¿Qué pasa cuando los argentinos no pueden pagar las cuotas de la heladera? Las grandes cadenas de electrodomésticos lo están viviendo en carne propia. Frávega, Cetrogar y Megatone atraviesan una crisis silenciosa pero demoledora: la morosidad superó el 50% en sus carteras de crédito.
El panorama es desolador para un sector que durante décadas fue sinónimo de consumo masivo y facilidades de pago. Estas empresas, que convirtieron el “llevátelo hoy, pagalo mañana” en una religión nacional, ahora se ven ahorcadas por sus propias estrategias de financiamiento.
La ecuación es brutal: inflación descontrolada, salarios que no alcanzan y familias que priorizan comida antes que el último modelo de televisor. El resultado son niveles históricos de incumplimiento que ponen en riesgo la continuidad operativa de estas cadenas.
¿Cómo llegamos a este punto? La respuesta está en años de política crediticia laxa, donde el acceso fácil al crédito se combinó con una economía cada vez más inestable. Las empresas apostaron fuerte al consumo interno y ahora pagan las consecuencias de esa estrategia.
El sector de electrodomésticos enfrenta un dilema: endurecer las condiciones crediticias significa menos ventas, pero mantener la flexibilidad actual puede llevar a la quiebra. Es un equilibrio imposible en una economía que no da respiro a comerciantes ni consumidores.