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Historias que inspiran: Roxana, pequeña guerrera

En los primeros años los niños deben sentir que el mundo es bello, los adultos que los rodean deben transmitirlo con sus actos, y los pequeños, por añadidura, lo incorporan. A veces esto no sucede y todo destino emocional se torna un tanto más difícil. Por eso, superarse en estos casos tiene un mérito mayor.

 

Roxana tiene dificultad para recordar las fechas, ella misma se sorprende de esa característica, pero cada parte de su historia está relacionada con hechos que la marcaron a fuego. Su niñez fue difícil.

A los 13 años quedó embarazada de un muchacho con el que salía. Tomó la responsabilidad de volverse mamá tan pequeña y de criar a su hijita sola. Pero una noche después de haber padecido maltrato y ser expulsada de su casa, Roxana toma la determinación de irse junto con su hijita.

Ahí comenzó su peregrinaje.

Primero viajó desde el campo al pueblo y vivió el tiempo que pudo con una hermana, pero para no generarle problemas ni reclamos familiares por su presencia, decide volverse a ir.

Pequeñas las dos, ella y su hijita llegan a Paraná. Sabía que un barrio muy humilde tenía unos familiares que tal vez podrían darle un techo. Nunca había estado en la ciudad, así que se tornó complicado, agotador encontrar el paradero, pero si algo no le faltaba era coraje y tenacidad a esta joven mamá que no sabía lo que haría de su vida, pero sí tenía claro lo que no deseaba.

En la casa de este familiar no fueron bien recibidas así que su tiempo de estadía fue corto. Se volvieron a mudar y así muchas veces más. Varias personas de ese barrio fueron muy solidarias y le abrieron las puertas de sus hogares que por un tiempo breve se transformaban en refugio.

Roxana no se desprendía de su pequeña, era lo único que tenía, sentía que nada le pertenecía, ni siquiera ese banco de plaza que durante un par de noches les sirvió de cama.

 

SIN OPCIONES

Finalmente Roxana conoce un hombre y después de unos meses, ella y su niña se mudan con él.

Cierta vez él le pegó, eso es algo que recuerda con pena, su voz se vuelve más precaria, frágil cuando lo relata.

Aguantó todo lo que pudo, porque no quería tener que volver a pasar lo que ya había vivido, estar yendo de una casa a otra no era opción.

Y en esa espera de poder conseguir algo mejor e irse, queda embarazada otra vez.

Al tiempo, los primeros parientes que le dieron techo, vuelven a recibirla pero esta vez con una actitud más amorosa. La situación había cambiado: no eran más ella y su niña; también se sumaba su bebé.

Y un día, la desesperación pudo más. Decidió darlo en adopción. Pero necesitaba poder hablarlo con alguien, y caminó hasta el dispensario cercano en busca de ayuda. Habló con una mujer que la recibió pidiéndole ayuda psicológica y contándole la situación y parte de su vida. Luego de escucharla, la mujer le reveló que era asistente social y le pidió que la esperara.

Roxana sintió miedo, pensó que le quitarían a sus hijos; abatida, se sentó y esperó. Luego de un rato largo, la recibieron varias profesionales, para decirle que había un lugar en un hogar para mujeres solteras donde podía ir a quedarse.

Roxana estaba asustada, tenía una falsa imagen de los hogares; también tenía muchos prejuicios.

Se acercó al Hogar Belén, tal como aquellas mujeres le habían sugerido. Una de las celadoras la recibió, ella le contó su historia y su decisión de dar en adopción a su bebé.

–Esperá, te quiero mostrar algo– le dijo la señora.

Entonces la llevó a una habitación donde vio una cama con una camita a un lado y una cunita al otro. Ni el mejor de los palacios podía ser más adecuado para ella.

Su cara se iluminó entera, y su alegría fue tan grande que sus pasos se tornaron en una rápida corrida… a buscar a sus hijos. Ya no había necesidad de entregar a su bebito.

El refugio para madres solas, se volvió su hogar.

 

⊕ESTABILIDAD

Una mano solidaria, más la contención desde el Estado, pueden contribuir a una vida mejor.

Varias mujeres junto a sus hijos compartían una gran habitación, se repartían las tareas de limpieza, de cocina y de cuidado de los pequeños.

Y ahí en ese espacio encontró estabilidad para ella y sus hijos durante dos años. Todos los niñitos del hogar asistían al jardín, que quedaba muy cerquita del lugar.

Cierto día cuando Roxana caminaba al jardín a buscar a sus niños, un hombre sentado en el banco de una plaza la empezó a seguir y le dijo que ella le parecía una hermosa mujer, que si alguna vez podía invitarla a salir. Le pidió su teléfono y ella se rehusó; entonces él le anotó el suyo y le pidió que lo llame.

Roxana no lo hizo y él la volvió a buscar, ella puso la excusa que había perdido el número y él se lo volvió a escribir. Así tres veces más.

Finalmente un día decidió darle una oportunidad y comenzaron a salir.

Hace 14 años ya que él es su esposo.

Roxana tiene un compañero amoroso, que adoptó a sus dos hijos, y con el que tuvo un tercero.

Hermoso final feliz, de una mujer guerrera y un hombre de enorme y hermoso corazón.

Las situaciones difíciles suceden, pero los milagros y las bellas cosas también y estas historias nos recuerdan que existen muchas personas, buenas humanas y comprometidas.

 

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