domingo , 25 febrero 2024
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El reloj, una referencia para la unificación social del tiempo

Los relojes monumentales, ubicados en campanarios destacados de las ciudades, constituyen referencias que la modernidad occidental impuso para regular la dinámica social. Paraná no quedó al margen de este fenómeno y un soberbio ejemplo de ello es el que se encuentra ubicado en la torre de Casa de Gobierno.

Griselda De Paoli

Especial para EL DIARIO

Dimensión abstracta e intangible, el hombre ha necesitado medir el  tiempo al percibirlo como una constante que lo acompaña todo. Y ha ido ajustando la precisión de esa medición, tanto como la del espacio. Incluso ha pensado en desafiar al tiempo, buscando el modo de  viajar  en él.

En el transcurso de los siglos ideó diversos modos para registrar el paso del tiempo. Entre ellas se encuentra el reloj, que con diversos principios de funcionamiento fue perfeccionado por la modernidad occidental, que hizo de él uno de sus emblemas. En este sentido cabe señalar que los relojes públicos representan la unificación social del tiempo, desde aquellos anteriores a Cristo, por ejemplo el reloj de agua  o el solar de los egipcios.

Durante varios siglos “las voces del campanario casi definían la existencia urbana” , pero ya en el XVIII  creció el uso del reloj mecánico, inventado en la Edad Media. En ese período se difundió el emplazamiento de los de uso público, que pasaron a formar parte del paisaje citadino. Esos relojes fueron, son y seguirán siendo elementos únicos de la ciudad. En otras épocas, sin tantos edificios en torre,  las campanadas de estos relojes -algunos de ellos monumentales- se podían escuchar desde la distancia y ese sonido se volvía esencial para la persona que tenía los minutos contados para llegar a su cita o a su trabajo,  para no perder el tren o  para abrir o cerrar su negocio, esto  junto a otras señales urbanas, el pito de la estación de tren,  la sirena de una fábrica, el paso del tranvía.  Era la hora democratizada.

Muchos de aquellos relojes siguen en pie, y es  glorioso mantener semejantes máquinas en  funcionamiento. De hecho, esto requiere de verdaderos  guardianes, dedicados y constantes, que se ocupan de garantizar su funcionamiento, es decir de custodiar la “salud” de las máquinas del tiempo.

Uno de ellos se encuentra en Paraná en una torre de reloj,  central y magnífica tiene en sí mismo el status del  edificio que lo alberga  que es monumento nacional desde 1989. Se trata del reloj de Casa de Gobierno, un bien cultural material, artístico y utilitario. Este ingenio mecánico es  acompañado de  conocimientos inmateriales en gran parte, que han sido transmitidos de una generación de  guardianes  a otra para mantenerlo en pie conociendo su temperamento, sus exigencias, sus particularidades. Este reloj es  parte del patrimonio histórico  provincial y posee un valor histórico, un valor estético y un valor simbólico ya que es una  representación de un momento  por su anclaje en un tiempo particular.

REFERENCIAS DEL ARCHIVO

El archivo de EL DIARIO proporciona siempre referencias claras de una gran cantidad de temas. Viene al caso apelar a una nota publicada en sus páginas en 1982 en la sección “Para el turista”, referida precisamente al reloj de la sede del gobierno provincial, hoy incluido dentro de las obras de puesta en valor y restauración que se llevan adelante en la Casa Gris.

“En el proyecto del edificio de la Casa de Gobierno, se incluyó la necesidad de dotarla de un gran reloj, a ubicarse en la torre central del edificio. Fue entregado el 1° de setiembre de 1890, con un costo de $ 6.000.  Las particularidades de este reloj nos lleva a publicar los detalles incluidos en un folleto–guía editado por la Municipalidad de Paraná en 1975, en una nota de Danilo Héctor Dipersia.

Dice  el artículo, que efectuada la licitación respectiva, la propuesta más ventajosa correspondió a una empresa “industrial establecida en Corrientes. Ernesto Hoffmann y Cía, con la cual, el 9 de abril de 1886, se firmó contrato, estableciéndose que el reloj debía contar de 4 esferas de cristal de una sola pieza, con un diámetro de 3 metros y medio y un espesor de 12 a 15 cms.  además  de 5 esferas interiores. Cuatro campanas serían las encargadas de dar la hora, debiendo oírse su sonido a una distancia de 8 km., y la cuerda tenía  que asegurar el funcionamiento del reloj durante 30 hs.  Además, el aparato sería confeccionado con material de primera calidad, de acuerdo con los procedimientos técnicos más avanzados de la época.

El costo total, colocado y garantizado durante cinco años de marcha normal se estipuló -tal como se señaló- en la suma de $6000.  Las cuatro campanas confeccionadas en acero especial para su sonoridad provienen de la Fábrica Bochum de Alemania, y de acuerdo con su función tienen un peso diferente. Las dos campanas más pequeñas dan los cuartos de hora y pesan 200  y 250 kilos respectivamente. La de la hora pesa 500 kg. Estando la repetición a cargo de una cuarta campana, que entra en funcionamiento 3 minutos más tarde, cuyo peso es de 600 kgs.

Para la conservación del reloj, se nombró en 1890 al mecánico relojero Carlos Ferrari con una retribución de  45 pesos.

RECUADRO

Leyendas en las campanas

En el reloj de Casa de Gobierno, además de la inscripción de la Administración provincial bajo la cual fueron hechas y de la casa constructora, que presentan todas las campanas, cada una en particular lleva una leyenda distinta.

La más pequeña tiene dos manos unidas con un ramo de laureles y debajo la inscripción “Al Partido de la  Situación “. La segunda campana  de los cuartos presenta dos mujeres tomadas del brazo, con una  antorcha en la mano derecha una, y una palma de laureles en la izquierda, la otra. Debajo se leen las siguientes palabras: “A la Paz y al Progreso”. La campana de las horas lleva el Escudo de la provincia y la inscripción :”A la Provincia de Entre Ríos”. La mayor de las campanas dice. “ A la Nación Argentina”, y por encima presenta el Escudo Nacional.

Las esferas pequeñas presentan una serie de inscripciones donde se leen: “Hoffmann y Zentner- Corrientes”, “Ernesto Hoffmann y Augusto Zentner, relojero-constructor”. Él  combinó el mecanismo en todos sus detalles, ordenó su especial fabricación y colocó toda la obra en la torre, que fue construida  anteriormente bajo las órdenes de la fábrica alemana de campanas, en 1887.

Por debajo de la anterior, se encuentra la siguiente inscripción “Esta obra se construyó en la época de la administración del General doctor Miguel Laurencena, habiendo contribuido también a la realización de ella el Doctor Zabá Hernández, Ministro interino en el término de la ausencia del titular”. “Inauguración del reloj 1° de mayo de 1887”.

“Ha sido el único y primer reloj de  esta construcción y  de este sistema, que existió hasta el año 1887 en este país, el juego de las campanas de acero de Bochum ( Alemania) es el segundo que se trajo a la  República Argentina “.

Viene al caso incorporar a esta nota reproducida una acotación de Ofelia Sors, que nos comenta   “Mediante avisos aparecidos en los diarios locales, podemos informarnos que a partir del 17 de julio de 1888, el reloj antes detallado, marcaría la hora exacta del meridiano de Paraná, suministrado por el observatorio del Dr. Perini, publicándose cada quince días la diferencia observada entre aquel y la hora meridional”.

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