si vemos esos países 15 años atrás y los vemos hoy, han progresado no solo su nivel de desarrollo sino la calidad de vida de sus ciudadanos. En la Argentina -dejando claro que no han sido iguales todos los procesos políticos-, el saldo no ha sido positivo. Veamos los últimos siete años. Tres de los cuatro años de Mauricio Macri fueron muy negativos, de recesión económica y el endeudamiento que es un fuerte condicionante. Ahora, como Frente de Todos, si no logramos concertar hacia adentro de nuestra propia fuerza política un camino, si no logramos superar con debates intensos las diferencias que pueden existir, es muy difícil instrumentar una respuesta acorde a los desafíos que tiene la Argentina y por supuesto, mucho más difícil convocar a otros cuando nosotros no hemos logrado establecer una mirada única.

     

    LOCAL. Luciano Filipuzzi, por su parte, destacó que “el Centro está compuesto por referentes de todo el país y trata de ser un espacio de diálogo, de consenso. Concertar es acordar, pero para eso hay que dialogar y el diálogo implica sentarse desde un lugar en el cual vamos a escuchar al otro, sin una posición cerrada, porque de ese modo, sería imposible llegar a un acuerdo”.

    Reflexionó que “si no hay humidad de sentarnos a buscar esos puntos en común que nos unifican es inviable cualquier política pública en la República Argentina”. Marcó la necesidad de tener “políticas de Estado que no se varíen, no se discutan, sobre cuestiones centrales”.

     

    Humor social negativo

    Desde el Centro se elaboró un Índice de gestión de gobierno (nacional) cuyo resultado refleja una situación producto de no haber logrado los objetivos que se trazan.

    Explicó que “este índice está construido por tres variables: una de datos duros vinculados a empleo, crecimiento de la economía, entre otros; otra de datos de opinión pública y la tercera, datos a partir de la encuesta a líderes de opinión”.

    Respecto de los resultados, “el dato más complejo es el humor social que está transitando la Argentina. La mirada de los líderes de opinión es mucho más positiva que la de la opinión pública, lo que puede hablar de una perspectiva quizá positiva hacia el futuro, pero la realidad económica, lo que más atraviesa y genera ese humor social negativo, es la inflación”, puntualizó.

    Estimó que “la inflación este año va a estar lamentablemente, superando el récord que estableció la gestión de Mauricio Macri en 2019, del 53%. Hoy la propia proyección positiva que puede llegar a hacer nuestro instituto estadístico habla de una inflación de al menos 67 / 68%. Si mejoran los indicadores podría ser un poco mejor, pero también podría estar superando el 70%. No hay posibilidad de mejorar la capacidad de compra del salario, de las jubilaciones, de las pensiones, con un nivel de inflación tan alto como el que estamos transitando.

     

    ENEMIGOS

    -¿Qué situación visualiza para 2023?

    -Esperemos como sociedad, poder clarificar estos debates, que toda la dirigencia política, empresarial y social podamos sacar la palabra enemigo de la mesa. Las posiciones maniqueas no sirven para encontrar las soluciones.
    El término enemigo está lamentablemente institucionalizado en todas las fuerzas políticas, no solo en una. Tenemos que intentar generar espacios que nos permitan acordar una agenda común. La lección que yo me llevo de la experiencia compleja en la gestión de gobierno, es que tenemos que generalizar nuestras políticas, ser conscientes que no alcanza con un Estado nacional, con un único gobierno, porque en un país diverso como el nuestro tenemos que acordar políticas de manera horizontal con todas las jurisdicciones.

     

     

     

     

     

     

     

     

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