El básquet entrerriano volvió a dar que hablar, pero por las peores razones. Progreso de Santa Elena protagonizó una batalla campal que terminó con el partido suspendido cuando restaban apenas 27 segundos para el final del encuentro contra Sportiva Esquinense en territorio correntino.
Los cuartos de final de la Liga Región Río Paraná se convirtieron en un ring de boxeo cuando la tensión acumulada durante todo el partido explotó de la peor manera. ¿Qué llevó a los jugadores entrerrianos a perder completamente los papeles en un momento tan decisivo del torneo?
La secuencia fue demoledora: primero los roces entre jugadores, después la escalada de violencia y finalmente la invasión masiva al campo de juego que obligó a los árbitros a dar por terminado el encuentro. Las imágenes que circulan muestran una pelea generalizada que involucró no solo a los protagonistas en cancha, sino también a integrantes de los planteles y hasta dirigentes.
Santa Elena, una ciudad que siempre se destacó por su pasión deportiva, ahora debe cargar con esta mancha que empañó una competencia que venía desarrollándose con normalidad. El equipo de Progreso, que había llegado hasta esta instancia con méritos propios, ahora enfrenta las consecuencias de un descontrol que pudo haber terminado en tragedia.
Los organizadores de la Liga Región Río Paraná deberán tomar medidas drásticas para evitar que estos episodios se repitan. El básquet entrerriano no puede permitirse que la violencia opaque el trabajo de años de jugadores, entrenadores y dirigentes que construyen día a día este deporte en la región.