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viernes, julio 1, 2022
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    El debido proceso, en la mira de los intolerantes

    Raúl Barrandeguy, codefensor del ex gobernador Sergio Urribarri, pidió que quienes organizaron el ataque en Tribunales y en la calle contra los defensores “deben ser públicamente amonestados”. Sostuvo que quienes organizaron y garantizaron el ingreso del grupo de libertarios a Tribunales arremetieron “contra uno de los más valiosos principios civilizatorios de la modernidad que es el debido proceso”.

     

    Redacción EL DIARIO / [email protected]

     

    En un comunicado que envió a EL DIARIO y tituló “Un ‘Mini’ Pogrom en la Justicia entrerriana”, Raúl Enrique Barrandeguy, abogado entrerriano de prestigiosa carrera, tanto en el ejercicio de la profesión como cuando se desempeñó como legislador, opinó sobre los graves hechos ocurridos al finalizar la audiencia en la que se discutió la sentencia de primera instancia que sobreseyó al ex gobernador, Sergio Urribarri, en una causa por el presunto delito contra la Administración Pública.

    Los hechos fueron de dominio público. Por la difusión que el periodismo realizó de los graves actos, como por la propia dinámica de los hechos: el grupo de libertarios, en su mayoría mujeres, agredió verbalmente a los defensores en la sala de audiencias, en los pasillos de Tribunales y en la calle, a viva voz y a la vista de los ocasionales transeúntes. También difundieron su accionar en redes sociales.

     

    Motivo

    Tras hacer un repaso de la dinámica del ataque, Barrandeguy consideró que “…la cuestión más delicada de todas cuantas estaban sucediendo”, consistió en que “el motivo principal de la agresión según lo expresaron las manifestantes era que nosotros, los agredidos, éramos defensores del ex gobernador imputado, circunstancia que asume una enorme gravedad”.

    El letrado reconoció que ni él ni sus colegas sufrieron violencia física, pero añadió que “es verdad que a duras penas pudieron contenerse, pero lo hicieron. Blandían sus pancartas y agitaban sus puños sobre nuestros rostros, aunque sin llegar a golpearnos. Sin embargo, está claro que esta ‘micro’ violencia escala directamente hacia el linchamiento público de etiología marcadamente fascistoide, motivo por el cual no puede pasar desapercibida”.

     

    Principio

    Barrandeguy entendió que “en el caso corriente, y eso es lo más preocupante, fuimos agredidos con furia salvaje a causa exclusiva y directa de nuestro ejercicio profesional, brutalidad esta que se concretó en un atentado contra un principio civilizatorio principal, tal como lo es el ejercicio del derecho de defensa. En efecto los letrados amenazados no fuimos los principales agredidos por la turba irracional. La amenaza se dirigió contra la convivencia dentro de un Estado democrático y republicano que fue lo que encendió las alarmas de quienes militamos desde siempre en favor del Estado de Derecho, inconcebible sin una Justicia sostenida en el concepto del debido proceso, que tampoco se puede imaginar sin que se le asegure al imputado la actuación de un abogado defensor”.

    Logística

    El letrado expresó que “quienes organizaron la patota, corrieron con la ‘logística’ de la ‘operación’ y garantizaron que las exaltadas mujeres accedieran al corazón de la Justicia para cumplir su misión deleznable, han embatido contra uno de los más valiosos principios civilizatorios de la modernidad que es el debido proceso. Este sistema que debería funcionar en plenitud en todo el mundo, se integra con el derecho de defensa, que no es ni más ni menos que el derecho a contar con un abogado defensor cada vez que el Estado, amenazante Leviatán, lo acusa de alguna infracción penal. Esta es entonces la principal garantía del individuo ante el poder punitivo estatal”.

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