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La Plaza y su entorno, área patrimonial e histórica

Una infrecuente perspectiva de la Plaza 1º de Mayo, tomada desde el aire en 1928, resulta un documento que permite apreciar -por contraste- las transformaciones que ha sufrido.

El 24 de marzo de 1854 Paraná fue declarada Capital de la Confederación Argentina. En el año en que la ciudad celebra los 170 años de este acontecimiento, resulta oportuno volver a reflexionar sobre la conservación de su patrimonio histórico a través de la preservación de edificios y áreas emblemáticas, que son testimonio de aquel momento.

El paisaje urbano incorpora un conjunto de símbolos, costumbres, tradiciones, sentimientos e historia al que han aportado distintas generaciones a través de los cuales la memoria colectiva resignifica el pasado  articulándolo con el  presente, sobre el que se espera  opere de manera respetuosa al introducir elementos contemporáneos.


Sin dudas, es una necesidad fortalecer la apropiación social  y reconocimiento hacia los bienes  patrimoniales, atendiendo a su valor simbólico que contribuye a comprender las dinámicas sociales, políticas, económicas  de un proceso histórico.
Dentro de los cambios  que  ha tenido y tiene el concepto de patrimonio en las últimas décadas, la incorporación del de “conjunto patrimonial”, que  podría leerse en el de “área” patrimonial,  aportó  una herramienta con la correspondiente demanda de marco legal,  para protegerlo, teniendo a la vista la complejidad de abordar la cuestión patrimonial de la ciudad. A la vez atiende además a la de  contribuir a fortalecer el conocimiento público del mismo, impulsando la investigación con una visión interdisciplinar y la necesaria difusión.


La identidad de los paranaenses está  sustentada en gran parte en el perfil histórico y en el patrimonio cultural y arquitectónico preservado, cuyo valor y necesidad de protección ha crecido a través del tiempo. Distintas gestiones han acompañado el fortalecimiento del concepto de patrimonio y  nuestra ciudad cuenta con un Código Urbano que contempla  en el Capítulo 5 la Protección Patrimonial (18 artículos) atendiendo a su valor  ambiental, arquitectónico y simbólico.


Una Ordenanza Municipal, sancionada en 1990 y con posteriores actualizaciones, implementó el Programa de Preservación cultural, histórico, monumental, arquitectónico-urbanístico y ambiental de la Ciudad de Paraná. Más allá del listado de edificios y monumentos protegidos,  establece como Áreas  que deben ser objeto de Normalización particular a efectos de su preservación o rescate por su valor arquitectónico – urbano ambiental: 1- Plaza de Mayo; 2- Plaza Alvear; 3- Plaza Alberdi; 4- Plaza Carbó – Casa de Gobierno; 5- Puerto Viejo – Bajada Los Vascos; 6- Estación Ferrocarril; 7- Bajada Grande; 8- Puerto Nuevo; 9- Colegio Nacional y Campo de Deportes.


Protege igualmente conjuntos y corredores  de fachadas que deben ser preservados, por ejemplo:  Rivadavia al 600 – entre Catamarca y Mitre – ambas aceras;  – Rivadavia al 500 – entre Santa Fé y Córdoba – acera norte: 3- Buenos Aires al 200 – entre Cervantes y Laprida – acera oeste; 25 de Junio al 400 – entre Tucumán y Santiago del Estero – acera norte; Urquiza y Pellegrini, España al 200  y otros  5 ó  6 más.
La intención de la ordenanza fue y es  preservar y conservar aquellos bienes declarados de interés municipal que se incluyan en el Programa.

PRESERVAR HISTORIA

Una de las áreas constituidas o reconocidas es la de la plaza 1° de mayo, plaza central e  histórica de nuestra ciudad, que nuclea un entorno cuyas modificaciones no siempre han contemplado ni la estética ni la preservación.
Consolidar estas áreas, y empezar por la histórica plaza, sería más que interesante y una verdadera celebración ante los 170 años de  designación de Paraná como Capital de la Confederación Argentina y en un par de años la de sus 200 años como ciudad. Las fechas  de celebración siempre invitan a reflexionar acerca de nuestra historia y a veces a actuar desde el presente.


Ramón Alberch, reconocido especialista en la temática, expresa que “el patrimonio edificado es el escenario del pasado humano. Si los documentos son la memoria escrita del pasado, el patrimonio arquitectónico es la memoria construida de la historia”.
En la misma línea se ubica el Arq. Ricardo Marcó, en el artículo El patrimonio urbano arquitectónico. Algunas precisiones, de 1985, incluido en una publicación cuyo objeto era difundir el conocimiento del patrimonio urbano-arquitectónico como parte de su defensa.
En él señala que “sin desconocer la importancia que tienen edificios tales como la Catedral, la Casa de Gobierno, la  Escuela del Centenario y tantos otros ejemplos…que poseen méritos por sí mismos para figurar entre los más valiosos del país, queremos hacer especial hincapié que en casi todos los casos su valor se vería notablemente disminuido si se destruyera totalmente el `entorno´  que se ha ido consolidando  a manera de tejido a su alrededor, y que casi siempre complementa  y enriquece  el valor del edificio-monumento.”

PÉRDIDAS INVALUABLES

De este modo se pretende evitar la pérdida de patrimonio como la Casa de gobierno de la confederación  o la residencia de Justo José de Urquiza  frente a la plaza 1°  de Mayo. En su texto, Marcó advierte: “Queremos llamar a la reflexión sobre los edificios que suplantaron (a las construcciones mencionadas) de  muy distinto valor y significación pero ya incorporados  a la memoria urbana que conformaron el ámbito de la plaza, conjuntamente con el conjunto del colegio del Huerto-Catedral , Arzobispado , el edificio municipal, el Hotel Plaza, el Club Social y el Cine Mayo,  por solo nombrar los más valiosos. Resulta  entonces pertinente resguardar ya no el edificio aislado sino  ámbitos que como el de la Plaza 1° de Mayo son susceptibles de recibir la agresión que implica la destrucción de su escala y su clima, por la errónea idea de contraponer desarrollo y preservación.”


En este mismo sentido, cabe recordar que la destrucción del patrimonio construido puede ser tanto consecuencia de su abandono (Puerto Viejo) como de la indiscriminada “renovación” a sus expensas.
Al conocimiento de los bienes y valores patrimoniales sigue la consecuencia  valoración y defensa  de los mismos. En este espíritu se inscribe  este intento de difundir el conocimiento del patrimonio urbano-arquitectónico tratando así de llegar a todos los entrerrianos para que seamos todos quienes nos convirtamos en vehementes defensores  de lo que nos pertenece, garantizando su legado a quienes nos sucederán en este suelo de Entre Ríos”.

Para conocer más https://www.parana.gob.ar/archivo/noticia10096

Marcó, Ricardo. El patrimonio urbano arquitectónico. Algunas precisiones. En El patrimonio cultural de los entrerrianos. Paraná: Patrimonio urbano arquitectónico I. Fascículo 1.Dirección de Cultura de Entre Ríos. 1985.

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