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lunes, julio 4, 2022
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    Las caras de la revolución

    Reflexiones de Juanchi Ottado

     

    Cuando llega mayo, se renueva ese sentimiento patriótico que tenemos desde chicos. Otra vez las ganas de llevar la escarapela sobre nuestra ropa, de cantar fuerte el Himno Nacional, y comer empanadas y locro, para terminar gritando “Viva la Patria”, con unos cuantos kilos de más. Y siempre recordamos a esos patriotas que pelearon por la libertad, contra el Imperio y por los nacidos en este suelo. Al menos eso decía el manual de Editorial Kapelusz, que usaba en la primaria, allá lejos en el tiempo. La verdad que debe haber sido difícil estar en esa época, con las calles llenas de barro, carruajes, faroles a vela para iluminar la noche de Buenos Aires. Reuniones secretas, mensajes escondidos entre las ropas. Y ponerse esos pantalones tan ajustados que usaban esos hombres, tipo calzas actuales, que para mí te apretaban bastante y eran incómodas si llegabas a tu casa corriendo por una necesidad fisiológica. Al menos eso impresión me da al ver cuadros representando esa época, y creo que por eso siempre estaban serios, preocupados, y con cara de estar un poco… ajustados. Será por eso que jamás vi a Moreno, a Sarratea o a Paso sonreír para las fotos. Perdón, para los cuadros.

    Por eso creo que la Revolución en estos tiempos podría haber sido más fácil. Al menos más rápida. Imagino a los próceres de la Primera Junta en el grupo de chat llamado Papis de la Patria, poniéndose de acuerdo para la fecha de la Revolución, cerca de un fin de semana para hacer feriado puente. En el chat, haciendo memes del virrey Cisneros, y con Potoshop poniéndole la cara de Guido Suller. Haciendo eventos de Facebook (los criollos lo llamaban CaraLibro, para marcar el espíritu de independencia,) invitando a la gente al Cabildo Abierto del 22 de Mayo, con acceso al after party después de la reunión, y si eras seguidor de la página, el 25 de mayo, en la plaza, los influencers French y Beruti te darían insignias para que seas fan destacado.

    Ese día, la alfombra roja del Cabildo estaría llena de celebridades. Los trajes y uniformes saldrían en la tapa de La Gaceta, con un Belgrano vestido en tonos ocres y un Saavedra de botas relucientes y calzas color tiza al tono. Las mujeres patricias con los peinetones que se usan en Punta del Este. La plaza llena de curiosos; promociones de 2×1 en mazamorra y empanadas, y la hinchada cantando la famosa “Cisneros, decime que se siente, se viene la Revolución…” Tambien la consigna para que la gente suba selfies en las redes con el hashtag #revolucion y #Cisnerosboton.

    En los canales de televisión, palpitarían el boca de urna para ver el resultado. Llegaría la hora, y un canal arriesgaría “Ganó Moreno”, pero cuando sale al balcón un funcionario diría en voz alta… “Habemus Cornelius” y detrás sale la figura imponente de Saavedra, la plaza explota. La gente se abraza, llora, ríe. No importa que se haya largado a llover. Algunos manifestantes (los inadaptados de siempre), van directamente a romper todos los vidrios de la famosa cadena Mc Locro, produciendo grandes pérdidas materiales. Pero la mayoría de la gente, festeja ser libres y haber derrotado al Virrey, que alquila el avión de Messi, y huye despavorido a Dubai.

    Y empieza la venta de banderas, escarapelas y camisetas de la Primera Junta. La más vendida es la 10 de Belgrano, aunque el INDEC dice que las de Saavedra y Larrea son las preferidas. Incomprobable como muchos datos. Y por fin, la foto oficial de la Junta Patria, en las que se ve a todos los integrantes abrazados, pero con las caras cansadas y con rastros del trajín que tuvieron. Además del dolor por los pantalones. Obvio.

    Seguramente sería muy diferente. Las épocas cambian y los medios para hacer la Revolución también. Pero lo que seguramente no cambiaría, son las ganas de ser libres e independientes. O esa felicidad que nos da ver la bandera o ponernos la escarapela en el pecho, orgullosos de ser argentinos. Lo que sí ha cambiado, y por suerte, es el uso de esos pantalones tan apretados. Aunque las caras de los políticos, sigan igual.

     

    JUANCHI OTTADO

    @morrisonhotel67 / @escuelaparana / @jajhumor

     

     

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