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lunes, julio 4, 2022
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    La salud bucal es una meta a nuestro alcance

    El cepillado correcto de los dientes, la utilización del hilo dental y la consulta periódica a la odontóloga son los pilares de la salud bucal. En la siguiente nota, una especialista local conversó con MUY sobre estos aspectos.

     

    Redacción MUY / [email protected]

     

    La mayoría de las intervenciones que se llevan a cabo en los consultorios odontológicos podrían evitarse si los pacientes mantuvieran la rutina de visitas de forma regular.

    En este contexto, la intervención a tiempo de la dentista permite planificar las acciones, y evitar circunscribir las prácticas profesionales al tratamiento de urgencias. Del mismo modo, el turno odontológico puede servir para que el paciente acceda a aspectos vinculados a la salud bucal desde una perspectiva educativa.

    Estas y otras cuestiones fueron abordadas en una entrevista que concedió a MUY, la odontóloga Solana García Verdier.

     

    –¿Cada cuánto hay que visitar a la odontóloga?

    – Aunque la frecuencia dependerá del estado general de la salud bucal del paciente, lo ideal es realizar la consulta cada seis meses.

    Las razones por las que vale la pena hacer el control son varias. Las podemos repasar. En primer lugar, al realizar la consulta optimizamos el tiempo, los recursos, y sobre todo prevenimos caries y enfermedades orales frecuentes como la gingivitis (inflamación de encías, sangrado), la halitosis o mal aliento, las llagas y aftas, y el herpes labial.

    La visita planificada a la dentista permite tomar eventuales problemas apenas están apareciendo; eso deriva en un ahorro de tiempo y dinero. Y de paso, evitamos dolores. Lo sabemos por la propia experiencia, una intervención oportuna puede minimizar la irrupción de los temibles malestares o cuadros severos.

    –¿En qué consiste la revisión?

    –En principio, se realiza una inspección exhaustiva de las piezas dentarias. Controlamos el estado de las restauraciones preexistentes; la presencia de caries; se observa el estado de las piezas sanas y las relaciones de contacto entre dientes, así como las eventuales mal posiciones dentarias anómalas.

    También se tiene en cuenta la salud de las encías: el color, si hay inflamación, sangrado, o sarro. Además, se examina la lengua, la cara interna de las mejillas, y el paladar, para ver si existe algún tipo de lesión.

    Es importante consignar que también indagamos sobre la salud general del paciente; si ha presentado algún cambio o problema de salud reciente que pueda estar afectando los dientes, las encías o la boca. Me refiero, por ejemplo, a su estilo de vida, si tiene una alimentación equilibrada, si incurre en el uso abusivo del alcohol o el cigarrillo, o si lleva una vida sedentaria.

    –Da la impresión de que una parte importante del trabajo lo hace el paciente en su casa.

    –Sí, eso es clave. De hecho, el cepillado dental es sin duda la mejor manera de prevenir las enfermedades. La persona que higieniza sus dientes y encía, de forma constante, y con la técnica correcta, tiene más posibilidades de tener una dentadura sana. En ese sentido, es importante crear desde temprana edad el hábito diario del cepillado dental después de cada comida.

     

    –A propósito del cepillado, ¿sabemos cómo hacerlo?

    –Hay que decir que la mayoría de los adultos no utiliza una técnica adecuada; y tampoco lo hace en las ocasiones sugeridas.

    En la consulta de rutina, justamente, los dentistas solemos repasar los criterios que hacen a una buena higiene, y brindamos consejos acerca del cepillado y el uso del hilo dental.

    –¿Qué es cepillarse bien los dientes?

    –Podemos citar dos o tres cuestiones. La primera es que no hace falta utilizar una gran cantidad de pasta dental. Con cubrir un tercio de las cerdas está bien.

    Lo segundo que hay que tener en cuenta es que no hay que cepillarse a las apuradas, sino dedicarle un tiempo. Tampoco es aconsejable hacerlo con vigor porque nos podemos lastimar.

    La tercera recomendación es que el cepillado sea circular, y que se recorran todas las paredes de los dientes, es decir la parte del diente que vemos, la cara interior, y las uniones.

    Para asegurarnos que el barrido sea completo, es importante comenzar a cepillar desde un extremo a otro de la boca. De este modo no pasaremos por alto ningún diente.

    Un error corriente es cepillar la sonrisa y olvidarse de los premolares y las muelas, que están más ocultas.

    Otro punto a destacar es la importancia del cepillado de la lengua (que es un foco de bacterias) y el uso del hilo dental, para higienizar los espacios interdentales.

     

    –De acuerdo a tu experiencia ¿la gente respeta la periodicidad de la consulta?

    –En general sí; lo que sucede a veces es que en vez de dos controles anuales realicen uno.

    Hay que reconocer que la constancia en la visita va a depender de por lo menos dos aspectos: la importancia que le da el paciente a su salud bucal, y, en otro orden, la posibilidad de afrontar el tratamiento.

     

    –¿Qué consecuencias puede tener no acudir a la consulta?

    –La falta de control periódico hace que situaciones que podrían ser detectables precozmente irrumpan en estadíos más avanzados. Y entonces, en lugar de intervenciones puntuales debamos afrontar tratamientos para calmar el dolor o estrategias más complejas. En más de una ocasión una simple caries no tratada a tiempo deriva en un tratamiento de conducto, y hasta en una posible extracción de la pieza.

     

     

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