Los números no mienten, pero duelen. Durante 2025, una mujer fue víctima de femicidio cada 44 horas en Argentina. El dato surge del Registro Nacional de Femicidios, que investigó 204 causas judiciales por posibles femicidios a lo largo del año pasado.
¿Una baja respecto al año anterior? Sí, pero mínima. Los especialistas advierten que cualquier descenso en estas estadísticas debe leerse con cautela, porque detrás de cada número hay una vida truncada, una familia destrozada y un sistema que sigue fallando.
El informe oficial confirma lo que las organizaciones feministas vienen denunciando: la violencia de género mantiene su crueldad sistemática. No importa la provincia, no importa la clase social, no importa la edad. El machismo mata y lo hace con una regularidad que espanta.
En Entre Ríos, como en el resto del país, cada llamada al 144 puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Las políticas públicas existen, los protocolos están escritos, pero la implementación efectiva sigue siendo el gran desafío pendiente.
Los 204 casos de 2025 representan más que estadísticas: son el reflejo de una sociedad que todavía no logra proteger a sus mujeres. Mientras los números bajen de a uno, mientras siga habiendo una próxima víctima, el problema seguirá siendo urgente y dramático.