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lunes, julio 4, 2022
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    El área de Puerto Viejo merece ser protegida

    El barrio de Puerto Viejo es, además de rincón proletario, un enclave urbano que por su significación merece ser rescatado, no a partir de acciones dispersas sino de manera integrada, a un programa. De hecho, ahí empezó a contarse la historia de la que luego sería la Capital de la Confederación.

     

    Griselda De Paoli  / [email protected]

     

    Sin dudas, en ese entorno que llamamos Puerto Viejo hay lugares de relevancia para Paraná, sitios a veces amenazados por las barrancas con sus desmoronamientos.

    Esas barrancas fueron la fuente de una de las principales explotaciones que tuvo Paraná: las canteras de cal y hornos para su cocción que evolucionaron en el tiempo, modernizándose; hasta que se produjo la instalación de una fábrica de cemento. Aquella chimenea ya se apagó y en ese predio crece hoy un barrio privado frente al más bello paisaje del río de todos.

    Pero volvamos al contexto. Quedan en Puerto Viejo, en ese espacio cargado de historia, las pocas construcciones que superaron el paso de la piqueta destructora de testimonios históricos, insuficientemente preservadas y protegidas. Requerirían hoy una nueva mirada desde los criterios que rigen la preservación del patrimonio cultural e histórico, los criterios y las normas. Incluso esas normas podrían reforzarse con una declaración de área histórica protegida y porqué no monumento histórico nacional, atendiendo a que fue el puerto de la Confederación durante su funcionamiento en Paraná y que a allí llegaron los hombres que pusieron en marcha las instituciones de la República. Sería deseable proteger a Puerto Viejo en serio, porque si ya hay disposiciones en esa tónica, parecen no funcionar y las noticias que salen hoy sobre el lugar, no son de promoción turística sino sobre los riesgos de circular por allí. La referencia a protección que hemos hallado se encuentra en la Dentro de la ordenanza nº 7305, que constituye el programa de preservación cultural, histórico, monumental, arquitectónico-urbanístico y ambiental de la ciudad de Paraná. La norma tuvo sus modificaciones, pero en el texto vigente figura el ítem “Áreas que deben ser objeto de Normalización particular a efectos de su preservación o rescate por su valor arquitectónico – urbano ambiental”. Creemos que es un paraguas jurídico válido.

     

    Pasado

    Por cierto, ya no cuenta la ciudad con el almacén de Patriarca y Corsiglia por ejemplo, ni con la cancha de pelota, en el punto equidistante entre la Bajada Los Vascos y Estrada. ¿Y qué pasó con la casa donde vivió Cesáreo Bernaldo de Quirós?

    La foto que acompaña la nota la hemos tomado de exquisito libro “Páginas de Oro de la Ciudad en su primer centenario” que produjo y autofinanció, en homenaje a la ciudad, Alfeo Zanini, en 1926. La aventura editorial lo dejó endeudado, dicho sea de paso.

    Es una imagen que muestra cómo, hasta la fecha indicada, hace más de un siglo, estaba preservada esta zona histórica. Es verdad que donde hubo una la cancha abierta de pelota a paleta, hoy la zona cuenta con prolijo césped y escaleras en lugar de una plaza seca o de edificios. Pero también es válido pensar en que el patrimonio histórico puede sostenerse de una manera materializada.

    Este puerto, este lugar, esta zona antigua de nuestra ciudad fue epicentro de la actividad paranaense a través del movimiento comercial, mediado por el río. Allí estaban los talleres del Ministerio de Obras Públicas, la Aduana, la Subprefectura (donde funcionaron en una época el “Hospital de Ancianos” y luego, la “Escuela de Oficiales de Policía”. Y, como dijimos antes, las canteras y los hornos cuya producción abastecía a Santa Fe, Rosario y en parte a Buenos Aires.

     

    Está escrito

    El archivo de EL DIARIO siempre nos ayuda en el aporte de relatos memoriosos recogidos por sus periodistas, cuyos nombres, no siempre se registran en la nota; es el caso del que compartimos hoy. Publicado en la edición del 22 de enero de 1982 con el título “Puerto Viejo: una zona recordada por la historia y olvidada por el progreso”. La pieza nos trae, para la reflexión, el registro de las imágenes individuales retenidas en la memoria y nombres y notas de color que le ponen calor humano al pasado.

    “Continuando con nuestra búsqueda directa de antecedentes sobre este particular lugar de la ciudad, aunque referidos a épocas más cercanas, entrevistamos al señor Máximo ‘Carlín’ Zubizarreta, quien recordó algunos memorables partidos de pelota – a mano o con pala pelota retobada – que “se jugaban en la cancha cerrada ‘Vizcaína’ , ya desaparecida, y que estaba del otro lado de la fábrica de cerámica de Apolinario y Matías Osinalde, cruzando un puente de madera que se mantiene incólume, y donde tenían su almacén, al lado de la cancha, el señor Pablo Tracchitte, apellido ampliamente vinculado a la pelota a paleta.

    “También se jugó mucho en la viaja cancha ‘Coceramic’, que ya fue demolida.

    “Y continuando con nuestras inquietudes sobre Puerto Viejo, visitamos a otro conocedor de la zona. Se trata del Dr. Eduardo Rodríguez Vagaría quien nos  reitera la relevante actuación que cumplieron en la zona ‘Don Poli’ y Matías Osinalde durante las cuatro primeras décadas de este siglo (XX), quienes , continuando las tareas iniciadas por su padre, siguieron impulsando la explotación de las piedras de las canteras, comenzando por la producción de cal y prosiguiendo luego, tras adaptar sus instalaciones, con las de cerámica.

    “La calle sobre la que se encuentra la casa que fue de ‘Don Poli’, lleva su nombre, como merecido homenaje y reconocimiento a la colaboración con diversas obras materiales que ayudó a concretar en la zona”.

    Figuras y Personajes

    Prosigue la publicación de EL DIARIO. “También merece destacarse en esta recordación – propone el Dr. Rodriguez Vagaría-, a Atanasio Eguiguren, hijo de un comerciante de Puerto Viejo.

    “Eguiguren ocupó un lugar preponderante en la política argentina como legislador nacional, sin dejar de recordar siempre sus labores en ayuda del negocio paterno.

    “Y así surgieron también varios personajes característicos de la zona. Son numerosos, y en esta nota sobre Puerto Viejo, finalizaremos refiriéndonos al ‘Viejo Lota’, ‘Lotita’ o ‘Lota Pelota’, como le gritaban los muchachones de entonces, para hacerlo enojar.

    “La veleidad de ‘Lota’ era pretenderse hijo de Urquiza y estar siempre a la espera del reconocimiento, para recibir la herencia”. Nada de eso era cierto, y los muchachos y otros que no lo eran, se divertían con él. Era una figura típica de Puerto Viejo y antes de morir, en 1940, lo pintó C. B. de Quirós. El cuadro fue exhibido en el Museo Provincia de Bellas Artes, y se titula ‘El Viejo Lota’.”

     

    AL MARGEN

    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected] [email protected] y/o [email protected]

     

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