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lunes, agosto 8, 2022
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    “Voy a volver a subir al escenario”

    Yolanda Bosoms de Cairó es de Paraná, tiene 85 años, es actriz y directora teatral. Con una destacada trayectoria, a lo largo de su carrera se ganó el reconocimiento del público infantil y adulto, que la acompañó y la ovacionó en las diferentes propuestas. En diálogo con MUY, aseguró que llegó al teatro “por una serie de estudios relativos al arte”.

     

    Gabriela Gómez del Río / [email protected]

     

    Yolanda adoptó el apellido de casada como nombre artístico porque “sonaba mejor y no tenía que explicar cómo se escribía Bosoms”. En 1979, cuando estaba por egresar de la Escuela de Música y Arte Escénico, debutó en una obra de teatro y comenzó su carrera como actriz y directora teatral. Pero los inicios de Yolanda Cairó en el arte se remontan a su infancia, al estudio del piano, canto y a la danza. A los ocho años integró el elenco infantil de LT 14 Radio General Urquiza, “El rincón de los niños”, donde cantaba y representaron una obra en el Teatro 3 de Febrero, “Todos los hijos de Dios tienen alas”, que fue despertando su vocación por el teatro.

    Yolanda no sólo se ganó el corazón del público, sino que con algunos compañeros de elenco conformó una pequeña familia. Estos seres queridos, la acompañan hoy y la tentaron a volver a la ciudad de Paraná, después de vivir 10 años en Oro Verde, a donde fue a refugiarse junto a su hijo Damián, tras la muerte de Adrián, su hijo mayor. Allá, debió hacer frente a complicaciones de salud de su segundo hijo, que el año pasado murió. Esta “Madre Coraje”, otra vez, sale a la escena de la vida.

    La niñez

    Yolanda creció en la casa de sus tías, tras la muerte de su mamá, rodeada de arte, de música y de deporte. Vivió en calle Echagüe, pegado al club que lleva el mismo nombre, donde practicó básquet, vóley, patín y yoga. También presenció ensayos del teatro Estudio Casacuberta.

    -¿Cómo fue tu niñez?

    -Fue hermosísima, con mucho amor de unas tías porque se murió mi mamá cuando yo era chiquita. Me criaron mis tías y un solo tío varón, Cacho Maffei, que era muy conocido en el ambiente artístico, comenzó con el folclore en el club Echagüe. Toda esta familia me crió y me educó divinamente, no querían que haga otra cosa más que estudiar y estudiar, y eso hice.

    -¿Cómo llegaste a la actuación?

    -Por una serie de estudios relativos al arte. Yo empecé por la música, me gustaba mucho el piano, y empecé con el piano a los seis o siete años. A raíz de eso, después comencé a actuar. Queda mal que lo diga, pero era una alumna aventajada de la Escuela de Música y Arte Escénico, y como premio, me daban actuación en el teatro, cuando tenía 14 años.

    Estudiaba piano, canto, arte escénico, danzas, la escuela estaba en calle Andrés Pazos. Ahí lo conocí a Linares Cardozo, hablaba mucho conmigo, yo tenía 14 años. Estaba la Escuela de Música y se unía por el patio con la Escuela de Artes Visuales.

    De ahí nos fuimos a calle 9 de julio –la Escuela de Música funcionó donde actualmente, es la sede del Partido Justicialista. Ahí comenzaba la carrera de teatro en la Escuela de Música, pero yo todavía no me anotaba.

    -¿Seguías con la música?

    -Sí, hice violonchelo, guitarra y le daba mucha importancia al piano, no lo abandoné nunca. Tomaba clases particulares con Giúdice (Oscar), director de la Orquesta Sinfónica, quien me aconsejó que estudie otro instrumento para poder tocar en la Sinfónica, porque el piano no es sinfónico, se contrata para algunas ocasiones. Después hice recitales de violonchelo en el Palacio de Educación. Integré la Sinfónica pero siendo violonchelista, como invitada en los 70 y también tuve invitaciones para la Banda de Policía.

