¿Hasta cuándo van a seguir exprimiendo a los comerciantes con impuestos que no tienen sentido? La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) salió con los tapones de punta contra la reforma tributaria que impulsa el Fondo Monetario Internacional y plantó bandera: quiere un Nuevo Consenso Fiscal que de una vez por todas termine con la maraña impositiva que asfixia al sector.
El planteo no es menor. Desde la entidad que nuclea a las pymes del país proponen algo que suena a música celestial para cualquier comerciante: eliminar la incidencia de Ingresos Brutos en todos los eslabones previos a la venta final. Una medida que, de concretarse, podría revolucionar la estructura de costos de miles de empresas que hoy pagan este tributo en cada paso de la cadena productiva.
Pero ahí no termina la cosa. CAME también apunta sus cañones contra el régimen de percepciones y retenciones, ese sistema que convierte a cada empresa en un recaudador forzoso del Estado y que genera más dolores de cabeza que soluciones. La propuesta es clara: hay que revisar todo y construir un esquema que realmente funcione para la producción y el comercio.
La estrategia que plantean es ambiciosa: avanzar primero en un acuerdo entre Nación y provincias, para después sumar a los municipios en una baja impositiva integral. Un plan que requiere voluntad política de todos los niveles de gobierno, algo que en la Argentina no abunda precisamente.
El timing del reclamo no es casual. Mientras el FMI presiona por una reforma que muchos ven como un nuevo ajuste disfrazado, los empresarios pymes salen a marcar la cancha con una propuesta alternativa. ¿Tendrán eco en un gobierno que necesita mostrar resultados fiscales al organismo internacional? La respuesta a esa pregunta puede definir el futuro de miles de comercios que hoy luchan por sobrevivir en un contexto económico que no da respiro.