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domingo, julio 3, 2022
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    Cantín, un apellido olvidado para las citas bibliográficas

    La historia no es sólo un campo dedicado a reconstruir el pasado en base a métodos pretendidamente rigurosos. Además, es un territorio de disputas simbólicas porque opera directamente en la cultura que nos integra como sociedad. Lo que esos relatos citan u omiten no puede pasar desapercibido. Del reservorio de olvidos, se recoge hoy el caso de Tomás Cantín, de un papel destacado en la revolución de 1880.

     

    Rubén I. Bourlot / [email protected]

     

    La revolución de 1880 no fue un hecho más de las guerras civiles argentinas. El triunfo de las fuerzas federales por sobre el ejército de la provincia de Buenos Aires significó la instalación de la capital definitiva del país. En estos acontecimientos Entre Ríos no estuvo ausente. Como en Cepeda, en Caseros, los panzaverdes pisaron fuerte sobre los adoquines de la rebelde ciudad portuaria.

    El entonces coronel entrerriano Eduardo Racedo estuvo al frente de la división Norte de los ejércitos nacionales pero no fue menor la participación del batallón de la “Guardia Provincial” y de su segundo jefe, el entonces sargento mayor Tomás Cantín, que actuó en el combate de Corrales, el 21 de junio. Documentos de la época dan cuenta de su valeroso aporte que tal vez los libros de historia no lo registren en su real dimensión. No es casual: la revolución del ’80 fue un hecho que suele tratarse como una escaramuza local en la puja por la capitalización de Buenos Aires. Todo lo contrario, fue un cruento enfrentamiento que dejó unas 3000 víctimas mortales en las calles de Buenos Aires en donde las milicias armadas del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Tejedor, no pudieron resistir el embate del ejército nacional conformado por efectivos provenientes de todas las provincias, fogueados en las guerras civiles y en la reciente expedición a la Patagonia que había encabezado el ahora electo presidente Julio Argentino Roca.

     

    Roca, desde Buenos Aires

    Para ponerle contexto a los hechos recordemos que en 1880 se llevaron a cabo elecciones presidenciales para designar al sucesor de Nicolás Avellaneda y, entre los candidatos con mayores posibilidades se encontraban, por un lado, el entonces ministro de Guerra Julio Argentino Roca, que venía de realizar su campaña patagónica; y por el otro, el candidato mitrista por el partido Autonomista -gobernador de la provincia de Buenos Aires-, Carlos Tejedor.

    En los comicios realizados el 11 de abril de 1880 Roca obtuvo la mayoría de electores para el Colegio Electoral, mientras Tejedor había ganado solamente en la provincia de Buenos aires. Sólo faltaba que el mismo ratificara los resultados el 12 de junio. Ante este hecho Tejedor y su mentor Bartolomé Mitre no vieron otra salida que intentar desconocer el resultado, como lo había hecho en 1874 ante el triunfo de Avellaneda, provocando un golpe de estado. El primer paso fue proclamar unilateralmente a Tejedor como presidente y volver a convertir a Buenos Aires en un estado separado del resto del país reeditando lo hecho en 1854 cuando la provincia portuaria se escindió de la Confederación, pero no lograron ningún reconocimiento internacional. Eran otros tiempos y el horno no estaba para bollos. Recurrieron a las armas, arrinconaron a Avellaneda –el presidente “huésped” de Buenos Aries- que se vio obligado a trasladar su despacho al pueblo de Belgrano, e intentaron resistir a las hordas provinciales, “los chinos de Roca” como le llamaban despectivamente.

    La revolución fracasó. El 30 de junio el gobernador Carlos Tejedor presentó su renuncia. Avellaneda intervino la provincia y disolvió a todas las milicias provinciales de Buenos Aires. Roca inició su camino hacia la Casa Rosada. El 21 de septiembre de ese año una ley declaró a la ciudad de Buenos Aires territorio federal y capital de la Nación. El 12 de octubre asumía el nuevo presidente.

    Reconocimiento a Cantín

    Una nota firmada el 1º de julio por el ministro de Guerra nacional, Carlos Pellegrini, certificó que “don Tomás Cantín llegó al campamento de la chacharita como 2º jefe del batallón ‘Guardia Provincial’ de Entre Ríos, el 12 de junio de 1880.

    “Prestó sus servicios de avanzada en la división del coronel (Manuel José) Olascoaga, que cubría la línea de San José de Flores y formó en la misma división en el combate de Corrales el 21 de junio, avanzando con su batallón en primera línea y ocupando esa posición. Su conducta fue recomendable en todo momento, dándole el presente para los fines que pueda convenirse.”

    Días después, el 4 de julio, el sargento mayor Tomás Cantín era ascendido a teniente coronel por el gobernador de Entre Ríos José F. Antelo en reconocimiento a los méritos del “segundo jefe de la infantería del batallón ‘Guardia de Entre Ríos’”, en el combate de Corrales.

    Con el tiempo, los méritos se desvanecen en la consideración general y Cantín pasó a ser un oficial más que al año siguiente apareció mencionado en un documento, conservado en el Fondo Gobierno del Archivo General de Entre Ríos, solicitando “dos meses de sueldo que se le adeudan”. En 1887 figura en el escalafón del Ejército nacional como Mayor de Infantería ingresado en diciembre de 1880. En 1895, el Departamento de Guerra resolvió formar “una lista especial para aquellos Jefes que han prestado servicios durante la Campaña del Paraguay (1865-1870) y que revistaban en la Plana Mayor Activa”, donde figura el mayor Tomás Cantín en su calidad de veterano.

    Para seguir leyendo

     

    – Ramos, J. A. Revolución y contrarrevolución en la historia argentina, Vol. II: Del patriciado a la oligarquía. Disponible en http://www.labaldrich.com.ar/biblioteca-digital/

    – Más temas sobre nuestra región en la revista digital Ramos Generales, disponible en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com/

     

     

     

     

     

     

     

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