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viernes, julio 1, 2022
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    La esperanza, una excusa para pensar y vivir del último Sartre

    El libro “La esperanza ahora” es un minucioso mapa de las ideas, opiniones e impresiones de Jean Paul Sartre, un pensador clave de la segunda mitad del siglo XX. Producto de largas conversaciones con Benny Lévy la obra mantiene su potencia analítica, pese a los cambios ocurridos en las décadas que siguieron a su aparición original.

     

    Angelina Uzín Olleros / [email protected]

     

    Una serie de entrevistas rescatadas del olvido por Benny Lévy expusieron las ideas del último Jean Paul Sartre. Convertidas en texto para ser leídos, las charlas fueron compiladas a diez años de la muerte del filósofo existencialista, sucedida en 1980.  “La esperanza ahora. Las conversaciones de 1980”, se titula una edición de 2006. La noción con que Lévy finalmente nombró la obra resonaba distinta al cabo de una década y, entonces, así como sucedió con la lábil “esperanza” se forjó el desafío de compartir aquellas grabaciones, en nuevo formato. Ese reto de desafiar las contingencias se mantiene hasta hoy.

    “Siempre he pensado que todo el mundo vive con esperanza, es decir, cree que algo que ha emprendido, o que le concierne, o que concierne al grupo social al que pertenece, está realizándose, se realizará y le será favorable, tanto a él como a los que constituyen su comunidad. Pienso que la esperanza forma parte del hombre; la acción humana es trascendente, es decir, apunta siempre a un objeto futuro a partir del presente en la que la concebimos y en que intentamos realizarla; pone su final, su realización, en el futuro, y en la manera de actuar está la esperanza, es decir, el hecho mismo de poner un final como algo que debe ser realizado.”

     

    Cruces

    Lévy le pregunta entonces sobre la desesperación y la angustia, temas abordados por Sartre en sus interpretaciones de las obras de Kierkegaard y de Heidegger; responde que no son contrarias a la esperanza y que de hecho conviven en el ser humano ambas y no por eso inhiben la posibilidad de estar esperanzados. Lo que conmueve a un hombre y lo lleva a las grandes preguntas de la existencia son el estar desesperado o angustiado, la comodidad no sacude nuestras conciencias. Sin embargo, la esperanza está tarde o temprano para continuar nuestros proyectos y afianzar nuestras libertades.

    El libro está organizado con un índice que recorre los grandes temas de la obra de Sartre: el fracaso, el deseo, la moral, la violencia, la sublevación, la libertad, el colonialismo, la izquierda. Su repaso por sus principales libros y sus participaciones en diferentes momentos de protestas y movilizaciones como la del mayo francés. Cercano a su muerte, con la salud muy deteriorada, a pocos días de ingresar a la sala que alojará su último aliento este Sartre expone su visión del mundo con una prudencia más cercana a un aristotélico que a un maoísta.

    “La radicalidad me ha parecido siempre un elemento esencial a la actitud de izquierdas. Si rechazamos la radicalidad, en mi opinión, contribuimos, y no poco, a hacer que muera la izquierda. Por otro lado, la radicalidad, lo reconozco, conduce a un callejón sin salida. Es decir: si planteamos que tal o cual acción debe ser radical y debe desarrollarse hasta sus últimas consecuencias, sin tener en cuenta el hecho de que una acción está siempre en medio de otras acciones y que éstas están hechas naturalmente para modificarla, decimos una tontería.”

     

    Puentes

    A 42 años de aquellas conversaciones suceden estas posibilidades de hallar actualidad en lo dicho y resignificarlo una vez más al presente; podemos pensar nuestra época con su palabra y al mismo tiempo necesitamos resignificarla. Pensar la acción propia en medio de otras acciones. Como un conjunto de límites y limitaciones que tornan imposible que una radicalización sea efectiva, porque la violencia está ahí a un paso de la intención de cambiar todo de raíz (de eso se trata ser radical) si no hay matices y el poder se impone por la fuerza sin mediar otra alternativa.

    Sobre la guerra y la democracia, en uno de los tramos del libro podemos seleccionar el pensamiento de Sartre en el ocaso de su vida, que no apaga su esplendor de juventud pero que le duele en ese año 1980 a su trayectoria filosófica haber sido señalado como “el viejo” en un doble sentido: la vejez física y la vejez de sus ideas. Hoy bien podríamos transcribir algunos párrafos que no dejan de resonar en nuestros oídos que intentan descifrar la charlatanería de las opiniones mediáticas que se producen a diario.

    “La palabra democracia tiene un sentido en sí mismo que ha caído en desuso. Es el gobierno del pueblo, etimológicamente. Ahora bien, es muy evidente que, en las democracias modernas, no hay pueblo que haya de gobernar, porque el pueblo no existe.”

    “Con esta Tercera Guerra Mundial que puede estallar un día, con este conjunto miserable que es nuestro planeta, vuelve a tentarme la desesperación: la idea que esto no acabará nunca, que no hay meta, que sólo hay pequeños fines particulares por los que nos batimos. Se hacen pequeñas revoluciones, pero no hay un final humano, no hay algo que interese al hombre, sólo hay desórdenes.”

    “Hay que intentar explicar por qué el mundo de ahora, que es horrible, es sólo un momento en el largo desarrollo histórico, que la esperanza ha sido siempre una de las fuerzas dominantes de las revoluciones y de las insurrecciones, y explicar cómo siento todavía la esperanza como mi concepción del porvenir.”

     

    En primera persona

    Jean-Paul Sartre (1905 – 1980) Filósofo y escritor francés, en 1915 ingresó en el Liceo Henri IV de París. En 1924 inició sus estudios universitarios en la École Normale Supérieure, donde conoció a Simone de Beauvoir, con quien estableció una relación que duraría toda su vida. En 1943 publicó El Ser y la Nada, su obra filosófica más conocida, versión personal de la filosofía existencialista de Heidegger. Dos años más tarde, alcanzada ya la popularidad, abandonó la enseñanza para dedicarse exclusivamente a escribir; en colaboración con Raymond AronMaurice Merleau-Ponty y Simone de Beauvoir, fundó Les Temps Modernes, una de las revistas de pensamiento de la izquierda más influyentes de la posguerra.

    Benny Lévy (1945-2003) fue filósofo, activista político y autor. Figura política de mayo de 1968 en Francia, fue discípulo y último secretario personal de Jean-Paul Sartre de 1974 a 1980. Junto con él ayudó a fundar el periódico francés Libération en 1972. Tras la muerte de Sartre, Lévy confirmó que pasó “de Mao a Moisés” y se volvió un apasionado de la teología y el Talmud. Su libro El nombre del hombre: Diálogo con Sartre, una lectura de la obra del filósofo, apareció en 1984. Se instaló en 1995 en Jerusalén. Es considerado un pensador de primera línea, publicó una decena de libros, entre ellos varias entrevistas con Sartre.

    Armar valijas

    El ejercicio fue imaginar que en un futuro impreciso sea descubierta una cápsula en el predelta entrerriano. En su interior los jóvenes exploradores podrían hallar libros, objetos singulares, del ayer, en medio de un mundo evanescente y audiovisual. Qué libros expresarían al menos una parte de las memorias, los relatos aquellos que en alguna medida nos toca actualizar, los versos y estrofas del desencanto y la maravilla de estar vivos. Qué materiales no podrían faltar, entonces, si la idea fuera que ayuden a interpretar el cosmos, el mundo y los dilemas de esta época.

     

     

     

     

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