¿Cómo compite una marca premium alemana contra la invasión china en el mercado automotor? La respuesta llegó desde el escritorio de Herrero, presidente de Prestige Auto, quien después de un año al frente de Mercedes-Benz Argentina tiene las cosas claras.
“La batalla se da con el servicio y la relación cliente-marca“, disparó sin vueltas el ejecutivo, que ya anticipa movimientos estratégicos para el próximo período. En su análisis, la competencia no pasa solo por el precio, sino por construir vínculos sólidos con los compradores argentinos.
El balance del primer año no es menor: Herrero confirmó que están evaluando una posible inversión para incrementar la producción de Sprinter en el país. La van comercial alemana viene pisando fuerte en el mercado local y la demanda justificaría ampliar la capacidad productiva. “Los números acompañan y estamos viendo cómo dar el siguiente paso”, reveló.
Pero la jugada más picante llegó cuando habló de Geely, el gigante chino. Después de conseguir la representación local de smart, Herrero no descartó ir por más: “Es una posibilidad negociar con ellos para encarar algún proyecto”. La frase suena a que algo se está cocinando entre bambalinas.
La estrategia de Prestige Auto parece clara: no pelear solo con precio, sino apostar al servicio postventa y la experiencia del cliente. Mientras las marcas chinas llegan con etiquetas tentadoras, Mercedes-Benz juega sus cartas en el terreno de la confiabilidad y el prestigio.
En un mercado que se mueve a ritmo acelerado, Herrero demostró que tiene la cancha estudiada. La pregunta ahora es si las inversiones anunciadas y los posibles acuerdos con Geely serán suficientes para mantener el liderazgo en un sector cada vez más competitivo.