¿Qué pasaría si Gualeguaychú decidiera apostar fuerte por los comerciantes y emprendedores? La respuesta está en marcha y promete sacudir el tablero económico local. El Concejo Deliberante tiene sobre la mesa un proyecto que podría marcar un antes y un después para quienes quieren invertir en la ciudad.
La propuesta es clara y contundente: adhesión al RINI (Régimen de Incentivo para las Nuevas Inversiones) con un combo de exenciones que suena a música para los oídos empresariales. Estamos hablando de exención total de la Tasa por Actuaciones Administrativas y de los derechos de edificación. Como si fuera poco, también contempla la exención de hasta el 100% de la Tasa por Inspección Sanitaria, Higiene, Profilaxis y Seguridad.
El timing no es casualidad. Mientras la economía nacional navega en aguas turbulentas y los municipios buscan desesperadamente generar actividad económica, Gualeguaychú parece haber encontrado su fórmula. La ciudad que vive del turismo y el comercio fronterizo necesita diversificar su matriz productiva, y este régimen podría ser la llave que abra nuevas oportunidades.
Los concejales tendrán que evaluar si el sacrificio fiscal inicial se compensa con la generación de empleo y el incremento de la actividad económica a mediano plazo. No es una decisión menor: estamos ante una apuesta que puede posicionar a Gualeguaychú como un polo de atracción de inversiones en la región.
La pregunta que flota en el ambiente es si esta movida llegará a tiempo para captar el interés de inversores que, en el contexto actual, buscan certidumbre y beneficios concretos. El RINI municipal podría ser exactamente lo que necesita una ciudad que no quiere quedarse atrás en la carrera por el desarrollo económico.