Ganar el título: Memoria y Balance, del mariagrandense José Bione

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Empezó a jugar al básquet a los 11 años y a los 16 fue reclutado por Boca. De María Grande a Capital Federal. Los cambios y la adaptación. Apunto de recibirse de Contador, acaba de salir campeón de la Liga Argentina con Independiente de Oliva. “Ya veré dónde seguiré jugando. Ahora quiero recibirme. Me queda el último tirón”, dijo.

PABLO ROCHI | coordinació[email protected] 

De pibe ya mostraba atributos importantes, con buen físico e interesantes condiciones. Igual, el básquet para él significaba estar con sus amigos, divertirse y pasarla bien.

En ese entonces, en las inferiores de Atlético María Grande, no tenía en mente trascender y ser jugador profesional. Es más, en su futuro se veía trabajando con su papá y sus hermanos en el taller de alineación y balanceo, a lo sumo estudiar una carrera universitaria.

El tiempo pasó rápido y su propia película tuvo capítulos intensos. José Luis Bione recibió la propuesta para mostrarse en el Campus de Boca, rindió muy bien y a los 16 años lo llamaron para ser reclutado por el Xeneize. Ahí empezó su camino como basquetbolista.

Hoy, 8 años de aquel suceso, el ala pivot de 24 años y 1,97 metros acaba de vivir una de sus más grandes satisfacciones. El mariagrandense fue parte importante del título de Independiente de Oliva en la Liga Argentina, club que hizo historia y ascendió a La Liga Nacional tras barrer 3 a 0 en la serie final ante Zárate Básket.

“Es una alegría muy grande. Es único. Fue algo que se dio desde principio de temporada. Congeniamos como equipo y fuimos claros líderes del torneo. Estuvimos en la punta de principio a fin y todo se coronó con el ascenso. Se dio todo a la perfección porque nosotros no nos propusimos jugar por el ascenso, no estaba ese propósito. Uno quiere llegar a grandes logros pero la verdad no nos veíamos peleando por llegar a la Liga Nacional. Pero lo logramos y la emoción es muy grande”, contó en diálogo con EL DIARIO.

-Sorprendieron a propios y extraños. ¿En el inicio de temporada cuáles eran los objetivos que se trazaron?

-Partamos de la base que para Independiente fue la primera temporada que jugó la Liga Argentina. Es muy raro que un equipo que debuta en la divisional logre ganar y ascender. La intención era hacer pie y competir, pero nadie pensaba que íbamos a ganar todo. La Liga Argentina es muy larga, difícil y competitiva. Nosotros llegamos a jugar 61 partidos. Es mucho. Así y todo lo logramos.

-¿Y cuál fue la clave para lograrlo?

-El grupo humano, el buen funcionamiento del equipo y el rendimiento de cada uno de los jugadores. Fue una sumatoria de esas y otras cosas. Desde los primeros amistosos previos a la temporada supimos construir una identidad como equipo. El grupo que se formó fue espectacular. En los entrenamientos éramos súper competitivos. Nos matamos a palos por mejorar. Después, la dirigencia trabajó muy bien y nos brindaron todo. No nos tuvimos que preocuparnos por nada más que entrenar y dar lo mejor.

-¿Y en lo personal cómo definirías tu campaña?

-Quedé muy conforme. Si bien en la mayoría de los partidos arranqué como suplente, me sentí muy importante para el equipo. En la serie final de Conferencia se lesionó Fernando Martina y me tocó salir de titular. Con su ausencia aumenté la cantidad de minutos y entiendo que lo hice de muy buena manera. Sobre el final también tuve el protagonismo deseado. Claro que también tuve altibajos, pero es algo normal cuando la temporada es tan larga. La intención es seguir aprendiendo y mejorar. Lo que me pasó son experiencias que suman para eso.

-Sos jugador de Boca. Fuiste a Independiente como ficha U23, a préstamos. ¿Cómo es tu situación?