    Condiciones

    Además, Yolanda estudiaba folclore y tomaba clases de Expresión Psicosomática con Ruth Thais Vernié. “Era de Santa Fe, ella me dijo que lo que tenía que hacer era teatro porque tenía buena expresión, buena dicción y buena voz. Por la Expresión Psicosomática caí en el teatro, y empecé la carrera en el 76”.

    Cairó contó que “un día fui a la clase de Chiri Rodríguez Aragón que era un excelente profesor –de teatro de la ciudad de Santa Fe. Con él aprendí los textos de autores importantísimos, como Bertolt Brecht”.

    Comedias

    “Cuando ya estaba estudiando teatro, en el 76 – 77, me invitó la directora de la escuela para que haga una oda a San Martín, siempre decían que yo era muy expresiva. Pero después demostré que podía hacer comedia”, manifestó Yolanda.

    -¿Cómo incursionaste con las comedias?

    -En Paraná, estaba el teatro Casacuberta, muy conocido, en el club Echague. La gente tenía esa imagen del teatro. Ya habían pasado años, yo tuve la posibilidad de haber participado con Casacuberta aunque sea en un ensayo. Quería otra cosa, empecé leyendo mucho y buscando algo que me resultara atractivo, para luego transmitírselo a mis compañeros.

    -¿Cuál fue la primera obra que hiciste?

    -Empecé con teatro argentino, con las obras de Ferrer, hice “Las de Barranco”, con muchísimo éxito en 1979. Tuve una sanción de la Escuela de Música porque aún no me había recibido y no pedí autorización para realizarla. La representé en la Escuela de Música, de ahí fui al Palacio de Educación y al Círculo Médico. Me fui haciendo conocer para poder llegar al Teatro. Iba mucho a las escuelas, la Centenario, la Escuela Normal.

    -¿Cómo comenzaste a dar clases de teatro?

    -Empecé con las escuelas, en una convocatoria de Cultura para profesores de teatro. Yo tenía además del teatro, el piano, el canto, la danza. Me abrió un camino más amplio.

    Después me empecé a involucrar como actriz en las obras, porque no venía a estudiar gente mayor. Tenía que ser directora y actriz.

    Carrera ascendente

    “Me empecé a hacer conocida. Me convocó Mario Martínez cuando vino de Buenos Aires para hacer Saltimbanquis. Ahí empecé una carrera más ascendente, las obras que yo representaba no eran muy taquilleras. La gallina de Saltimbanquis fue furor. Después hice Maléfica y otras brujas, y cuando pasaba por la platea los chicos me hacían zancadillas”, -recuerda entre risas.

    “Después,  Mario me convocó para todas las obras de García Lorca, la última fue la de Bertolt Brecht, Madre Coraje. Hacía un mes que se  había muerto mi hijo Adrián. Cuando agarraba a Judit Diment, lloraba muchísimo, tenía muy cercana la muerte de mi hijo”, dijo Cairó.

    -¿Qué te ha dado el teatro?

    -Satisfacciones personales, dinero nunca. Tuve la posibilidad de ir a Buenos Aires, fui convocada por Herminio Giménez cuando surgió a la fama, y él me dijo que yo era la que tendría que haber surgido. Iba a mi casa en calle Echagüe, me llevaba compact y tenía que aprenderme las biografías de todos, por si me hacían una nota en Buenos Aires. Pero eso no le gustó a mi marido. Me dijo: “yo te banco acá que vayas al teatro, no es que no te tenga confianza pero no me gusta. Te vas y me dejás solo a mí y a tus hijos”. Y bueno… le di bolilla. Cuando yo tocaba con la Sinfónica, mi marido me acompañaba, pero no le gustaba. No quería saber mucho ni con el teatro ni con la música. Era un tipo excepcional, yo no lo hubiera dejado por nada.

    Mis hijos me recriminaban bastante también, que yo le daba más importancia al escenario que a ellos. Pero ni así, yo dejé. Me debía a ellos, los hacía estudiar, los llevaba a la escuela, a hacer deportes, y a Damián a la Escuela de Música.

    -¿Qué balance hacés del teatro?

