La violencia volvió a golpear a Rosario con una saña que ya no sorprende pero que sigue estremeciendo. Cerca de las 22:00 de anoche, en la intersección de 27 de Febrero y Gutenberg, en el barrio Villa Banana, un enfrentamiento armado dejó un saldo que duele: un agente de la Policía Federal Argentina asesinado y dos personas más heridas, una de ellas también policía.
El efectivo fallecido fue identificado como Rodolfo Manfredi, quien fue encontrado tendido en la vía pública con varios impactos de bala y sin su arma reglamentaria, que los atacantes se llevaron como trofeo de guerra. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que los delincuentes se armen con las propias armas de quienes deberían protegernos?
La situación se agravó cuando se descubrió que otro policía había resultado herido en el ataque. Se trata del cabo Emilio Miguel Gómez Villafañe, de 38 años, quien ingresó al Hospital Italiano con dos heridas de arma de fuego en el abdomen. Sus propios compañeros lo trasladaron de urgencia mientras luchaba por su vida. Fue sometido a cirugía y su estado continúa siendo reservado.
Como si el panorama no fuera lo suficientemente dramático, apareció un tercer herido: Luis Miguel Muñoz, de 42 años, quien recibió un disparo en el tórax y fue trasladado por su hermano al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (H.E.C.A.). Las cámaras de seguridad captaron el momento en que llegaba al centro de salud, donde el diagnóstico preliminar confirmó la gravedad de su lesión.
El operativo para esclarecer este ataque quedó en manos de la Superintendencia de Agencias Federales de Investigación y el Departamento Investigaciones Federales Rosario, bajo la supervisión del comisario inspector Pablo Germán Sánchez. Personal de la Comisaría 19na y unidades de la Agrupación de Unidades de Orden Público trabajaban en el lugar resguardando las vainas servidas y buscando pistas.
Rosario vive una espiral de violencia que parece no tener fin, donde hasta los que arriesgan su vida para mantener el orden público terminan siendo víctimas de una guerra que los excede. La búsqueda de los responsables continúa, pero las preguntas quedan flotando: ¿cuántos policías más tienen que caer antes de que se tomen medidas definitivas contra esta escalada criminal?