-Mi pase sigue perteneciendo a Boca, pero no significa que tengo que volver. Si me llaman lo haré, sino deberé buscar equipo. Hasta ahora no se habló nada y no creo que suceda. Seguramente vuelva a salir a préstamo al equipo que me fiche. Boca aumentó el presupuesto y se está armando con un plantel fuerte para la próxima Liga. En mi caso, ahora paso a ser ficha mayor y no creo que tenga lugar en ese equipo.

BOCA Y CAPITAL

-¿Cómo se dio tu llegada a Boca?

-Gracias a (Héctor) “Chueco” Haile. Él tenía un contacto y me llevó al Campus que organizó Boca. Fuimos con otros chicos más, entre ellos (Matías) “Matute” Solanas. En el viaje de regreso “Chueco” me adelantó que en unos días me iban a llamar de Boca para sumarme a sus inferiores.

-¿Y entonces?

-Imaginate. Una locura. De estar en una ciudad chica como María Grande a tener que ir a Capital Federal y a Boca, nada más y nada menos. Alegría, miedos y miles de preguntas. Cuando fui me choqué con ese cambio rotundo. No te voy a mentir, me costó adaptarme. Tenía 16 años, a días de los 17. Dejar mi familia, pasar mi cumpleaños solo, dejar mis amigos, mi club. Un cambio fuerte. Cuando empezás a jugar se acomodan las cosas. A parte, son varios chicos que están en la misma que uno, entonces, nos acompañamos entre todos. El último año de secundaria la hice en Buenos Aires, entonces tuve que adaptarme a muchas cuestiones. Por suerte todo se dio bien.

-¿Cómo es esa vivencia de un pibe que es llamado por Boca?

-Una experiencia rara. Y lo es para toda la familia. Cuando me llamaron de Boca mis viejos estaban con muchos miedos. En ese entonces, mi abuela me decía “José, ¿estás seguro de irte a Buenos Aires?”. Veía las noticias que llegaban desde allá y no quería saber nada. Mi vieja en el contrato pidió que haya una cláusula de desarraigo, por temor a que si me quería volver no suceda nada raro. Por suerte esa cláusula nunca se ejecutó.

-¿Cómo te definirías como jugador?

-Quiero empezar a jugar más de frente y pulir el tiro de 3 puntos. Quiero ser un jugador más completo. Para el juego de espalda quedé liviano, entonces, si logro mejorar esos aspectos seré un jugador con más variantes.

El pibe de María Grande

-¿Cómo fue tu infancia?

-De chico jugué al fútbol. Al básquet empecé a jugar a los 11 años, acá en Atlético María Grande. En U15 quedé en la selección de Paraná. Después, en U17 quedé en la selección de Entre Ríos para jugar el Argentino. Ahí es cuando surge la posibilidad de Boca.

-¿De chico aspirabas a ser jugador profesional o se dio a medida que creciste?

-Al principio jugaba por diversión, para pasarla bien. Después lo tuve de entrenador Juan Salamone. Él me empezó a hablar sobre la posibilidad de dar un salto. Ahí empecé a pensar en esa chance. Juan me contactó con (Leandro) “Torito” Palladino, quien hoy es mi representante.

-¿Y de pibe cómo te veías en un futuro?

-Mi viejo y mis hermanos trabajan en un taller de alineación y balanceo y me veía ahí trabajando con ellos. De todas maneras, mientras surgía la posibilidad de ser jugador profesional también quería estudiar una carrera universitaria. De hecho estoy estudiando para Contador. Me queda poco para recibirme. Estudié a distancia en la Universidad Siglo 21. Me queda el último tirón.

-¿Y como jugador, de ahora en más qué?

-Ahora quiero recibirme. Después, veré dónde sigo jugando. Te insisto, mi objetivo central es recibirme.

-En María Grande te recibieron a lo campeón.

– No me lo esperaba. Cuando venía de Oliva y después de una semana del título dije “chau, ya no se acuerda nadie”. Cuando estaba cerca de las termas vi que se había armado una caravana. Al ratito llegó la autobomba. Dimos vueltas por las calles de la ciudad y terminamos en la puerta del club. Emocionante. Me sorprendieron gratamente.