12 C
Paraná
lunes, agosto 8, 2022
  • Sociedad
  • Muy
Más

    Darse cuenta a tiempo para cambiar

    Eso le sucedió a Betina Bonnin, quien modificó su vida y se dedicó plenamente al deporte en los últimos 15 años. Hoy, es una destacada atleta de ultra distancia y un ejemplo a seguir en el territorio argentino.

     

    KEVIN RIVERO / [email protected]

     

    Hace aproximadamente 15 años, la cotidianidad de Betina Bonnin realizó un cambio rotundo. Con el objetivo de dejar atrás malos hábitos -el sedentarismo y fumar compulsivamente-, en 2007 se enfocó en nuevas metas a través del running. En 2011 empezó a construir una carrera deportiva, que rápidamente le entregó grandiosos resultados y tras un trabajo disciplinado se convirtió en una referente de las carreras de ultra distancia y disciplinas combinadas.

    Hoy, con 50 años, la arquitecta oriunda de Concepción del Uruguay, no se luce solamente en el pedestrismo, sino que también despliega su labor como docente, mentora deportiva y brinda capacitaciones sobre la vida saludable.

    En diálogo con MUY, contó: “Nunca hice deporte en forma sistemática, pero siempre me atrajo la vida al aire libre. Y para poder disfrutar de las aventuras que me atraían -que eran y siguen siendo muchas y muy variadas-, necesitaba la salud”.

    La uruguayense participó en los 200 kilómetros en Catamarca.

    -¿De qué manera hiciste el click y cambiaste tu vida completamente?

    -Mi profesión de grado, arquitecta, y mi trabajo en la Universidad me demandan muchas horas de sedentarismo y se me hacía claro que eso atentaba a mi cuerpo. Si le sumamos que fumaba muchísimo, claro que la ecuación no iba a tener buen resultado a futuro.

    Cuando decidí dejar de fumar, comencé a trotar en forma más sistemática, como medio para que la ansiedad no repercutiera en mi cuerpo sumando kilos, ya que tenía tendencia al sobrepeso. Y así fue como comencé esta carrera deportiva, que se fue ramificando en otros deportes además del correr, pero siempre manteniendo el compromiso y comprendiendo la importancia de los procesos.

     

    -¿Qué significa y qué conlleva ser una atleta de alto rendimiento?

    -En el alto rendimiento, visto desde el logro de altos estándares no es un modo de vida sencillo, implica muchas veces llevar el cuerpo al límite…y que se rompa si no lo conocemos lo suficiente.

    Tanto en el deporte de alto rendimiento amateur como profesional, considero que es más importante el autoliderarse, el autoconocimiento, la autoestima, la automotivación y la autodisciplina. Y eso se logra entrenándonos mentalmente, a la par de que lo hacemos físicamente.

    Betina en la charla TEDx, «Lo normal de correr 100 millas», en 2020.

    -¿Cómo te preparás tanto física como mentalmente para correr en ultra distancia?

    -En mi caso, viviendo en una ciudad sin desniveles, sin posibilidad de viajar a entrenar a zonas de sierras y montañas, recurro a los pequeños desniveles, repitiéndolos hasta el cansancio, hora tras hora. Tengo que disciplinar la mente, enfrentar el agobio, aprender a gestionar el cansancio, a la par que las piernas adquieren la fuerza necesaria. Es indispensable el entrenamiento de gimnasio y entrenamientos específicos para las competencias que decidimos enfrentar.

    Mentalmente me preparo estudiando, buscando herramientas que me permitan entender esa interacción del cuerpo y mente, las señales reales y las emocionales, el juego entre el enfoque y la distracción, el distraer la atención a pensamientos que sean funcionales y que despierten las emociones que busco.

    Podio en el Triatlón Internacional de La Paz.

    -¿Cómo coordinás tus tiempos entre el trabajo y el deporte?

    -En todo este proceso, he ido entendiendo, practicando, amplificando, que los hábitos que desarrollamos, los elijamos o no, son los ladrillos que construyen nuestro día a día, y así nuestra vida.

    Mi pasión es divulgar la vida saludable, mi vocación es proyectar estrategias para construir vidas plenas, mi misión es motivar y todo eso lo hago desarrollando la profesión de mentora deportiva.

     

    -¿Cuáles fueron las experiencias más enriquecedoras que te tocó vivir como deportista?

    -En el 2013 tuve mi primera lesión importante, con una fractura de pelvis por estrés deportivo. Y si bien podría pensarse que esto podía desmotivarme, fue contrariamente lo que me llevó a estudiar todo lo relacionado con el entrenamiento mental. Y es donde entendí que era deportista, que esa era mi identidad, y que excedía la práctica formal.

    Respecto a la participación de pruebas, hubo varias importantes: el recorrido de los 100 kilómetros de Aconcagua Trail, las 100 millas en Fiambalá Desert Trail en 2019, los 200 kilómetros recorridos en el mes de mayo pasado en esa misma carrera y mi debut en el triatlón el pasado mes de noviembre, fueron experiencias intensas. Todas de aprendizaje, porque esa es siempre mi actitud y lo que intento transmitir a mis mentorados.


    Darse cuenta a tiempo para cambiar.

    -¿Qué proyectos tenés para el futuro?

    -Como deportista, y considerando mi debut hace poco en triatlón, mi desafío es realizar en noviembre un medio Ironman (1.900 metros de natación, 90 kilómetros en bicicleta y 21 kilómetros de pedestrismo. Eso me exigirá horas de entrenamiento y mejorar claramente mi técnica de natación. También prepararé los 100 km en Yaboty Ultra Trail, carrera en la que participo año a año, siempre elegida desde el corazón.

    Por otro lado, como mentora deportiva, en ese doble rol de deportista y Diplomada Universitaria en Coaching Deportivo, mi meta es seguir cumpliendo mi propósito de vida, ser el medio y la posibilidad para acompañar a la sociedad en la planificación y concreción de una vida plena.

     

     

    RESUMEN DEPORTIVO

    Lo más leído

    Agroclave