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Paraná: Plantaron un jacarandá en homenaje a María Elena Walsh

El árbol se emplazó en Plaza 1º de Mayo con una placa alusiva en honor a la escritora y cantautora infantil, que estaría cumpliendo 89 años.

 

A ocho años de la muerte de María Elena Walsh, este viernes 1° de febrero se plantó un árbol de jacaranda en Plaza 1º de Mayo rindiendo homenaje a María Elena Walsh. La compositora, poetisa, escritora, cantautora, y dramaturga argentina es considerada un mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias.

La iniciativa se realizó desde la Secretaría de Cultura Municipal, en conjunto con la Dirección de Poda y Reposición de Especies Arbóreas. Esta especie es en honor a la música tan recordada y compuesta por Walsh, la “Canción del Jacarandá”.

En ese marco, la secretaria de Cultura destacó la figura de María Elena Walsh: “Fue una persona maravillosa que nos hablaba de la vida en sus letras y dejó su huella por siempre, por eso nos pareció preciso hacerle este homenaje”.

Por otra parte, Diego Zaragoza, director de Poda y Reposición de Especies Arbóreas, resaltó que fue una idea que surgió del Presidente Municipal, Sergio Varisco y que se materializó en el día de hoy, fecha en la que estaría cumpliendo 89 años. “Sus canciones han marcado a muchas generaciones y hoy dejarlo plasmado aquí en la plaza con este jacaranda es un orgullo para nosotros y todo un símbolo” señaló.

Participaron del acto los secretaria de Modernización -a cargo de Presidencia Municipal-, Ana Sione; la secretaria de cultura Magda Varisco; los secretarios Legal y Técnico, Walter Rolandelli; y General y Derechos Humanos, Eduardo Solari; y el Fiscal Municipal, Francisco Avero; entre otros funcionarios.

Finalmente, el taller de inclusión Mensajeros de Francisco entregó un souvenir con una flor de jacaranda a todos los presentes.

SOBRE EL JACARANDÁ

Es un árbol nativo que habita en forma espontánea en las yungas de la Argentina. El jacarandá también llamado tarco se caracteriza por sus vistosas flores violáceas que aparecen en primavera y le otorgan un gran valor como árbol ornamental. Por eso fue y es muy plantado en las ciudades, tanto como árbol para las veredas como para los parques y jardines.

Pertenece a la misma familia botánica que los lapachos, Bignoniáceas. Cuando fue elegida la flor nacional, obtuvo un muy honroso segundo puesto después del ceibo. Aunque su principal premio surgió cuando, por su belleza vibraron los poetas y las guitarras en sentidas canciones criollas que canta el pueblo.