    -Considero que estoy conforme. Pero alguna participación más voy a hacer algún día. Voy a volver a subir al escenario.

    -¿El actor nunca se termina de retirar?

    -No, es mentira que yo me haya olvidado de la danza, de la música, del teatro, uno lo dice para conformarse. Yo creía, estando en Oro Verde, que me iba a morir ahí, donde sepulté a mi hijo. Pero apareció Favio (Vides) a buscarme y me instaló en esta casa.

    Mario Martínez dice que va a venir a verme, que sabe que yo voy a salir al escenario; y Favio también dice lo mismo. Pero de a poco, estuve mucho tiempo muda, mi hijo no hablaba, nos comunicábamos con las miradas.

    Mario (Martínez) me había convocado cuando estaba en Oro Verde para hacer la Delfina, la mujer de Pancho Ramírez, y le dije que estaba muy lejos, que cuándo iba a ensayar.

    -¿Como transcurrís tu día?

    -Toco el teclado para ver si puede poner en funcionamiento mis manos. Cocino, no salgo a ningún lado, no puedo salir, no tengo equiibrio. Ahora me voy a poner a arreglar las fotos.

    Datos

    Yolanda Bosoms de Cairó nació en Paraná, el 15 de octubre de 1936. A los 20 años, se casó con Jorge Cairó (fallecido en 1985). Tuvo dos hijos, Adrián (fallecido en 2009, a los 48 años) y Damián (fallecido en 2021, a los 55). Tiene dos nietos, Giuliano y Natanael.

    Es egresada de la Escuela de Música, Danza y Teatro como Profesora Superior de Piano, Danzas Modernas y Arte Escénico. Participó en la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos como pianista. Participó como cantante de ópera y bailarina del Ballet Estable de Danzas Modernas del Teatro 3 de Febrero. Recibió el premio Cimarrón otorgado por la Subsecretaría de Cultura de Entre Ríos por su trayectoria artística.

    Sus primeros pasos

    “En el fondo de mi casa, en calle Urquiza, iban los circos. Me crió mi abuela y mis tías. Me iba al circo me metía por debajo de la carpa y llegaba a las funciones de teatro. Me gustaba verlo. Ahí estaban Pepe Pirro y José Carlos Magistrelli, en el 48. En ese año, participaba en una audición en LT 14 que se llamaba ‘El rincón de los niños’ con la tía Cristina. Ella me empezó a foguear en lo que era el radioteatro pero dentro de su programa, que era exclusivo para niños y hecho por niños. Ahí conocí a un montón de chicos, Jorge Barbagelata, José Cacik, Esteban García, Belkis Herrera, eran mis compañeros. Tenías que saber cantar, tocar la guitarra, recitar una poesía”, recordó Yolanda.

    Su hijo del teatro

    “Favio (Vides) fue casi un hijo. Sin decirme nada se fue hasta allá, hasta Oro Verde, por el INTA a buscarme”.

    Yolanda vivió diez años en Oro Verde, a donde fue en 2012, tras la muerte de su hijo mayor. Vides fue a buscarla cuando ya su hijo menor, que vivía con ella, había fallecido.

    Algunas obras

    En la nutrida trayectoria actoral y de dirección de Cairó, se destacan las siguientes obras: Las de Barranco, de Gregorio de Laferrere; Amor al contado, de Sixto Pondal Ríos; El pasado de Elisa, de Conrado Nalé Roxlo; Papá querido, de Aída Borník; Jettatore, de Lafferrere, 300 Millones, de Roberto Arlt; de Federico García Lorca, La Zapatera Prodigiosa, La casa de Bernarda Alba y Doña Rosita, la soltera; El conventillo de la Paloma, de Alberto Vacarezza, El fantasma de la ópera, Mouling Rouge, Cleopatra y Madre Coraje. Entre los infantiles, Cenicienta, Pinocho, Blancanieves, El gato con botas, El maravilloso mundo de los cuentos, El flautista de Hamelin, Hansel y Gretel, La bella durmiente, Saltimbanquis, Quasimodo, Dálmatas, entre otras.

     

     

     

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