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domingo, julio 3, 2022
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    ¿Qué es comer bien en invierno?

    Si bien es cierto que por el frío se requiere mayor cantidad de calorías, siempre es conveniente ajustar la característica de los platos a una serie de variables, entre las que sobresale la actividad física. Una entrevista de MUY con la nutricionista Luciana Aressi, echa luz sobre este aspecto central.

     

    Redacción MUY / [email protected]

     

    Si hiciéramos una pausa y pensáramos la relación entre lo que comemos y lo que nuestro cuerpo necesita, en función de las actividades que realizamos, es probable que detectemos que por largo tiempo hemos estado aplicando creencias instaladas en la cultura popular, cuya virtud no hemos analizado en profundidad. Una de ellas es la que refiere a que en épocas de temperaturas bajas debemos optar por platos necesariamente calientes, porciones más abundantes de lo habitual y, preferentemente, de alto contenido calórico.

    Así, la creencia de que es necesario ingerir más calorías en invierno por el frío, nos empuja a que en esta época del año dejemos a un lado ciertos alimentos, como las verduras de hojas, las ensaladas, y las frutas; y tomen preponderancia la sopa, el guiso, el risotto, el locro, las salsas, y las comidas al horno.

    Sin embargo, los especialistas indican que la cantidad de calorías no debería tener relación con la estación del año, sino con aspectos singulares de las personas, tales como la edad, el sexo, la contextura y la intensidad de la actividad física que se realice. En el mismo sentido, sugieren tener presente que, en épocas de bajas temperaturas, por lo general, no pasamos el día afuera de casa, o a la intemperie, sino en lugares cerrados con calefacción. De esa manera, no se justifica la incorporación de un plus calórico, como nos han enseñado nuestras madres, tías y abuelas.

    Dicho sin vueltas, lo ideal es llevar un estilo de vida saludable, que pueda sostenerse en el tiempo y que no fluctúe con las estaciones del año.

    Estas consideraciones justifican las inquietudes que MUY le trasladó a la nutricionista Luciana Aressi.

     

    –¿Qué características debe tener la alimentación en esta época del año?

    –Cuando hace frío nos dan ganas de comer comidas más pesadas, llenas de calorías. Así, preparamos platos abundantes, además de calientes. Esa creencia se respalda en el hecho de que ante el frío se requiere de un mayor aporte energético. Pareciera que el cuerpo nos pide comidas más calientes como guisos, polenta, pastas, estofados, sopas, y caldos, con el fin de aumentar nuestra temperatura corporal y no sentir tanto frío.

    Eso no significa que debamos excluir de nuestra dieta algunos alimentos, como los vegetales, las legumbres, las verduras, las frutas, las hortalizas. De ese modo, podemos optar por consumir las verduras calientes y elaborar platos que aumenten la temperatura corporal, sin que eso signifique un aporte calórico exagerado.

     

    –¿Cómo sería un plato ideal?

    –La ecuación saludable sigue siendo la misma: un plato al que no le falten hidratos de carbono, proteínas, grasas, minerales, y vitaminas, en la proporción requerida para cada caso. Lo primordial es una distribución adecuada, para alcanzar una alimentación que sea saludable y al mismo tiempo, se adapte al requerimiento nutricional individual.

    En otras palabras, a nuestros platos no les pueden faltar vegetales (verduras, hortalizas); proteínas (carnes, legumbres, huevos, lácteos), carbohidratos (cereales, pastas, pan), grasas, minerales, y vitaminas.

     

    –¿La necesidad del consumo de agua varía?

    –Ese es un punto interesante. Es cierto, no hay que descuidar la hidratación. Lo que suele suceder es que con el frío la sensación de sed no es tan notoria como en verano. De todos modos, tengamos en cuenta que la sed es la señal de alerta que nos informa que tenemos un déficit de líquido. Por lo tanto, cuando empezamos a sentir sed es porque las células ya han perdido agua, comienzan a contraerse y se transmite un mensaje al cerebro activándose esta sensación.

    Vale la pena apuntar, que tomar agua en invierno es tan necesario como en verano, porque evita la retención de líquidos y ayuda a la buena circulación de la sangre.

    Si nos cuesta tomar agua fría, podemos optar por entibiarla, o aumentar el consumo de infusiones (sin el agregado de azúcar), y hacer caldos caseros.

     

    –¿Se puede conciliar una comida que sea sustanciosa y saludable a la vez?

    –Sin dudas. Podemos buscar opciones calentitas, sabrosas y saludables. Por ejemplo, un guiso lentejas o de fideos, que no necesariamente tiene que tener muchas calorías. Una alternativa es hacerlo con verduras (zapallo, zanahoria, morrón, cebolla) y alguna carne magra; controlar la cantidad de queso; y evitar el pan.

    No es la única opción. También podemos cocinar un wok de vegetales con fideos tirabuzón y pollo; una sopa totalmente casera, con verduras procesadas y sin calditos concentrados; un guiso de arroz con pollo desgrasado, verduras y salsa casera. Incluso podemos usar el mondongo, que tiene menos grasa que la carne roja. Ahora, si hacemos una buseca y le agregamos chorizo o panceta, estaremos incorporando una cantidad innecesaria de calorías. Y si le incorporamos mondongo, verduras, porotos y salsa casera, estaremos bajando la cantidad de calorías; y el alimento como tal mantiene sus propiedades.

     

    –¿Y las frutas?

    –Cuesta consumirlas cuando hace frío, pero la sugerencia es comer a diario cinco frutas. Siguiendo el ritmo de la naturaleza, sugiero inclinarse por la fruta de estación, porque son frescas, brindan los aportes que necesitamos, y son más económicas. Las frutas de invierno son la banana, la naranja, las mandarinas, las peras y los pomelos.

     

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